Carla +18
Hoy salimos de
fiesta con nuestros amigos. ¡Cuánto hacía que no quedábamos todos! Y cuanto lo
deseábamos todos. Ahora que todos trabajamos y tenemos nuestras vidas medio
montadas, es más difícil vernos todos, pero esta noche lleva planeada desde
hacía mucho.
Carla también
viene. Ella está soltera, nunca ha sido de relaciones, es un “pájaro libre”
como siempre dice, y eso está bien. La idea de verla me ha puesto muy contenta,
pero también ha reavivado la atracción sexual que siempre he sentido por ella y
creo que, por colmo, que es recíproca. Es cierto que ella siempre juega con todos,
pero más de una vez me ha dicho que es una pena que no me hubiera conocido
antes de tener pareja.
Tú sabes que Carla
me encanta y que desearía pasar una noche loca con ella, pero la idea de
proponerle un trio me da vergüenza. Se que ella ya ha estado en tríos en otras ocasiones,
pero para estas cosas yo soy muy tímida y nunca me atrevo. Después de mirar su
foto de perfil unos segundos, bloqueo el móvil i acabo de ponerme los
pendientes. Al levantar la mirada veo por el espejo que estas detrás de mí.
Pego un pequeño salto, me has asustado.
- Viene Carla eh. – Tú me miras con cara pícara. Sabes que la situación me pone nerviosa y a ti te divierte.
- Si... Va a ser otra noche frustrada! ¡Tendré que conformarme con mi novio! Que tragedia… - Yo me hago la víctima, te sigo el rollo un poco y tu te ríes.
- ¿Estás lista amor?
- Nací lista. – Me pongo la mano al lado de la frente como un militar y me quedo seria medio segundo, porque inmediatamente estallo a reír. Tu suspiras, como dándome a entender que no sabes como aguantas estas tonterías, pero yo se que en el fondo te has reído y que te encantan mis idas de olla.
- Venga vámonos, que al final llegaremos tarde. – Yo asiento y salimos por la puerta de nuestra casa.
Llegamos al
restaurante y ya están todos, menos Carla. Ella siempre llega tarde, así que
nadie se preocupa. Nos sentamos y pedimos un vino mientras esperamos, y como siempre,
justo cuando le camarero está llegando a nuestra mesa, Carla aparece y se
sienta. A mi lado. Hasta ese momento no había caído que siendo la única silla
libre que quedaba, era lógico que ella se acabase sentando allí. Al verme abre
los ojos, sonríe y me da un abrazo muy eufórico. Se lo devuelvo. Ante todo es
mi amiga y la quiero.
Tu que estas
sentado en frente mío me das una patadita por debajo de la mesa, y yo te la
devuelvo en forma de mirada asesina.
Abrimos el vino
y todos nos servimos una copa. Somos 9, así que la botella se acaba y pedimos
de inmediato otra, sabemos que esas copas no van a permanecer llenas mucho
rato. Nos ponemos al día de todas nuestras vidas. Y Carla, como siempre, me va
lanzando indirectas muy directas. Todo el mundo ríe, yo incluida. Pero a la 3ª botella
que nos pedimos hay algo que cambia. Carla empieza a tirarte los tejos a ti también.
El primer comentario me choca, e incluso me molesta. No me lo esperaba. Pero
luego recuerdo que es Carla. Que lo hace con todos y sonrío y sigo disfrutando
de la cena. Hemos llegado a la 4ª botella, vamos por los postres y entre broma
y broma, nuestros amigos ya nos han insinuado más de una vez que tendríamos que
hacer un trío. Tu, yo y Carla. ¿Te imaginas? Ella ha asentido todas las veces y
nos ha acusado a nosotros de ser unos aburridos. Yo me he girado, haciéndome la
indignada y le he dicho que cuando y dónde quiera y ella al oír eso ha
sonreído. Sólo eso. Sin ningún comentario. Como si supiera que en el fondo va
en serio. Que me muero de ganas de besarla, de besaros a los dos, de estar los
tres en una misma habitación sin ropa.
Hemos acabado la cena y nos dirigimos a la discoteca. De camino, noto como alguien se lanza encima de mi espalda, giro mi cabeza y ahí está Carla, con su sonrisa, y su blusa escotada. ¡Me lo está poniendo muy difícil! Entonces sonríes y suelta:
- ¡Que pena que tengas novio! Si no, ahora mismo te besaría.
- Bésame. – Lo digo sin pensar. Y antes de que pueda decirle que era broma, tengo sus labios pegados a los míos por un breve instante. Luego se gira y te mira a ti. – Me perdonas ¿verdad? – Tu sonríes y haces como que te lo piensas. Entonces Carla me suelta y se te queda mirando fijamente. – Ya se cual es el problema. Estás celoso. – Y acto seguido te planta un beso a ti también.
Los tres nos
reímos y entramos a la discoteca. Allí bailamos durante un par de horas. Tanto
tu como yo le seguimos el rollo a Carla, que desde los besos no ha parado de
tontear con nosotros. Me mira y me hace un gesto de que necesita beber agua, está
sedienta, y no me extraña. Menudo tute nos estamos pegando. Vamos los 3 a la
barra y Carla después de beberse la botellita entera de agua nos propone irnos.
Ella vive cerca y nuestro piso queda lejos. Nos ofrece dormir allí y los dos nos
miramos y decidimos aceptar. Ella va al baño y nosotros la esperamos fuera
después de despedirnos de nuestros amigos.
Hablamos sobre
la posibilidad de un trio, de si ella nos lo propone, después de como ha ido la
noche, que le respondemos. Llegamos a la conclusión que los dos nos morimos de
ganas. A mi me encanta Carla, pero también se que a ti no te disgusta ni un
pelo, y eso me gusta aún más.
Llegamos a su piso y nos indica su habitación. Y nos hace la gran pregunta.
- ¿Queréis llevar el tonteo de esta noche a otro nivel? – Tu y yo nos miramos y como ya lo hemos hablado, asentimos.
- Pero nos tendrás que enseñar. Piensa que es nuestra primera vez en esto. – Le contesto yo, sin poderla mirar a los ojos. Después de tantos años y aún me sigue dando vergüenza hablar de estos temas. Nunca aprenderé.
Ella asiente y
se acerca a nosotros. Me mira y me besa. Pero esta vez no ha sido un beso corto.
Todo lo contrario, ha sido un beso largo y apasionado. Se separa de mí,
sabiendo que quiero más, que deseo más y te besa a ti. Con la misma pasión, con
la misma lujuria. Luego nos indica que nos besemos nosotros dos y sin dudarlo
lo hacemos. Cuando nos separamos su blusa está en el suelo y puedo ver el
sujetador de encaje que lleva y lo bonitos que hacen sus pechos. ¿Puede ser más
perfecta?
Se acerca a mi y
me besa de nuevo, pero mientras lo hace, veo como coge tu camisa y te acerca a
ella y tú le empiezas a besar el cuello mientras tus manos sujetan sus caderas
contra las tuyas.
Me quita el top
que llevo y me quedo desnuda de cintura para arriba. Me mira, sonríe y me
vuelve a besar. Primero la boca, y luego mis pechos. Luego vuelve a los labios
y mientras una mano me sujeta la cara, la otra se dirige al interior de mi
pantalón que ya lleva rato mojado. Eso provoca que ella sonría de nuevo y pasa
su mano por encima de mis braguitas unas cuantas veces. Luego quita la mano, se
separa de mi y de ti. Me mira y me dice. “¿No crees que el lleva demasiada ropa
aún?” Yo sonrío maligna y asiento. Ella te quita la camisa y yo me encargo de
los pantalones. Ahora estas en calzoncillos. Pero por poco tiempo. Aprovecho que
estoy de rodillas y te los bajo también. Tu me miras, intuyes lo que voy a hacer,
pero para tu sorpresa me pongo en pie. Me acerco a Carla y le susurro algo en
el oído. Ella asiente. Le ha gustado mi idea. Te siento en la cama. Cojo una venda
y te tapo los ojos y acto seguido susurro “Tienes que adivinar quien hace que”.
Tu sonríes, un poco confundido. Estas ideas locas solo se me ocurren a mí, pero
sé que te divierten. Ahora que no ves nada, aprovecho y empiezo a besarte el
cuello. Tu dices mi nombre. Te he besado el cuello mil veces. Sabes como lo hago.
Sin parar de besarte, acerco una mano a tu ingle y empiezo a acariciártela y a
masturbarte. Carla se pone de rodillas y me coge la mano, acompañándome en el
movimiento mientras me mira. Te masturbamos a la vez. Dios, como me pone la
situación.
Luego aparta mi
mano y empieza a lamer tu pene sin dejar de mirarme. ¿Porqué estoy disfrutando
tanto? Para un momento y me hace una señal para que venga también. Yo, sin pensármelo
dos veces voy. Te empujamos para que quedes estirado en la cama y las dos
empezamos a lamer. A jugar entre nosotras y tu entrepierna. Como si de un caramelo
se tratase. Tu nos agarras de la cabeza a cada una y eso me excita aún más.
Noto como cada vez me agarras más fuerte del cabello. Estas llegando a tu
límite y te corres. Te corres en nuestras bocas. Una vez has acabado, me tumbo
a tu lado y te quito la venda. Me miras, me besas y me dices que me quieres.
Carla me mira y
me dice “Tu y yo no hemos acabado aún”. Se acerca y me besa. Me besa los
labios, y luego el cuello y baja hasta los pechos. Yo que estoy tumbada, giro
mi cabeza y veo que nos miras. Disfrutando de la escena. Y veo que en ese
momento se te enciende una bombilla y sonríes. Entonces te levantas y te
diriges a mi entrepierna. Me desabrochas mi short y me lo quitas lentamente,
junto a mis braguitas. Empiezas a besarme los muslos y mi impulso es contraer
las piernas, pero no me dejas y me sigues besando. Mientras tanto, Carla, se ha
sentado encima de mi abdomen, está completamente desnuda y yo sin saber muy
bien porqué, le hago un gesto de que se acerque a mi cara. Ella lo hace y
empiezo a comer su coño. Y lo disfruto. Siento como tú estás dentro de mí, y
como yo estoy dentro de Carla, como se mueve ella, como me muevo yo, los 3. Y entro
en éxtasis. Ella grita de placer, y yo gimo también. Y al final, las dos
llegamos al orgasmo.