jueves, 16 de abril de 2020
viernes, 10 de abril de 2020
V: EMPIEZA EL VIAJE
V: EMPIEZA EL VIAJE
A la mañana siguiente se levantaron temprano para emprender el viaje. Nathaly recogió todo muy rápido y en silencio, pero notó que su amigo también estaba callado, cosa rara en él, así que decidió guardar su mal humor mañanero y hablar.
Oye, ¿Te pasa algo Finn?
No.
Ajá, y ese no tan rotundo es de felicidad ¿no? Venga Finn, qué soy yo, suéltalo.
Pues que no me hace gracia ir con ellos. - Finn parecía muy enfadado.
¿Otra vez con eso? - Nathaly estaba cansada del tema, y más con la poca paciencia que tenía de buena mañana - Pensaba que ayer lo habíamos dejado claro, es nuestra única opción de lograr algo.
Ya lo se. Pero ayer por la noche le estuve dando vueltas y no me fío Nath, no me fío.
Esque no te tienes que fiar Finn…
“Toc Toc” - Llamaron a la puerta y de repente esta se abrió ligeramente.
¿Interrumpo algo? - Era Talía
No no tranquila. Ahora bajamos - Contestó Nathaly rápidamente.
Perfecto. Os esperamos fuera en la puerta. - Y con una sonrisa se despidió y cerró la puerta.
Nathaly se giró con cara de muy mala leche hacia Finn y le dijo con un tono muy tajante.
Mira, tu haz lo que te dé la gana. Yo me voy con ellos, con o sin tí. - Dió media vuelta y salió de la habitación dando un portazo.
Finn se quedó allí unos minutos en silencio. Pensando. No quería ir con esa gente, pero le hacía menos gracia que su amiga fuera sola con ellos. Así que no tenía más remedio que tragarse su orgullo y bajar con los demás.
Al salir de la posada Finn vió que estaban los tres fuera, listos para marchar.
¡Ya estamos todos! ¡Genial! ¡Vámonos! - Talía estaba entusiasmada, pero era la única. Cerca de los demás se respiraba un ambiente mucho más tenso.
Entonces pasó algo inédito. Orión dijo su primera frase desde que lo habían conocido.
¿Nos ponemos en marcha, o qué?
Si, sí claro - Respondió Nathaly muy sorprendida y un poco acojonada por el tono de voz de Orión.
Emprendieron la marcha de inmediato. Talia y Orión hacían de guías, mientras que Nathaly y Finn iban detrás en silencio, pues estaban peleados y no tenían ganas de hablar entre ellos. Nathaly no entendía porque su amigo se ponía así, no tenían otra opción y ella sí se fiaba, al menos de Talía, le había parecido una buena chica, había algo en ella que le transmitía confianza, no sabía explicar qué era, pero estaba dispuesto a conocerla más. Respecto a Orión, le parecía un chico un tanto extraño, tanto físicamente como de carácter, pero pensó que tal vez solo necesitaba tiempo, al fin y al cabo no hacía ni dos días que se habían conocido, así que entraba dentro de las posibilidades que solo fuera tímido.
El día se le hizo muy largo a Nathaly, no habló con nadie en ninguna ocasión. Con Finn estaban peleados, y los hermanos al ir más adelante le dio corte ponerse a hablar entre ellos. A la hora de la comida tampoco hubo mucha conversación, pues todos la llevaban preparada y no les hizo falta hablar de muchas cosas. Talía intentó iniciar un par de veces conversación, pero al ver que los demás no estaban por la labor decidió dejarlo correr y callar como todos.
Al fin llegó el anochecer y Talía le propuso a Nathaly de ir a buscar leña juntas, así tendrían la ocasión de conocerse un poco más. A Nathaly le pareció bien, pues pese a haber estado la mañana anterior juntas no sabían mucho una de la otra y menos de su hermano y le picaba la curiosidad. Los chicos mientras tanto se quedaron deshuesando los conejos que Finn había cazado, a diferencia de las chicas, en silencio absoluto.
Nathaly no descubrió mucho sobre ella ni su hermano. Al intentar hablar de temas más personales Talía se mostró más esquiva y respondía todo el rato con evasivas. Tampoco la culpaba, ella hacía lo mismo cuando recibía alguna pregunta un poco personal. Aún no sabía realmente si podía confiar en ellos, pese a lo que le dijera su instinto, por lo que de momento prefería no contar mucho, ni de dónde venían exactamente ni porque viajaban solos, y menos aún cuál era el objetivo real de su viaje.
Una vez la cena estuvo hecha, se sentaron junto a la hoguera en silencio, pues el día había sido largo y seguían sin ganas de hablar mucho entre los cuatro.
Los días fueron pasando y Talia y Nathaly parecía que habían logrado estar igual que el día que se conocieron. Nathaly le había contado que tenían un problema que tenían que solucionar, pero que no sabían cómo. Talía no preguntó qué tipo de problema era, le dijo que cuando se viera preparada ya se lo contaría y Nathaly agradeció mucho su comprensión. La verdad era que quería contárselo, pero no sabía cómo hacerlo ni cómo reaccionarían los dos hermanos si se enteraban que tenía poderes. Tal vez intentarían entregarlos a algún tipo de autoridad, o podrían intentar matarlos por miedo.
Talía por otro lado le había contado a Nathaly que ella y su hermano se habían fugado de casa porque estaban cansados de su padre, el cual los pegaba constantemente. Con la única persona que se llevaban bien de su familia era con su abuelo, el cual les había enseñado su idioma. Le contó que el día en que su abuelo murió ella y Orión decidieron marcharse de casa, pues ya no había nada que les importara. De eso hacía ya casi 8 años, ahora Talía tenía 22 y Orión 25. Como a los dos se les daba muy bien la lucha se dedicaban a ir de pueblo en pueblo haciendo espectáculos y a veces también vendían armas que hacía Orión. Era lo único bueno que había aprendido de su padre, ya que era herrero. También le contó que estaban cumpliendo la última voluntad de su abuelo, pero que era difícil de explicar y de momento no sabía como hacerlo, pero le prometió que un día le contaría en qué consistía.
Nathaly estaba contenta porque hacía días que no tenía ningún accidente con sus poderes, no había practicado más por miedo a ser descubierta, pero tampoco le importaba, tener poderes no le hacía ilusión, ella no los había pedido. De hecho, odiaba tenerlos, si no fuera por los estúpidos poderes ahora podría estar en su pueblo, con su padre y Raily, los echaba mucho de menos. Esperaba que estuvieran bien, su pueblo era un lugar seguro, pero Railly era especialista en encontrar problemas y ella ahora no estaba allí para ayudarlo. Sabía que había hecho lo correcto, si se hubiera quedado podría haber causado mucho daño a todo el mundo, por eso necesitaba controlar los poderes de una vez, entenderlos y así poder volver.
Nathaly se había distraído pensando en sus poderes y en su familia y no se había fijado por donde había pasado mientras buscaba leña para la hoguera. Miró a su alrededor y no logró ver a ninguno de los tres. Entonces pensó que tal vez no se había alejado mucho y que si gritaba sus compañeros la oirían.
¡Talía! - espero unos segundos, pero no obtuvo respuesta. - ¡Finn! - nada - ¡Orión! - Ni una palabra, tal vez si se había alejado demasiado.
Al ver que no obtenía respuesta decidió subirse a un árbol para ver si era capaz de reconocer algo o ver a alguien. Al subirse logró ver una columna pequeña de humo y supuso que serían sus amigos, así que decidió bajar para ir a su encuentro. Al bajar una rama se rompió y Nathaly cayó a toda velocidad hacia el suelo. Estaba a punto de quedar aplastada por la fuerza de la gravedad, cuando se vio suspendida en el aire. No se había matado, estaba viva y estaba ¿flotando? Acababa de descubrir otro poder y no sabía cómo tomárselo. De repente chocó contra el suelo, no se hizo mucho daño, pues estaba a unos 5 centímetros de este, pero estaba enfadada, no quería más poderes, llevaba unos días muy tranquila. Entonces recordó que haber leído en el libro algo de las emociones y el descontrol de los poderes. Abrió su mochila y sacó el libro, asegurándose antes de que no hubiera nadie cerca. Pese a que era la única que podía leerlo no quería arriesgarse. Empezó a pasar las páginas rápidamente, sabía donde se encontraba más o menos lo que buscaba.
¡Aquí está! - Gritó alegremente de forma automática. Entonces leyó para ella misma.
“Los magos y brujas que no han recibido nunca una instrucción ni ningún tipo de enseñanza suelen descubrir la existencia de sus poderes en situaciones límite, pues la magia actúa como mecanismo de defensa en estas.”
Ahora tenía claro cómo aparecían de forma involuntaria, solo le faltaba evitar encontrarse en situaciones límite. Pensó que no podía ser tan complicado. En una tierra nueva donde nadie los entiende excepto dos completos desconocidos ¿Qué podía salir mal?
Necesitaba contarle esto a Finn, estaban enfadados, pero la aparición de un nuevo poder era prioritario así que decidió ponerse en marcha en dirección a la columna de humo, cuando de repente alguien la cogió por detrás y le tapó la boca. Nathaly le dió un codazo en la barriga para separarse y al girarse para ver quien era se dió cuenta que era Finn.
¿Pero qué haces? - preguntó Nathaly enfadada.
¡Shhht! Nath no puedes ir hacia allí, y baja la voz por favor.
¿Por qué no? Allí están nuestros compañeros, he visto la columna de humo.
Si, yo también he visto la columna de humo y me he acercado, pero no son ellos, son un grupo de hombres que parecen bandidos. Es mejor que busquemos a los otros dos y nos larguemos, no podemos buscarnos problemas.
¿Ahora si quieres ir con ellos? - preguntó Nathaly muy enfadada y con un poco de retintín. Llevaban días sin dirigirse la palabra, ella lo había intentado varias veces, pero Finn la había ignorado y al final decidió que ella no insistiría más.
No, no quiero, no me fio de ellos. Pero tienes razón en que son nuestra única opción y además sabes que no te voy a dejar ir sola. Así que, por favor, ¿podemos firmar una tregua?
De acuerdo, pero no te creas que esta te la voy a perdonar tan fácilmente. Por cierto tengo que contarte algo. He descubierto un nuevo poder.
Nathaly le contó lo ocurrido y Finn se limitó a escuchar, el hecho que tuviera un nuevo poder no le sorprendía, de hecho le extrañaba que hubiera tardado tanto en aparecer uno nuevo.
Al cabo de unos minutos se encontraron a los dos hermanos, los cuales también los estaban buscando. Se habían topado con uno de los bandidos y habían logrado despistarlo, pero ahora sabían que estaban allí y tenían que largarse. Estuvieron un par de horas andando hasta que encontraron una cueva y decidieron instalarse allí.
La noche fue tranquila, todos se durmieron rápido y al día siguiente decidieron que era un buen lugar para quedarse un par de días. Llevaban muchos días de viaje donde solo andaban, comían y dormían lo justo. Descansar les iría bien, además al lado de la cueva había unas aguas termales. Llevaban días sin bañarse, y el verano estaba llegando a su fin así que la idea de meterse en el agua fría del río no gustaba, excepto a Orión que parecía relajarle y todo. Esa noche se bañaron todos.
Talía y Nathaly se fueron a una con un arboleda relativamente grande al lado, de esta forma podían estar más tranquilas y hablar entre ellas. Estas últimas semanas se habían hecho muy amigas y pese a que cada una tenía sus reservas respecto a su vida privada, empezaban a conocerse mejor. Nathaly la consideraba su mejor amiga, cosa que no era difícil, pues no había tenido nunca ninguna. Había otras chicas en el pueblo, pero las consideraba más conocidas que otra cosa, ya que eran muy diferentes a ella. A Nathaly le encantaba ir por la montaña con Finn, cazar, escalar, ensuciarse… y las otras chicas del pueblo preferían quedarse en casa y coquetear con alguien que les gustara. Además estaba harta de que las chicas solo se le acercaran porque querían conocer a Finn. De hecho le extrañaba que Talía no se hubiera interesado aún por él, Finn parecía ser su tipo.
¿Nath puedo preguntarte una cosa? - preguntó Talía de repente.
Si claro. Dime. - Respondió Nathaly que estaba absorta por sus pensamientos.
¿Qué pasó con Finn? Es decir, decidisteis hacer el viaje juntos, pero en estas semanas no os he visto dirigiros la palabra prácticamente.
Eso es debido a que la mañana en que nos pusimos en marchar nos nos peleamos, pero hoy lo hemos arreglado, ya está todo bien, no te preocupes.
Me alegro pues - Respondió Talia con una sonrisa.
Ahora me toca a mi preguntar. - dijo Nathaly decidida - ¿Sabes a dónde va tu hermano por las noches? Me he fijado que las noches que no tiene guardia se va después de cenar y no vuelve hasta la salida del sol.
Es una extraña costumbre que ha cogido, le gusta tener sus momentos de soledad. Y se lo que me vas a decir, se pasa los días andando solo sin hablar con ninguno de nosotros. Y tienes toda la razón - Talía soltó una carcajada al decir lo último - pero incluso así, le gusta tener sus momentos de soledad supongo. Tu no te preocupes, él se sabe cuidar solito.
Nathaly decidió hacer caso a Talía, tenía razón, Orión sabía cuidarse solo y por lo que había podido ver era un chico bastante solitario, así que tampoco le extrañó el motivo de sus escapadas.
Al cabo de un rato las chicas decidieron salir e ir a la cueva. Al regresar vieron que los chicos ya estaban allí y por sorpresa de ambas estaban hablando. No era una gran conversación, solo discutían de como hacer una trampa para conejos, pero teniendo en cuenta que no los habían visto hablar nunca entre ellos, ese era un gran avance.
A la mañana siguiente mientras Nathaly y Talía estaban cazando, escucharon gritos que parecían de Finn y Orión, así que salieron corriendo a ver qué pasaba. Al llegar, se encontraron con una escena muy divertida, pues Finn estaba colgando de un árbol dentro de una red de caza y Orión se sostenía de un pie boca abajo al lado de Finn. Las chicas al verlos estallaron de la risa hasta caer al suelo. Era una situación muy divertida para ellas, pues verlos atrapados por las trampas que ellas mismas habían preparado para cazar animales no tenía precio. Los chicos empezaron a quejarse y no tuvieron más remedio que bajarlos. Nathaly se quedó impresionada al ver a Orión, pues cuando Talía cortó la cuerda, este hizo un mortal y cayó de pié al suelo, sin ningún esfuerzo. Finn en cambio cayó como la mayoría hubiera hecho, pero por suerte no se hizo nada grave, únicamente unos rasguños en las rodillas al caer.
Ese día las chicas estuvieron mofándose de ellos a la mínima que podían y ellos de morros por la vergüenza que habían pasado. Los dos eran luchadores expertos y dejarse atrapar por unas trampas para animales no les hacía especial ilusión. Debido al accidente y a las burlas de las chicas, los chicos empezaron a hablar más y pese a que aún no se fiaban del todo uno del otro, ya no se odiaban, lo cual era un gran paso para los dos. Esto alivió a las chicas tambien, pues estaban cansadas de ver sus miradas de odio.
Después de unos días dejaron la cueva y se pusieron en marcha de nuevo. Talía estaba segura que cerca tenía que haber un pueblo, llevaban muchos días de camino y ella recordaba haber estado en un pueblo cercano hacía unos años. Pasaron un par de días y al fin vieron a la lejanía un pueblo. Al ritmo que iban, por la noche ya estarían allí y con suerte podrían dormir en camas esa noche. Al llegar se encontraron el pueblo destruido, los habitantes muertos y la mitad de las casas incendiadas y la otra con ventanas y puertas rotas. A juzgar por el estado de los cadáveres no debía hacer mucho que había sucedido. Entraron en todas las casas en busca de algún superviviente al que pudieran ayudar, pero todos parecían estar muertos, hasta que Finn vio que un barril se movía y al quitar la tapa encontró a un niño llorando, el cual no debía tener más de 11 años. Cuando vio a Finn el niño empezó a gritar y decir cosas que Finn no era capaz de entender. Talía vió lo que pasaba y se acercó para tranquilizar al niño. Logró convencerlo de que no le harían nada, que ellos eran viajeros que acababan de llegar y no sabían que había pasado.
Cuando el niño logró calmarse, les dijo que se llamaba Tim y les contó que hacía unos días habían llegado unos hombres a la ciudad, los cuales la noche anterior habían empezado a destrozarlo todo y a matar a todo el mundo que intentaba detenerlos. A los pocos que quedaron con vida se los llevaron con ellos. Les dijo que él logró esconderse en el barril con ayuda de su madre y que esta le había dicho que regresaría a buscarlo y que la estaba esperando.
Los cuatro se quedaron mirando temiendose lo peor.
Te ayudaremos a encontrarla si quieres - Dijo Orión con un tono muy amable. Nathaly pensó que incluso era amigable.
Psst. Talía, ¿Qué le ha dicho tu hermano? - Finn al igual que Nathaly no habían entendido a Orión. Estaba hablando el mismo idioma que el niño, al cual había traducido todo el rato Talía.
Le ha ofrecido nuestra ayuda para buscar a su madre.
Tim hizo una mueca al escuchar hablar a Talía en esa lengua y esta se dió cuenta y sonrió y le explicó que Nathaly y Finn eran de muy lejos y hablaban otro idioma, pero que no se preocupara porquè era amigos suyos y los iban a ayudar a buscar a su madre.
Le pidieron a Tim que les describiera a su madre para poder buscarla y el les contó que le faltaba el pié derecho, pues lo había perdido hacía muchos debido a un corte mal curado que había provocado que se le gangrenara parte del pié y el médico del pueblo decidió que lo mejor era cortarlo entero y que usara una pata de palo. Nathaly se estremeció al pensar en el pié de esa pobre mujer. Estuvieron buscando durante una hora por todo el pueblo, pero no encontraron nadie más vivo y ningún cadáver coincidía con la descripción de la madre de Tim. Eso tenía su parte buena, pues significaba que aún había esperanza, su madre podía estar viva.
Después de hablarlo por un buen rato decidieron que no podían dejar al niño huérfano y que irían en busca de los bandidos para encontrar a la madre de Tim y ayudar a la gente del pueblo que había sobrevivido.
Intentaron convencer al niño para que se quedara en el pueblo con Talía, pero este insistió en que si se iban sin él, se escaparía e iría a buscar a su madre solo, así que no tuvieron más remedio que llevárselo.
A la mañana siguiente se levantaron todos temprano para elaborar un plan, pues tampoco sabían dónde habían ido los bandidos, pero suponían que eran los mismos que se habían encontrado días atrás, así que descartaron una dirección. Tim les contó que a unos 3 días en burro había otro pueblo (una semana a pié), así que todos estuvieron de acuerdo en que ese era el destino más probable. Una vez se llenaron de provisiones con lo que encontraron entre los escombros se pusieron en marcha.
Nathaly se encariñó rápido de Tim, pese a no entender muchas cosas de las que decía, pues hablaba muy rápido y ella aún llevaba muy verde el nuevo idioma, pero le recordaba a su hermano pequeño. Pese a lo ràpido que hablaba Tim, les fue bien que solo supiera un idioma, así no podían comunicarse de otra forma con él. Talía les daba clases, pero la mayoría del tiempo hablaban en el idioma que tenían en común porque era más práctico. Con Timm no había esa opción así que si querían hablar con él, tenían que esforzarse y usar el otro idioma. A veces era complicado, pues cuando se emocionaba o enfadaba empezaba a hablar muy rápido y a Finn y Nathaly les resultaba imposible entender algo. Timm se pasaba el día jugando con todos, pero en especial se encariñó de Orión, se pasaba el día encima suyo explicándole cosas. Este como de costumbre respondía con monosílabos, pero Nathaly estaba segura de haberlo visto sonreír cuando miraba a Tim y por las noches más de una vez lo había visto tapandolo para que no pasara frío.
sábado, 4 de abril de 2020
IV: UN NUEVO COMIENZO
IV: UN NUEVO COMIENZO
Finn intenta desesperadamente despertar a su amiga, pero esta no reacciona, así que decide ir en busca un río para enfriarla como la última vez. La carga a su espalda y pese a que su amiga está ardiendo, intenta resistir el dolor porque sabe que si no logra enfriarla probablemente morirá y todo habrá sido en vano.
Se pone en marcha y al cabo de media hora bajando la montaña, encuentra un pequeño lago donde deja a su amiga con mucho cuidado. Acto seguido se mete de lleno en el para mojarse y así aliviar el dolor, pues tiene toda la espalda llena de quemaduras debido a la alta temperatura corporal de su amiga. Una vez ha logrado que se reduzca un poco el dolor de las heridas, va a buscar hojas para mojarlas y enfriar a su amiga.
Después de un rato y muchos viajes al lago, Finn logra que su amiga vuelva a su temperatura corporal habitual, pero esta sigue sin despertarse. Decide esperarse un rato, pues su amiga ha hecho muchos esfuerzos hoy, lleva todo el día practicando y está seguro que lo único que necesita es descansar así que se tumba a su lado y acaba por dormirse también.
De repente se escucha un ruido muy fuerte y muy estridente y Finn se despierta de golpe. Parece que procede del otro lado del lago, donde hay dos hombres con un artefacto extraño que corta árboles, pero de forma muy rápida. Finn no logra identificar el objeto, pues no se parece en nada a un hacha ni a una sierra. Al girarse para preguntar a su amiga se da cuenta que esta sigue dormida así que decide ir a pedir ayuda, lleva demasiado tiempo inconsciente.
Finn empieza a gritar y hacer señales con los brazos para que lo vean, al tiempo que se va acercando a ellos. Parece que ha logrado captar su atención y al llegar a ellos intenta explicarles la situación, pero estos parecen no entenderlo. Finn les señala a su amiga con la esperanza de que lo sigan y les ayuden, pero estos parecen no fiarse de él y lo amenazan con el extraño artefacto que estaban usando para cortar los árboles. Finn al ver que no logrará nada bueno sale corriendo con la cara llena de lágrimas hacia donde está su amiga. No sabe qué hacer, está desesperado, tiene que encontrar ayuda como sea, pero no sabe cómo hacerlo. Si esos dos hombres no lo han entendido, es probable que nadie lo haga, por lo que no le servirá de mucho su ayuda. Finn se da cuenta que la montaña ha estado aislada mucho más tiempo del que pensaban, han vivido aislados, sin evolucionar, incluso se da cuenta que su ropa y la de los dos hombres del bosque es muy distinta. También es probable que el dinero que llevan no les sirva, así que tienen que conseguir comida de otra forma, pues las provisiones que tenían se están agotando y si consigue que su amiga despierte tendrá que reponer fuerzas.
Al cabo de un rato Finn se encuentra un poco mejor y decide llevarse a su amiga de allí, no quiere volver a encontrarse con gente que podría dañarlos, así que siguiendo el curso del río, sube de nuevo la montaña hasta encontrar una cascada, la cual por suerte tiene una cueva escondida como la de su pueblo. Acuesta a su amiga de nuevo en el suelo y le coloca su mochila a modo de almohada, enciende un fuego para que no pasen frío y decide esperar a que anochezca, pues es menos probable que encuentre a gente, o al menos será más difícil que los vean.
Antes de marcharse decide escribirle una nota a su amiga, por si se despierta, que no se asuste. Una vez lo tiene todo listo empieza a bajar la montaña, con la oscuridad de la noche ha podido localizar algunas casas y con un poco de suerte encontrará algo.
Finn no tarda en llegar al pueblo, es ágil por la montaña. Al llegar ve ropa tendida en un jardín y decide coger algo para él y para su amiga, así al menos a simple vista pasaran desapercibidos. Cerca de la casa ve un granero y decide entrar y coger una gallina para hacer un cocido y algunos huevos. Aprovecha y coge algunas verduras del huerto que hay al lado, se asegura de tenerlo todo bien guardado y después de asegurarse de que no hay nadie cerca se pone en marcha de nuevo hacia la cueva donde está Nathaly.
Al llegar su amiga estaba despierta y se había encargado de que el fuego no se apagara.
¡Estás despierta! - Finn se alegró mucho de encontrar a su amiga despierta y viva.
Si, he visto tu nota. ¿Has encontrado comida?
Si, he cogido una gallina y huevos y algunas verduras. Para hoy nos servirá, mañana tenemos que empezar a cazar.
¿Pero no has encontrado ningún pueblo? ¿No podemos comprar cosas allí?
Entonces Finn se acordó que Nathaly no llevaba todo el día inconsciente y que no sabía todo lo ocurrido, así que decidió empezar des del principio y le contó todo lo ocurrido hasta el momento.
Al terminar Nathaly se quedó unos minutos callada, era mucho que asimilar y el hecho de no poder comunicarse con la gente les complicaba mucho las cosas. ¿Cómo iban a encontrar ayuda si nadie podía entenderlos?
Por la mañana Nathaly se dedicó a buscar algo que les pudiera ayudar en el libro de Merlín y Finn empezó a preparar trampas por los alrededores, pues tenían que conseguir comida y no podían robar cada noche.
Decidieron quedarse en ese sitio unos días, así Nathaly podría practicar un poco y si algo salía mal tenían agua cerca para apagar lo que fuera.
Nathaly había logrado encender una hoguera sin descontrolarse pero si se pasaba mucho rato practicando notaba cómo le subía la temperatura corporal y eso era peligroso. Buscó en el libro como evitarlo, pero no encontró nada y Finn no la podía ayudar en ese aspecto, pues él no era capaz de leer nada allí.
Pasados 5 días decidieron ponerse en marcha de nuevo. No podían quedarse allí para siempre y tal vez en otro pueblo hablaran su idioma o al menos harían el esfuerzo por entenderlos ahora que llevaban ropa similar a la suya.
Después de caminar varias semanas siguiendo el curso del río, empezaban a perder la esperanza, pues no habían encontrado nada. Ningún pueblo, ni una triste casa, no parecía haber señales de vida humana cerca y empezaban a plantearse volver. Realmente no sabían nada de lo que había pasado en estos dos últimos siglos, o tal vez fuera más tiempo, tal vez había habido alguna guerra que hubiera provocado la muerte de la mayoría de la gente.
Pararon a comer y analizar la situación.
Yo propongo que si en una semana no hemos encontrado nada demos media vuelta y probemos de nuevo en el primer pueblo. Tal vez sólo fueran esos dos hombres los peligrosos, realmente no probamos a hablar con nadie más de ese pueblo.
Tal vez tengas razón Finn. - Entonces Nathaly se quedó callada y se levantó de repente hacia el bosque.
¿A donde vas? - Finn no entendía nada.
He visto a alguien Finn. Te juro que lo he visto. Tenía la estatura de un niño pequeño, pero parecía un adulto…
Yo no veo a nadie, te lo debes haber imaginado.
No Finn, te prometo que allí había alguien, no puede haber desaparecido.
Nathaly se había quedado muy confundida, ella estaba segura de haber visto a alguien, o algo, pero no tenía pruebas, así que decidió dejarlo estar por el momento.
Al hacerse de noche Nathaly como cada noche se subió a la copa del árbol más alto que tenían cerca para ver si lograban hallar algún pueblo. Subió con poca esperanza, fijándose más en si veía a la extraña persona de la mañana que en si veía algún pueblo. Al llegar a la copa por inercia le dijo a Finn:
No hay ningún pueblo a la vista… Espera ¡Si! Veo uno Finn, no está muy lejos de aquí, mañana podríamos llegar.
Nathaly bajó rápidamente y se puso a dormir. Le tocaba primera guardia a Finn. A la mañana siguiente se levantaron temprano, desayunaron y se pusieron en marcha hacia el pueblo.
Al llegar, como era de esperar, no lograron entenderse con nadie, pero esta vez la gente parecía ser más gentil, pués mostraban interés por ayudarlos. Pero pese a los esfuerzos de esta, parecía misión imposible que los pueblerinos entendieran algo de lo que ellos decían. Solo lograron hacerles entender que buscaban un sitio donde poder pasar la noche y poder comer algo, por suerte había señales universales que nunca cambian.
Al llegar a la caverna, la mujer que les había indicado el lugar se puso a hablar con el tabernero, cosa que agradecieron, pues no se veían capaces de volver a explicar lo que querían. Por suerte el dinero que llevaban le valió al tabernero y pudieron quedarse.
A la hora de la cena Finn se dio cuenta de que un extraño muchacho los llevaba observando desde hacía un buen rato.
Nath no te gires, pero creo que hay alguien que nos vigila. Hay un chico que no ha parado de mirarnos desde que hemos bajado a cenar.
Pues claro Finn, somos extranjeros, no hablamos su idioma, les debemos parecer bichos raros. Es normal que nos miren. - A Nathaly parecía no preocuparle la situación, incluso parecía divertirle.
Si, se que todos nos miran, pero hablan entre ellos, el chico que te digo no ha apartado la mirada en todo el rato y no parece llevarse muy bien con la gente de la taberna tampoco.
¿Está solo? Pobrecito, ¿quién es? Tal vez deberíamos ir a hacerle compañía.
¿Pero que dices? Creo que ya has bebido suficiente cerveza Nath, vamos a dormir.
¿A dormir? Pero si es muy temprano, y hemos venido a hablar con la gente de este pueblo ¿no? ¡Pues qué mejor manera que de fiesta! - Lo último lo dijo gritando y levantando la jarra de cerveza.
Todo el mundo se la quedó mirando, pero esta vez la gente levantó sus jarras y gritaron también. Acto seguido se puso todo el mundo a bailar y saltar, menos Finn que intentaba que su amiga bajara de la mesa, pero no lo logró hasta que esta hubo terminado su jarra y se dispuso a tomar otra, pero Finn fué más rápido y la cogió en brazos y se la llevó a la habitación. De camino miró de reojo hacia el sitio donde había el chico misterioso, pero este ya había desaparecido.
A la mañana siguiente Nathaly se levantó con un dolor de cabeza terrible.
¡Buenos días Nathaly! ¿Has dormido bien? - Preguntó Finn alzando la voz
No grites. Dios como me duele la cabeza. ¿Qué pasó a noche? Recuerdo estar sentada cenando contigo y que me empezaste a hablar de un chico raro o no se que, y lo demás está muy borroso.
Finn cogió aire y le respondió:
Pues pasó que ayer bebiste mucho e iniciaste una buena fiesta en la taberna.
¿A si? ¿Y que tal fué? - A Nathaly la situación le parecía divertida. Hacía más de un mes que se habían ido de casa, y en este mes solo se había relacionado con Finn, y pese a ser su mejor amigo echaba de menos ver a otra gente. Además durante todo este tiempo no había podido parar de pensar en su padre y Raily y por una noche, había logrado despejarse un poco.
No te rías, que no es divertido - Finn intentaba aguantar la risa, tenía que haber alguien serio y esa mañana no parecía que Nathaly estuviera dispuesta a ello. - Pues pasó lo mismo que pasa en las fiestas del pueblo, mucha cerveza, mucha gente bailando y cantando y no se como tu acabaste cantando con ellos.
¿Yo? Pero si no hablamos el mismo idioma.
Lo se, pero te aprendiste sus letras. Incluso les enseñaste un trozo de una de nuestras canciones.
Pues no me acuerdo de nada. ¿No quemé nada al menos no?
No tranquila, sino dudo que siguieramos aquí.
También tienes razón. ¿Bajamos a desayunar? Me muero de hambre.
Si por favor.
Los dos amigos bajaron a desayunar y al llegar vieron al extraño chico. Nathaly propuso acercarse a él, pues estaba solo, pero Finn se negó rotundamente, así que decidieron coger otra mesa y sentarse. Tocaba hacerle entender al tabernero que querían comer.
Nathaly se puso a hacer de gallina para que el hombre entendiera que querían huevos fritos y luego se puso a señalar el café de un hombre. Al final entre risas lograron entenderse y en 10 minutos tenían su comida servida.
Hola ¿Qué tal? Me llamo Talía. - Una chica se acababa de sentar al lado de Nathaly. - ¿No sois de aquí verdad?
Hola yo me llamo Nathaly, pero espera un momento ¿Nos entiendes? ¿Cómo es que hablas nuestro idioma? - preguntó Nathaly muy desconcertada.
Finn y Nathaly no entendían nada. Estaba hablando su idioma.
Pues verás, ayer por la noche te vi bailando y me pareciste muy graciosa, pero cuando empezaste a cantar esa canción me dí cuenta que yo la conocía. Nos la cantaba mi abuelo cuando mi hermano mayor y yo éramos pequeños. Que por cierto no se donde se ha metido. Ah está allí. Orión ven a desayunar con nosotros. - De repente el chico misterioso de anoche se levantó y se sentó a su lado. - Este es Orión, mi hermano.
Hola.
Disculpadle, no es muy hablador. Pero al final se le pilla cariño. Como iba diciendo, mi abuelo nos cantaba esa canción de pequeños y nos enseñó a hablar vuestro idioma, pero creía que era una lengua muerta. ¿De dónde sois?
Finn y Nathaly se quedaron mirando unos segundos sin saber qué decir.
Eh… Bueno no creo que lo conozcas, vivimos muy lejos de aquí la verdad, en un pueblo muy pequeño - respondió Finn al final.
Que guay, y ¿que os trae por aquí…? Perdona, que no me habéis dicho vuestros nombres.
Si perdona. Yo soy Nathaly y él es mi mejor amigo Finn.
Encantada. - Talía les tendió la mano a modo de saludo. - ¿Y a dónde os dirigís?
¿Haces muchas preguntas no?
¡Finn! Solo está intentando ser amable. Relájate un poco. - Nathaly no entendía a su amigo. Era la primera persona en semanas que los entendía, y él pretendía echarlos.
No te preocupes, tiene razón. Me pasa a menudo. Soy muy curiosa y me meto donde no me llaman. Lo siento. Solo pretendía ayudar. - Talía se levantó con intención de irse.
No espera. Disculpa a mi amigo. No estamos acostumbrados a conocer gente nueva. Es la primera vez que salimos de nuestro pueblo. - Nathaly se disculpó nuevamente. - Siéntate por favor.
Talía sonrió amablemente y se volvió a sentar.
Así que es la primera vez que salís de casa. ¿Y a qué se debe si puedo preguntar? - Talía le dedicó una breve mirada a Finn, la cual él decidió ignorar.
Pues la verdad es que no tenemos un destino concreto, decidimos ir a conocer mundo, llevábamos toda la vida en nuestro pueblo y teníamos curiosidad.
¡Pues me parece una idea fantástica! - respondió Talía con una gran sonrisa.
En ese momento Orión se levantó y se fué. A Finn le pareció una buena idea e hizo lo mismo.
¿Te vienes Nath?
No, me quedo un rato más hablando con Talía si no te importa.
Finn la miró con el ceño fruncido y se fué.
Creo que no le he caído muy bien a tu amigo… - Dijo Talía bajito
No te preocupes, ya se le pasará. Por cierto, me preguntaba si me podrías enseñar alguna cosa con el idioma que se habla aquí, porque no entiendo nada de lo que dicen.
¡Pues claro que sí! Vamos a pasear y te enseño cosas.
Las dos chicas se fueron a dar una vuelta por el pueblo. Talía la llevó al mercado, le enseñó a decir un montón de cosas en su idioma, especialmente nombres de comida. Compraron varias cosas. Nathaly se compró un pañuelo muy bonito y le regaló uno a Talía como agradecimiento por su ayuda con el idioma. Al terminar las compras decidieron volver a la posada, pero de camino Nathaly resbaló y se llenó de barro. Talía estalló a reír y cuando pudo vocalizar alguna palabra le propuso a Nathaly de ir al lago a limpiarse. Al llegar Nathaly había caído en la cuenta que hacía muchos días que no se metía en el río a parte de para bajar su temperatura corporal cuando se excedía con la magia, así que se metió de lleno al lago con la ropa puesta y se limpió el barro que tenía. Una vez limpia se la sacó y la tendió en un árbol y volvió al agua a nadar. Talía se la quedó mirando e hizo lo mismo. Estuvieron allí un buen rato, jugando, haciendo carreras, hundiéndose una a la otra. A Nathaly le estaba cayendo muy bien esa chica, le daba buena espina y tal vez había la posibilidad de que fuera el inicio de una bonita amistad.
¡Nathaly! Por fin te encuentro. ¿Dónde te habías metido? - Finn acababa de llegar
Hola Finn. ¿Qué haces aquí?
Venir a buscarte. ¿Sabes que hora es? Te estaba esperando para comer y al ver que no venías pensaba que te había pasado algo - Finn le dedicó una mirada de desprecio a Talía. No se fiaba de ella y conocía a su amiga, no tenía criterio para detectar a la gente buena de la mala.
Perdona Finn, esque me he resbalado en el barro y hemos venido a limpiar la ropa y luego nos hemos metido en el agua para nadar y se nos ha pasado el tiempo volando. ¿Quieres meterte? ¡Esta buenisima!
No Nath, no quiero. Quiero ir a comer. - Finn estaba muy enfadado.
Vale vale, ya vamos, nos vestimos y vamos para la taverna. Ve tirando.
¿Vamos? ¿Ella también viene?
Si. De hecho tenemos que contaros algo a ti y a su hermano. Así que si lo ves por la taberna podéis ir cogiendo una mesa.
Finn se volvió a marchar enfadado por segunda vez en un día. Al llegar a la taberna se alegró de no ver al hermano. Así no tendría que hablar con él y con un poco de suerte Talía iría a buscarlo y podrían estar él y Nathaly solos.
Cuando llegaron las dos chicas Finn se dió cuenta que no había tenido suerte, pues Orión venía detrás de ellas. Cuando se sentaron las dos chicas les contaron el día que habían tenido, Nathaly enseñó las palabras que había aprendido y finalmente les contaron que debido a que ninguno de los dos grupos tenía un rumbo específico habían pensado en ir los cuatro juntos. A Orión pareció serle indiferente la noticia, pero a Finn no. Se levantó y dijo:
Nath, ¿Podemos hablar un momento por favor? A solas.
Si claro. Ahora volvemos.
Nada más salir de la taverna Finn miró a su amiga y le preguntó:
¿Pero a ti qué te pasa? No los conocemos de nada, y ¿quieres irte con ellos de viaje?
Pues si. ¿Tienes una mejor idea? Ellos nos entienden, pueden enseñarnos el idioma de esta gente, sus costumbres y con un poco de suerte encontramos alguna otra biblioteca donde haya más pistas sobre ese tal Merlín.
Finn se quedó callado unos segundos, pensando en lo que había dicho su amiga. Razón no le faltaba, solos no les había ido muy bien, pero seguía sin fiarse.
Mira Finn, te propongo una cosa. Vamos con ellos, unos días, si vemos que tienen algo raro nos separamos, pero al menos el tiempo que pasemos juntos aprenderemos cosas.
No lo se Nath. ¿Y si te da por lanzar llamas descontroladamente, o te vuelves a desmayar? ¿Qué haremos entonces?
Pues ya veremos qué hacer. Llevo un mes sin desmayarme, y solo aumento mi temperatura corporal cuando llevo mucho rato practicando, así que lo que tengo que hacer es no practicar durante una temporada. Además, en el caso de que descubrieran que tengo poderes podemos salir huyendo, dudo que nadie les crea si dicen que hay una chica con poderes. - Nathaly empezó a reír imaginando la escena.
En eso tienes razón. Vale acepto, pero nada de fiarnos, y los turnos de vigilancia por la noche los hacemos por parejas, no quiero que estemos los dos durmiendo mientras ellos vigilan.
Vale vale. Entendido. No son de fiar, solo ser amables y vigilar. ¿Podemos entrar ya?
Si
Volvieron a entrar y les contaron que habían decidido ir con ellos. Era el inicio de una nueva aventura.


















