jueves, 14 de octubre de 2021

Carla

 

Carla +18

Hoy salimos de fiesta con nuestros amigos. ¡Cuánto hacía que no quedábamos todos! Y cuanto lo deseábamos todos. Ahora que todos trabajamos y tenemos nuestras vidas medio montadas, es más difícil vernos todos, pero esta noche lleva planeada desde hacía mucho.

Carla también viene. Ella está soltera, nunca ha sido de relaciones, es un “pájaro libre” como siempre dice, y eso está bien. La idea de verla me ha puesto muy contenta, pero también ha reavivado la atracción sexual que siempre he sentido por ella y creo que, por colmo, que es recíproca. Es cierto que ella siempre juega con todos, pero más de una vez me ha dicho que es una pena que no me hubiera conocido antes de tener pareja.

Tú sabes que Carla me encanta y que desearía pasar una noche loca con ella, pero la idea de proponerle un trio me da vergüenza. Se que ella ya ha estado en tríos en otras ocasiones, pero para estas cosas yo soy muy tímida y nunca me atrevo. Después de mirar su foto de perfil unos segundos, bloqueo el móvil i acabo de ponerme los pendientes. Al levantar la mirada veo por el espejo que estas detrás de mí. Pego un pequeño salto, me has asustado.

  •      Viene Carla eh. – Tú me miras con cara pícara. Sabes que la situación me pone nerviosa y a ti te divierte.
  • Si... Va a ser otra noche frustrada! ¡Tendré que conformarme con mi novio! Que tragedia… - Yo me hago la víctima, te sigo el rollo un poco y tu te ríes.
  • ¿Estás lista amor?
  • Nací lista. – Me pongo la mano al lado de la frente como un militar y me quedo seria medio segundo, porque inmediatamente estallo a reír. Tu suspiras, como dándome a entender que no sabes como aguantas estas tonterías, pero yo se que en el fondo te has reído y que te encantan mis idas de olla.
  • Venga vámonos, que al final llegaremos tarde. – Yo asiento y salimos por la puerta de nuestra casa.

Llegamos al restaurante y ya están todos, menos Carla. Ella siempre llega tarde, así que nadie se preocupa. Nos sentamos y pedimos un vino mientras esperamos, y como siempre, justo cuando le camarero está llegando a nuestra mesa, Carla aparece y se sienta. A mi lado. Hasta ese momento no había caído que siendo la única silla libre que quedaba, era lógico que ella se acabase sentando allí. Al verme abre los ojos, sonríe y me da un abrazo muy eufórico. Se lo devuelvo. Ante todo es mi amiga y la quiero.

Tu que estas sentado en frente mío me das una patadita por debajo de la mesa, y yo te la devuelvo en forma de mirada asesina.

Abrimos el vino y todos nos servimos una copa. Somos 9, así que la botella se acaba y pedimos de inmediato otra, sabemos que esas copas no van a permanecer llenas mucho rato. Nos ponemos al día de todas nuestras vidas. Y Carla, como siempre, me va lanzando indirectas muy directas. Todo el mundo ríe, yo incluida. Pero a la 3ª botella que nos pedimos hay algo que cambia. Carla empieza a tirarte los tejos a ti también. El primer comentario me choca, e incluso me molesta. No me lo esperaba. Pero luego recuerdo que es Carla. Que lo hace con todos y sonrío y sigo disfrutando de la cena. Hemos llegado a la 4ª botella, vamos por los postres y entre broma y broma, nuestros amigos ya nos han insinuado más de una vez que tendríamos que hacer un trío. Tu, yo y Carla. ¿Te imaginas? Ella ha asentido todas las veces y nos ha acusado a nosotros de ser unos aburridos. Yo me he girado, haciéndome la indignada y le he dicho que cuando y dónde quiera y ella al oír eso ha sonreído. Sólo eso. Sin ningún comentario. Como si supiera que en el fondo va en serio. Que me muero de ganas de besarla, de besaros a los dos, de estar los tres en una misma habitación sin ropa.

Hemos acabado la cena y nos dirigimos a la discoteca. De camino, noto como alguien se lanza encima de mi espalda, giro mi cabeza y ahí está Carla, con su sonrisa, y su blusa escotada. ¡Me lo está poniendo muy difícil! Entonces sonríes y suelta:

  • ¡Que pena que tengas novio! Si no, ahora mismo te besaría.
  • Bésame. – Lo digo sin pensar. Y antes de que pueda decirle que era broma, tengo sus labios pegados a los míos por un breve instante. Luego se gira y te mira a ti. – Me perdonas ¿verdad? – Tu sonríes y haces como que te lo piensas. Entonces Carla me suelta y se te queda mirando fijamente. – Ya se cual es el problema. Estás celoso. – Y acto seguido te planta un beso a ti también.

Los tres nos reímos y entramos a la discoteca. Allí bailamos durante un par de horas. Tanto tu como yo le seguimos el rollo a Carla, que desde los besos no ha parado de tontear con nosotros. Me mira y me hace un gesto de que necesita beber agua, está sedienta, y no me extraña. Menudo tute nos estamos pegando. Vamos los 3 a la barra y Carla después de beberse la botellita entera de agua nos propone irnos. Ella vive cerca y nuestro piso queda lejos. Nos ofrece dormir allí y los dos nos miramos y decidimos aceptar. Ella va al baño y nosotros la esperamos fuera después de despedirnos de nuestros amigos.

Hablamos sobre la posibilidad de un trio, de si ella nos lo propone, después de como ha ido la noche, que le respondemos. Llegamos a la conclusión que los dos nos morimos de ganas. A mi me encanta Carla, pero también se que a ti no te disgusta ni un pelo, y eso me gusta aún más.

Llegamos a su piso y nos indica su habitación. Y nos hace la gran pregunta.

  • ¿Queréis llevar el tonteo de esta noche a otro nivel? – Tu y yo nos miramos y como ya lo hemos hablado, asentimos.
  • Pero nos tendrás que enseñar. Piensa que es nuestra primera vez en esto. – Le contesto yo, sin poderla mirar a los ojos. Después de tantos años y aún me sigue dando vergüenza hablar de estos temas. Nunca aprenderé.

Ella asiente y se acerca a nosotros. Me mira y me besa. Pero esta vez no ha sido un beso corto. Todo lo contrario, ha sido un beso largo y apasionado. Se separa de mí, sabiendo que quiero más, que deseo más y te besa a ti. Con la misma pasión, con la misma lujuria. Luego nos indica que nos besemos nosotros dos y sin dudarlo lo hacemos. Cuando nos separamos su blusa está en el suelo y puedo ver el sujetador de encaje que lleva y lo bonitos que hacen sus pechos. ¿Puede ser más perfecta?

Se acerca a mi y me besa de nuevo, pero mientras lo hace, veo como coge tu camisa y te acerca a ella y tú le empiezas a besar el cuello mientras tus manos sujetan sus caderas contra las tuyas.

Me quita el top que llevo y me quedo desnuda de cintura para arriba. Me mira, sonríe y me vuelve a besar. Primero la boca, y luego mis pechos. Luego vuelve a los labios y mientras una mano me sujeta la cara, la otra se dirige al interior de mi pantalón que ya lleva rato mojado. Eso provoca que ella sonría de nuevo y pasa su mano por encima de mis braguitas unas cuantas veces. Luego quita la mano, se separa de mi y de ti. Me mira y me dice. “¿No crees que el lleva demasiada ropa aún?” Yo sonrío maligna y asiento. Ella te quita la camisa y yo me encargo de los pantalones. Ahora estas en calzoncillos. Pero por poco tiempo. Aprovecho que estoy de rodillas y te los bajo también. Tu me miras, intuyes lo que voy a hacer, pero para tu sorpresa me pongo en pie. Me acerco a Carla y le susurro algo en el oído. Ella asiente. Le ha gustado mi idea. Te siento en la cama. Cojo una venda y te tapo los ojos y acto seguido susurro “Tienes que adivinar quien hace que”. Tu sonríes, un poco confundido. Estas ideas locas solo se me ocurren a mí, pero sé que te divierten. Ahora que no ves nada, aprovecho y empiezo a besarte el cuello. Tu dices mi nombre. Te he besado el cuello mil veces. Sabes como lo hago. Sin parar de besarte, acerco una mano a tu ingle y empiezo a acariciártela y a masturbarte. Carla se pone de rodillas y me coge la mano, acompañándome en el movimiento mientras me mira. Te masturbamos a la vez. Dios, como me pone la situación.

Luego aparta mi mano y empieza a lamer tu pene sin dejar de mirarme. ¿Porqué estoy disfrutando tanto? Para un momento y me hace una señal para que venga también. Yo, sin pensármelo dos veces voy. Te empujamos para que quedes estirado en la cama y las dos empezamos a lamer. A jugar entre nosotras y tu entrepierna. Como si de un caramelo se tratase. Tu nos agarras de la cabeza a cada una y eso me excita aún más. Noto como cada vez me agarras más fuerte del cabello. Estas llegando a tu límite y te corres. Te corres en nuestras bocas. Una vez has acabado, me tumbo a tu lado y te quito la venda. Me miras, me besas y me dices que me quieres.

Carla me mira y me dice “Tu y yo no hemos acabado aún”. Se acerca y me besa. Me besa los labios, y luego el cuello y baja hasta los pechos. Yo que estoy tumbada, giro mi cabeza y veo que nos miras. Disfrutando de la escena. Y veo que en ese momento se te enciende una bombilla y sonríes. Entonces te levantas y te diriges a mi entrepierna. Me desabrochas mi short y me lo quitas lentamente, junto a mis braguitas. Empiezas a besarme los muslos y mi impulso es contraer las piernas, pero no me dejas y me sigues besando. Mientras tanto, Carla, se ha sentado encima de mi abdomen, está completamente desnuda y yo sin saber muy bien porqué, le hago un gesto de que se acerque a mi cara. Ella lo hace y empiezo a comer su coño. Y lo disfruto. Siento como tú estás dentro de mí, y como yo estoy dentro de Carla, como se mueve ella, como me muevo yo, los 3. Y entro en éxtasis. Ella grita de placer, y yo gimo también. Y al final, las dos llegamos al orgasmo.

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