viernes, 27 de marzo de 2020

II: VIGESIMOPRIMER CUMPLEAÑOS



Raily está muy emocionado por que en una semana es el vigesimoprimer cumpleaños de su hermana Nathaly y junto a su padre y Las Carmen le están preparando una fiesta sorpresa. Nathaly sospecha algo, pero se hace la despistada por que sabe lo mucho que a su familia le gusta el factor sorpresa, en especial a su hermano pequeño. Durante toda la semana ha procurado no pasar mucho tiempo en casa para que puedan organizarse mejor. Se pasa el día con Finn, su mejor amigo, el cual es hijo de Las Carmen, así que podemos decir que él también tiene dos madres y un padre estupendos y por supuesto un hermano pequeño adoptivo (así es como Finn llama siempre a Raily). Finn es un chico muy deportista con el pelo rizado y un poco largo, por lo que siempre va con coleta, le saca una cabeza a Nathaly, algo que siempre le recuerda. Nathaly se hace la enfadada cuando él saca el tema, pues le molesta mucho tener que pedirle ayuda para cosas que están muy altas. Pero cuando Nathaly se enfada sabe que después le toca sufrir la tortura de Finn, las cosquillas. Ella tiene muchas y Finn lo sabe, por lo que cuando ella se enfada, no para hasta que lo perdona. En los 19 años que son amigos nunca han tenido un problema suficientemente grave como para que una sesión de cosquillas no pudiera solucionarlo.
Los dos son inseparables, de hecho lo hacen casi todo juntos y el vivir tan cerca lo hace aún más fácil. Finn, lógicamente está aliado con los otros para la fiesta de Nathaly, la diferencia está en que él sí sabe que ella sospecha algo, la conoce demasiado como para creerse que no se imagina nada.

La semana ha transcurrido con normalidad para todos, los preparativos de la fiesta están casi listos y todo el pueblo se ha ido apuntando poco a poco para ayudar. Nathaly sin embargo, ha empezado a sentirse extraña, tiene la sensación que desde hace unos días pasan cosas raras a su alrededor. Se lo ha comentado a Finn, pero él le ha asegurado que simplemente son los nervios previos al gran día (su cumpleaños), los cuales le están jugando una mala pasada. La teoría de Finn es buena, no sería la primera vez que se imagina cosas, una de pequeña hasta se imaginó que estuvo suspendida en el aire por unos segundos. Además siempre se emociona mucho los días antes de su cumple, así que tal vez solo sean nervios y Finn tenga razón. Nathaly decide convencerse que es solo eso, pese a que tiene la sensación que esta vez es distinto, tampoco sabe a que se enfrenta así que de momento prefiere dejarlo a un lado y centrarse en su fiesta sorpresa de mañana.
-        ¡¡¡¡Naaaaaaaaaath!!!! ¡Despierta Naaaaath! ¡Feliz cumpleaños! - Raily ha entrado gritando al cuarto de su hermana para felicitarlo el primero, siempre lo ha hecho, desde aquel cumpleaños en el que Finn se regodeó de que él había sido el primero, se prometió a sí mismo que nunca más dejaría que alguien lo felicitara antes. Así que cada año el día antes del cumpleaños de Nathaly, Raily se va a dormir al gallinero, para que la luz del día y el gallo lo despierten antes que a los demás.
-        Raily déjame dormir un poco más anda, que solo son las 6 de la mañana…- Nathaly busca a su hermano con los ojos entreabiertos y cuando lo localiza le tira un cojín para que se vaya.
-        ¡Ay! Ya me voy, pero dile a Finn que le he vuelto a ganar.
-        Que si pesado, ahora déjame dormir anda. - Cada año igual, Nathaly maldecirá a Finn de por vida. A el le hace mucha gracia, pero ella odia que la despierten por las mañanas y más aún con gritos de alegría. La gente no puede estar tan contenta justo al levantarse, es algo que nunca entenderá.

Nathaly no tarda en quedarse otra vez dormida, pero esa situación no tarda en cambiar, pues de repente nota como un cojín aterriza en su cara.
  • ¿Raily no te he dicho que me dejaras dormir? Es el día de mi cumpleaños, tengo derecho a tener paz.
  • Me han confundido con mucha gente, pero nunca con un niño de 11 años. - Finn empieza a reír, le encanta ver a Nathaly así, le resulta muy gracioso ver a su amiga con cara de mala uva y despeinada de buena mañana.
  • A eres tu Finn. Pues también puedes irte a la mierda un rato, quiero dormir. - Y acto seguido le tira el cojín que hace pocos segundos había aterrizado en su cara, pero este no golpea a Finn, tiene buenos reflejos y lo coge en el aire.
  • Ya has dormido suficiente Nath, es media mañana, es hora de levantarse, tu padre se está poniendo nervioso ya. Llevas demasiado rato en casa, no se que le debe pasar… - Finn le guiña un ojo a Nath a modo de complicidad, para que entienda que si no se larga de allí no pueden empezar a preparar su fiesta.
  • Está bien, ya me visto, pero mañana pondré una silla en la puerta para que nadie me despierte y pueda dormir hasta el día de mi muerte.
  • Mira que eres animal Nath - Le responde fin entre carcajadas mientras sale de la habitación para que su amiga pueda vestirse en paz.


Nathaly por fin se ha ido de casa, y su padre puede empezar a organizar todos los preparativos para la fiesta. Parece que no va a llover, así que la fiesta la podrán dar en el jardín de Finn como estaba planeado. Raily empieza a poner las sillas, mientras Las Carmens montan el escenario y su padre cocina. Vendrá todo el pueblo, por lo que hay que hacer mucha comida. Por suerte todos le han avisado que traerán cosas, lo que le da un poco de margen.
Mientras tanto Finn se ha llevado a Nathaly de picnic al otro lado de la montaña, para pasar el día y que todos puedan trabajar con tranquilidad.
  • ¿Preparada para la fiesta de esta noche Nath?
  • ¿Que fiesta? ¿Me están organizando una fiesta? ¿Y me lo dices? Ya te vale Finn, no sabes guardar un secreto… Y yo te he contado muchos, ¡a saber quien los sabe!
Nathaly se hace la indignada, como si ella no supiera lo de la fiesta y finge irse, pero antes que logre levantarse del todo Finn la tira al suelo y le empieza a hacer cosquillas. Nathaly suplica que pare, pero su amigo no parece dispuesto a hacerlo.
  • Para por favor, me duele la barriga - Suplica Nathaly entre carcajadas.
  • No hasta que confieses.
  • Esta bien, esta bien. Sabía que mi padre y mi hermano me están organizando una fiesta sorpresa. - Finn al oír esas palabras libera a Nathaly.- Es que los pobres no saben disimular, llevan cuchicheando a mis espaldas dos meses. Deben pensar que soy tonta.
  • Hombre un poco tontita si que lo eres… Te recuerdo que para tus 15 años fingí no acordarme de tu cumpleaños para que no te esperaras el regalo que tenía para ti.
  • ¡Eso es diferente! Tu si sabes mentir. Pero eso fué muy cruel, me pasé dos horas llorando por tu culpa… - Esta vez Nathaly si se ha molestado, recordando ese día. Fué la única vez en que Finn necesitó algo más que cosquillas para que su amiga lo perdonara.
  • Venga Nath no te pongas así. - Finn se puso delante de su amiga y le dió un beso en la frente. - Sabes que me arrepiento de ese día, solo estaba bromeando. Además tenemos que irnos, que tienes que preparar-te.

Nathaly asintió con la cabeza y se dirigieron a su casa donde tenía el vestido que se iba a poner para la fiesta. Finn se dirigió a la suya, para avisar de que su amiga no tardaría en llegar.
Estaban todos listos para gritar ¡SORPRESA!, pero Nathaly no aparecía, hacía ya más de una hora que Finn la había dejado en su casa, y de la suya a la de Nath no había más de 10 minutos.
  • ¿Finn no habías dicho que habías quedado con Nath aquí?
  • Si Sr. Owins, así hemos quedado.
  • Voy a buscarla, esto es muy raro. - dijo el padre de Nathaly preocupado.
  • No tranquilo, ya voy yo, seguro que está bien, y no queremos estropear la sorpresa.
  • Tienes razón, pero si pasa algo venme a buscar enseguida de acuerdo?
  • Si Señor.

Finn se dirigió a casa de su amiga, al llegar gritó su nombre para saber en qué lugar de la casa estaba, pero no obtuvo respuestas, así que se dirigió a su habitación. Al llegar vio que estaba todo revuelto, el vestido de Nathaly tirado por el suelo, la foto que suele tener el su escritorio estaba en la otra punta del cuarto con todos los cristales rotos, la silla por el suelo… Entonces Finn se dio cuenta que algo no iba bien y decidió ir a buscar a su amiga. Se dirigió al bosque, sabía que si no estaba en su casa solo podía estar en un lugar. Una cueva situada un poco más abajo de donde nace el río, detrás de una cascada. La descubrieron cuando eran pequeños y desde entonces es su lugar secreto, van allí siempre que pasa algo o cuando quieren estar solos.
Si Nathaly estaba allí significaba que le había pasado algo, no era normal en ella dejar a su familia plantada y más sabiendo lo mucho que se preocupaban.

Finn se fue hacia el río, atravesó unos arbustos y entró por el pasillo que lleva a la cueva. Allí encontró a Nathaly muy nerviosa.
  •  ¿Nath? ¿Estás bien? - Le preguntó Finn asustado al ver a su amiga tan agitada.
  • ¡NO! Me están ocurriendo cosas muy raras Finn, se que me dijiste que eran los nervios previos a mi cumpleaños y que intentara olvidarlo y te prometo que lo he intentado pero ¡no puedo! No son los nervios. Mira lo que puedo hacer con las manos. - Y de repente soltó una bola de fuego con la mano.


Finn abrió los ojos, no se lo podía creer.
  • Esto no puede estar pasando. Tiene que ser un sueño es la única explicación lógica. - Finn empezó a balbucear y andar de un lado a lado de la cueva. En ese momento no se podía creer lo que veía, tenía que estar soñando, su mejor amiga no podía lanzar fuego con las manos, no al menos desde la última vez que la vió y eso fué hace una hora.
  • ¡Finn para! ¡No es un sueño, no estás durmiendo! - Le gritó Nathaly mientras lo zarandeaba - Me pasa algo raro. Ayúdame por favor. - Le pidió con la voz entrecortada y con lágrimas en los ojos. Estaba muy asustada, no entendía qué le estaba pasando.


Al cabo de un rato Finn logró tranquilizarse un poco y entendió que aquello no era un sueño, sino que era la vida misma y algo extraño le estaba ocurriendo a su amiga y él tenía que ayudarla.
  • Vale Nath tienes razón, esto es muy extraño pero lo primero que quiero hacer es disculparme por no haberte creído antes. - Nath le hizo un gesto que le indicaba que no se preocupara, ella hubiera reaccionado igual, el hecho de pensar que alguien pudiera tener poderes era una locura. - Lo segundo que tenemos que hacer es tranquilizarnos porquè si estamos estresados esto no va a ningún lado así que por favor respira ondo y cuéntamelo todo desde el principio.


Nathaly empezó a contarle cómo había ido toda la semana. La primera vez que notó algo extraño fue cuando Raily estaba subido a una silla y casi se cae de ella. Se asustó y salió corriendo a cogerlo, pero ella no necesitó tocarlo para ponerlo otra vez de pié. En ese momento pensó que se lo había imaginado a causa de los nervios del momento y pensar que algo malo pudiera pasarle a su hermano. Ahora está segura que lo hizo con magia. También estaba el día en que llovía mucho y ella se enfadó por que se le había caído toda la comida que llevaba en el suelo mojado, entonces gritó de la rabia y justo cayó un rayo delante suyo como si ella lo hubiera provocado. Le contó varios ejemplos más mientras Finn escuchaba atento cada palabra que Nathaly pronunciaba.
  • Y por último hace una hora, cuando te has ido me he ido a la ducha para prepararme y al salir de la ducha he ido a coger el vestido y de repente este se ha elevado y ha venido hacia mi. Como si lo hubiera invocado o algo. Entonces me he asustado, mis manos han empezado a ponerse muy rojas, y he lanzado una bola de fuego. Por suerte esta ha ido directa a la ventana y no he quemado nada, pero he intentado apagar mis manos y al no lograrlo he salido corriendo hacia aquí. Tenía la esperanza que al ver que no aparecía por la fiesta serías tú el que me fuera a buscar y dedujeras que estaría aquí. Por suerte ha sido así… Pero tengo que volver a casa, al menos a buscar algo de ropa y luego me tengo que ir lejos de aquí.
  • Espera Nath, primer de todo toma, he cogido algo de ropa, no he visto tus toallas y he pensado que tal vez necesitabas ropa.
  • Gracias Finn.
  • De nada. Segundo, tenemos que ir a la fiesta, sino tu padre se quedará muy preocupado y no parará hasta encontrarte. Calmémonos un poco y vemos qué hacemos.


Finn se quedó un rato pensando qué podían hacer, él sabía que no se lo podían contar a nadie, pues alarmarían a toda la montaña. También estaba el problema de la fiesta, si no iban el padre de Nathaly y sus madres sabrían que algo malo pasaba, así que tenía que lograr tranquilizar a su amiga para ir a la fiesta y luego buscar alguna excusa para que la fiesta terminara lo más pronto posible.
Una vez Nathaly estuvo más tranquila Finn logró convencerla de que no pasaría nada si iban a la fiesta y se dirigieron hacia ella.

Al llegar, Nathaly se hizo la sorprendida y se puso muy contenta de ver a todo el mundo allí. Para ella toda la gente de la montaña eran como su familia y le hacía muy feliz pensar que todo el mundo estaba allí por ella.
Su padre al verla fue corriendo a abrazarla y le preguntó cómo estaba. Nathaly odiaba mentir a su padre, pero no tenía más remedio, así que le contó que al salir de la ducha se había resbalado y se había desmayado. Su padre la creyó ya que tenía un moratón en el brazo, el cual se hizo en la cueva cuando intentaba parar las bolas de fuego que le salían de las manos.
Raily al verla salió corriendo a abrazarla, ella lo tranquilizó y cuando vio que su hermanita estaba bien se fue corriendo y al cabo de unos minutos volvió con un paquete mal envuelto. Nathaly lo abrió y se encontró con una piedra en forma de media luna con un agujero en medio. Raily le había hecho otro agujero más pequeño para que pudiera poner un hilo y usarlo como un collar. Le contó que al ver la piedra pensó en ella y que a partir de ahora sería un amuleto, para que no se volviera a hacer daño.  A Nathaly le encantó la idea, pues era de color verde esmeralda como sus ojos y curiosamente tenía una forma parecida a una marca de nacimiento que tenía en el brazo izquierdo. No podía estar más contenta, le encantaban los regalos personales pensó que un amuleto era algo que necesitaba en este momento de su vida, así que se alegró aún más.

Ella y Finn estuvieron tranquilos en la fiesta. Nathaly se lo estaba pasando pipa, bailó con Raily, con su padre, con Finn… de hecho, bailó con todo el mundo. Se lo estaba pasando genial, su padre y su hermano no podían haberlo hecho mejor. Finn sin embargo estaba preocupado, porque sabía que si Nathaly se alteraba podía causar un gran desastre, pero pese a sus preocupaciones todo parecía ir bien, todo el mundo parecía divertirse y su amiga no parecía estar a punto de lanzar fuego por las manos ni nada parecido. Entcontes Raily pasó corriendo delante suyo y tropezó con la mesita del comedor cayendo al suelo. Debido al golpe empezó a llorar, pues se había abierto la rodilla y sangraba mucho. Nathaly salió corriendo a socorrerlo al igual que Finn y su padre. Una vez lograron que la hemorragia de la herida cesara Finn se percató de que Nathaly no tenía buena cara, estaba nerviosa y al ponerle una mano en el hombro para intentar calmarla se dio cuenta que estaba ardiendo, lo que hizo que emitiera un gemido de dolor y apartara rápidamente la mano del hombro de su amiga.
  • Nath estas ardiendo, tienes que calmarte y tenemos que marcharnos de aquí antes de que ocurra algún desastre y hagas daño a alguien. - Le susurró Finn al oído, para evitar que los demás lo escucharan.


Nath estaba a punto de contestarle que todo iba bien, que quería quedarse con su hermano, pero de repente se empezó a sentir muy cansada y empezó a verlo todo borroso hasta que cayó desplomada al suelo.
  • ¡Nathaly! - Gritó su padre asustado y empezó a darle golpecitos en las mejillas para que despertara.- ¡Està ardiendo! ¡Doctor! ¿Dónde está el doctor?
  • No se preocupe Sr. Owins yo me encargo.

Finn cogió a Nathaly y se la llevó rápidamente de allí antes de que llamara más la atención y llegará el Dr. Logró llevarla hasta la cueva a duras penas, pues seguía ardiendo. Cuando llegaron la dejó tumbada y fue corriendo a mojarse los brazos en la cascada, los cuales estaban llenos de quemaduras. Cuando logró calmar un poco el dolor se acercó a su amiga y empezó a llenar su piel de hojas mojadas para ver si lograba bajar la fiebre. Al cabo de un rato Nathaly despertó muy confusa y empezó a quitarse las hojas asustada.
  • Para, para Nath, las hojas te las he puesto yo.
  • ¿Finn? ¿Que ha pasado? ¿Por qué estamos en la cueva? - Pregunto Nathaly muy confusa - ¡Raily! ¿Dónde està? ¿Está bien?
  • Sí sí tranquila, Raily está bien, pero tu no.Te has desmayado, estabas ardiendo y de repente perdiste el conocimiento. Tu padre se asustó y le dije que yo me encargaba  de ti. Pensé que este era el lugar más seguro para todos ya que estamos lejos de los demás y he logrado enfriarte bastante rápido.
  • Buena idea Finn, pero ahora ya estoy fría, me puedes pasar la ropa, empiezo a tener frio y quiero volver al pueblo, deben estar preocupados
  • Si claro, perdona, toma. Pero no podemos volver al pueblo, no aún, tenemos que asegurarnos que no te volverá a pasar lo mismo y elaborar un plan para buscar ayuda.


Se quedaron toda la noche allí pensando en que podían hacer y de donde podían obtener información. Al final se quedaron dormidos, llevaban muchas horas de estrés y sus cuerpos no aguantaron más. A la mañana siguiente cuando Nathaly despertó se acordó de la leyenda de la montaña, la cual le había contado a su hermano hacía poco. Pensó que tal vez no era solo una leyenda, sino que realmente había pasado de verdad, al fin y al cabo hacía tan solo unas horas estaba lanzando bolas de fuego con las manos.
  • ¡Finn despierta, vamos despierta! - gritó Nathaly mientra zarandeaba a Finn para que se levantara.
  • ¿Que pasa Nath? - Preguntó fin medio dormido. - ¿¡Estás bien?!
  • Si si tranquilo, no ha pasado nada, solo me he acordado de algo que nos podría ayudar con lo que me pasa. ¿Te sabes la leyenda de la montaña verdad?
  • Claro que me la se Nath, todo el mundo se la sabe, pero ¿que tiene que ver contigo?
  • ¿Qué qué tiene que ver conmigo? Pues mucho probablemente, te recuerdo que la leyenda habla de una chica con poderes, yo tengo poderes. También menciona que un dia una chica al cumplir los 21 años obtendrá sus poderes para poder derrotar a Maryline de una vez por todas. ¿Finn no te das cuenta? Acabo de cumplir 21 años y he descubierto que tengo poderes, todo encaja. ¡Yo soy la chica de la leyenda! Y eso significa que tarde o temprano tendré que enfrentarme a Maryline… ¿Cómo lo voy a hacer Finn? No se usar la magia, necesito a alguien que me enseñe, seguro que tiene que haber alguien, o algún libro donde pueda obtener información. Tenemos que ir a la biblioteca del pueblo, tal vez allí haya algo, y sino tendré que buscar fuera de la montaña.
  • Nath si la leyenda es cierta tal como dices es probable que también sea cierto lo de la barrera invisible que evita que podamos salir de aquí…
  • Tendrá que haber alguna manera. Quiero decir, tengo poderes. ¿De algo me tendrán que servir no?


Finn le dedicó una media sonrisa, no sabia que contestar, era posible que su amiga tuviera razón, pero ni que así fuera, ¿cómo lo harían?, ella misma lo había dicho, no sabia como usar sus poderes, ¿cómo podría romper una barrera creada hacía más de dos siglos atrás?
 

jueves, 26 de marzo de 2020

Fin de la cuarentena +18


Hace casi 2 meses que no nos vemos. La cuarentena ha sido larga al final, larguísima. Estoy en mi casa esperando tu llegada. Cada minuto que pasa se me hace eterno, ya he esperado demasiado, no quiero esperar más. Necesito que llegues ya, te echo mucho de menos. Echo de menos tu sonrisa, tus abrazos, tus besos… todo. Mi imaginación es extensa cuando tu eres el protagonista, pero nada supera la realidad y yo necesito una buena dosis de ella.

Hace casi dos horas que me has dicho que salías, tienes que estar al caer ya, y yo no puedo esperar más, el tiempo de espera se pasa muy lento.

¡¡Riiiiiiing!!

Pego un bote en el sofá. Odio este timbre. Cuatro años en este piso y aun sigo asustándome cuando alguien llama. Llaman poco, supongo que por eso me asusto tanto.

Después de quejarme por el timbre me sereno y voy a abrir.

¡¡Riiiiing!!
  • Joder, ya voy. ¿Si?
  • Soy yo, abre.

Te abro, estoy feliz, ya estas aquí, en medio minuto te voy a ver. Es lo que tarda el maldito ascensor en subir. Es rápido la verdad, pero en estas situaciones considero que demasiado lento. Tiene que entender que hace demasiado que no te veo y que tiene que ir más rápido.

Clong.

El ascensor ya ha llegado, abres la puerta y no puedo evitarlo, salgo corriendo a abrazarte, y casi nos caemos. Suerte que tu tienes buen equilibrio.
  • ¡Ey!  ¿Déjame llegar al menos no?
  • Nop. – Te digo muy convencida.

Te sonrío, te cojo de la mano y te llevo a dentro. Entonces cierras la puerta, me tiras hacia ti y me besas.

Joder que ganas tenía de besarte.
  • Ahora si he llegado.
  • Vale, pero la próxima vez no llames dos veces, que sabes que el timbre me asusta.
  • Lo siento, no podía esperar, tardabas mucho.

Te miro con desconfianza, se que una parte de lo que me dices es verdad, pero sé que también lo has hecho por que te hace gracia que me asuste con el maldito timbre.

Vamos hacia el salón y te tiras en el sofá, estas reventado después del viaje, pero a mi eso no me sirve, ya descansaras en otra ocasión, ahora no es el momento. Como veo que no te vas a mover decido empezar a provocarte a ver si así se te pasa un poco tu cansancio.

Como ya es tarde y tengo la ventana abierta entra una brisa agradable, que hace que yo me haya puesto una sudadera finita. No me gustan las brisas. Pero decido quitármela. Debajo solo llevo un top negro muy escotado. Tu me has mirado de refilón y has sonreído. Sabes lo que estoy intentando hacer, pero de momento sigues con lo tuyo, quieres saber hasta donde puedo llegar. Entonces tengo una idea.

Me tumbo encima de ti, apoyando mi cabeza en tu regazo y las piernas dobladas. Llevo una falta, así que es fácil que esta se baje tal como estoy colocada.

Me vuelves a mirar de refilón, pero esta vez no a mí, sino a mis piernas y a mi falta que cubre lo justo para que no se vea nada. Me pongo de lado y empiezo a acariciar tus piernas. Como veo que sigues sin reaccionar me giro hacia el otro lado y me separo un poco de tu abdomen.

Subo la mirada y allí estas tú. Mirándome. Sabes que no voy a parar hasta que consiga lo que quiera, pero te gusta hacerme sufrir, así que vuelves a fijar tu mirada en el televisor. Finges que lo miras, se que no le estas prestando atención, lo que hay puesto no te gusta.

Entonces yo sigo con mi plan. Pero debido a la posición que tengo no puedo hacer muchas cosas, así que me levanto y me siento encima de ti.

-        Sigue mirando la tele, tu tranquilo, solo quiero comprobar una cosa.

Sonrío. Con una de esas sonrisas que tu no comprendes, pero que siempre tengo en mi cara cuando estoy contigo.

Coloco tus manos por debajo de mi falda y las mías en tu pantalón. Logro desabrocharte el botón con facilidad. Bajo la cremallera lentamente e introduzco mis dedos dentro de tus calzoncillos. Solo los dedos, quiero provocarte. Que hagas algo.

Tus dedos empiezan a moverse por debajo de mi falta. Bien. Ya has reaccionado. Y tu entrepierna también.

Ahora es hora de hacerte sufrir. Quito mi mano de tus calzoncillos y me levanto.

Tu me miras sorprendido. No entiendes que estoy haciendo. Yo te sonrío, pero esta vez es una sonrisa juguetona.
  • Si quieres que sigamos venme a buscar.

Estoy en el otro extremo del sofá, medio tumbada con las piernas un poco flexionadas, pero no lo suficiente para que tu no puedas alcanzarme. Me miras fijamente. Te he declarado la guerra y tú has aceptado. Pero haces algo que no esperaba. Te levantas y te pones de pie a mi lado. Entonces de acercas a mí y me levantas. Estamos los dos de pie. Pero entonces te vuelves a agachar y me coges como si fuera un saco de patatas.
  • ¿Qué haces?
  • ¿No querías jugar? Pues juguemos.

Me llevas a la habitación y cuando llegamos me dejas otra vez en el suelo.
  • Gracias.

Me arreglo la falda y te miro. Tu te giras y cierras la puerta. No hay nadie en la casa, pero supongo que es la costumbre.

Al volverte me miras y me diriges a la pared. Te apoyas con una mano en ella y con la otra me coges la cara y me besas. Yo acerco todo tu cuerpo hacia mí. Seguías estando muy lejos. Ahora mismo no te quiero ni a un centímetro lejos de mí. Solo para quitarte la ropa, y es lo que hago. Tu camiseta me molesta, me separa de ti, así que te la quito, al igual que los pantalones, que ya estaban desabrochados. Menos faena para mí. Ahora estas en calzoncillos. Perfecto.

Te toca a ti quitarme mi ropa, pero en vez de eso me haces dar media vuelta. Estoy mirando la pared. No entiendo nada. Pero entonces me empiezas a besar el cuello y ya no me importa. Metes una mano por debajo de mi top, pero este es muy ajustado y acabas quitándomelo. Me sigues besando y acariciando el pecho con una mano, mientras que con la otra vas bajando muy despacio hacia meterte debajo de mi falta de nuevo.

Sin dejar de besarme me quitas las bragas y me quedo únicamente con la falda. Al volver a subir, tu mano roza mi entrepierna y yo me estremezco de placer. No quiero que pares. Cuando vuelves a juntar tu cuerpo con el mío noto que ya no llevas calzoncillos. Así el roce es mayor, al igual que el placer.

Mientras tanto tu mano sigue en mi entrepierna, rozando… provocando… Hasta que introduces dos dedos en mí.

Yo suelto un pequeño gemido de placer y tu como respuesta sigues moviendo los dedos hacia dentro y hacia fuera mientras yo te acompaño con mis caderas.

Inclino mi cabeza hacia atrás par que me puedas ver y hago un movimiento que nos deja tu apoyado en la pared y yo delante de ti. Ahora no hay peligro de inclinarme hacia ti y caernos, y la presión que puedes hacer tu es mayor.

Yo te sigo mirando, tengo mi cabeza al lado de la tuya. Entonces con el pulgar de la otra mano me acaricias el labio inferior de la boca y yo la dejo entreabierta. Me sigues acariciando el labio inferior, pero esta vez con los dedos índice y corazón, que lentamente vas introduciendo en mi boca. Una vez están dentro cierro la boca y juego con ellos mientras tu sigues jugando abajo.

Estoy en éxtasis. Mi cuerpo no responde, solo está disfrutando del momento. Un momento que hacía semanas que esperaba.

Entre tanto placer tengo un momento de lucidez y me viene una idea a la cabeza. Te pido que cojas un condón y tu me haces caso. Entonces me inclino hacia delante y pongo las manos en la pared. Tú has entendido perfectamente lo que quiero hacer y lo haces.

Te pones detrás mío, me coges de las caderas y en ese momento noto como entras dentro de mí. Yo arqueo la espalda y me apoyo con las manos en la pared. Tu me sujetas la cadera con una mano y la otra la pones en mi hombro para hacer más fuerza.

Los dos estamos disfrutando del momento, cada vez nos movemos más deprisa, con más pasión… más excitados… más… más… no puedo ni pensar, estoy demasiado excitada para hacerlo… y tampoco lo necesito… solo me relajo y disfruto de la noche…

I: LA LEYENDA DE LA MONTAÑA


Nathaly Owins es una chica con el pelo rojo como el fuego y los ojos verde esmeralda, que con su sonrisa y sus pecas logra enamorar a todo el mundo. Vive en un pueblo alejado de todo, en una montaña, donde pasa un río que marca la frontera entre Villa Rocosa, su pueblo, y Villa Verde.

Lleva casi 21 años sin ir más lejos de su querida montaña Mariland, nunca le ha hecho falta, tiene todo lo q necesita aquí. Toda su família y amigos estan en Villa Rocosa y si le falta algo cruza el puente que lleva al otro pueblo y compra lo necesario. Nathaly vive en la cima del pueblo junto a su padre Peter y su primo pequeño Raily, el cual es como su hermano para ella, ya que al año de nacer sus padres murieron junto a la madre de Nathaly en un accidente por la montaña del cual no sabe mucho pues ni su padre ni los demás del pueblo quieren hablar de ello. Ella solo tenía 11 años cuando pasó así que no recuerda mucho. Debido al accidente Nathaly y su padre decidieron adoptar a Raily y criarlo ellos.

En la esquina de su calle está la casa del panadero junto a su negocio, donde hacen el mejor pan del pueblo, hay que remarcar que es la única panadería que hay, pero a nadie se le pasaría por la cabeza competir con el. Dos calles más abajo viven una pareja de mujeres, las cuales siempre han tratado a Nathaly como si fuera su hija, por eso ella siempre dice que tiene la inmensa suerte de tener dos madres y un padre maravillosos. 
Las Carmen (en el pueblo las llaman así porque las dos se llaman Carmen) tienen un montón de ovejas con las que Nath jugaba de pequeña junto a Finn, el hijo de las Carmen y su mejor amigo. Cuando llega el verano siempre ayuda a esquilarlas para luego tener lana en invierno y durante todo el año va para ayudar a hacer los quesos que luego venden por toda la montaña. Su padre es el costurero de la montaña por lo que suele trabajar mucho con Las Carmen. 

En el pueblo también está la herrera que está casada con el hijo del zapatero, los cuales hacen maravillas juntos. Hortelanos explícitamente no hay, ya que todo el mundo tiene su huerto y lo que suelen hacer es intercambiar productos si les falta alguno. Tampoco hay librería, debido a la poca cantidad de habitantes decidieron que con una en toda la montaña bastaba y debido a que el profesor vivía en Villa Verde vieron más lógico que esta se encontrara allí. El médico vive en Villa Rocosa y dos veces por semana cruza el río para ver a sus pacientes.

Alcalde tampoco tienen desde que murió el último hace 4 años y decidieron que al ser tan pocos no valía la pena y nombraron como alcaldesa a la gata de Raily, Luna Azúl. Le puso ese nombre por sus ojos azules y porque tiene el pelaje negro como la noche. El día que la nombraron alcaldesa del pueblo Raily se puso muy contento y con su hermana decidieron crearle una mini casa propia acorde con el estatus nuevo de su gata.


Por las noches Nathaly le solía contar cuentos a Raily, cuentos de aventuras y tierras lejanas y como es de esperar, él siempre se quedaba fascinado con todos ellos. Soñaba con ir a correr aventuras algún día como los héroes y heroínas de las historias. Debido a eso, un dia Raily, que era muy curioso y observador miró a su hermana y le preguntó:

  • ¿Nath por que nadie viene a visitarnos nunca?  ¿Y por que nunca hemos salido nosotros? 
Nathaly lo miró con ternura y respondió.
  • ¿No lo sabes? Vivimos en una montaña embrujada. Un dia un gran brujo nos echó una maldición que no permite que nadie entre ni salga del pueblo.

Raily la miró con los ojos bien abiertos y muy sorprendido, pues nunca había escuchado esa historia, solo tenía 11 años. Se tapó con la manta y muy atento empezó a escuchar la leyenda de la montaña que su hermana le había empezado a contar.
  • Nunca te has fijado que la gente evita la parte de abajo de la montaña? - Raily asintió con la cabeza, pues le estaba prohibido acercarse allí. - Bien, pues es por que hay una barrera que no permite que nadie salga ni entre. Esta barrera fue creada hace más de 200 años.
  • ¿Son muchos años Nath? - Preguntó Raily que no dominaba bien los números aún.
  • ¿Que si son muchos? Son un montón!  Nadie vive tantos años, imagínate si son años! - Raily abrió aún más los ojos, por la cantidad de años que tenían que ser.
  • Bien, ¿quieres que empiece con el cuento? -Raily asintió ansioso con la cabeza,  adoraba que su hermana le contara cuentos, así que Nathaly prosiguió con el cuento.
"Hace más de 200 años nuestra montaña era muy conocida por los viajeros, por aquel entonces se conocía como la montaña Perdida, supongo que a nuestros antepasados les pareció graciosa la ironía. Bien, como iba diciendo, las dos villas tenían fama de ser muy afables y hospitalarias, de hecho, lo eran, adoraban los nuevos visitantes, y la montaña siempre estaba llena de gente nueva, por lo que siempre tenían motivos para hacer fiestas. 
Un día como cualquier otro, llegó un viajero, uno de los últimos que se verían en mucho tiempo, pese a que la gente del pueblo aún no lo supiera. El Caminante llegó a la montaña y se instaló en el pueblo de Villa Verde. Les contó que había llegado allí por casualidad y quería quedarse unos días antes de continuar su viaje. A los habitantes del pueblo les resultó muy extraño que nunca hubiera oído hablar de nuestra montaña, que por aquel entonces era muy famosa, pero no le dieron mucha importancia a este hecho, pues estaban demasiado contentos de tener alguien nuevo otra vez. Ademàs pensaron que si no conocía el lugar era una oportunidad para demostrar lo bien que se lo pasaban los viajeros en la montaña y así cuando él se fuera, les hablaría a los de su tierra acerca de la montaña y tendrían más gente nueva. De este modo empezaron las fiestas de bienvenida para El Caminante, las cuales duraron una semana.
Los días fueron pasando y El Caminante decidió quedarse más dias de lo previsto, pues le había gustado el lugar y la gente estaba encantado con el. Debía ser de tierras muy lejanas pues traía objetos muy extraños que hacían cosas fuera de lo común. El decía que era algo llamado "magia", pero los del pueblo solo sabían que su resultado era muy bonito y divertido."

  • ¿Nath ese es el brujo que creó la barrera? - Preguntó Raily ansioso por saber qué pasaba. - Dejame seguir con la história y ya lo verás, o ¿prefieres que te cuente solo el final? - Raily hizo que no muy rápido con la cabeza, no quería quedarse sin cuento.
  • Bien, prosigamos entonces. ¿Por donde iba? A si!
"El Caminante al final decidió quedarse de forma permanente en el pueblo, pues se había enamorado de una chica de Villa Verde y le había pedido matrimonio. La boda fue espectacular, invitaron a toda la montaña, nadie quería perderse ninguna fiesta y menos una boda, así que empezaron fiestas de nuevo para celebrar que había un miembro nuevo en el pueblo. Nueve meses después de la boda la muchacha dio a luz a una niña preciosa, Mariline. 
Pasaron los años y todo iba de maravilla todo el mundo queria a Mariline y ella los queria a ellos, era una mas del pueblo. Los padres estaban encantados con ella, pero unos meses antes del vigesimoprimer cumpleaños de Mariline El Caminante empezó a poner-se nervioso, sabía que esa era la edad en que se obtenían los poderes, pero su hija no parecía notar cambios. Se preguntaba si tal vez el hecho de tener una madre sin magía podía afectar, pues no conocía ningún caso en que alguien tuviera solo un padre con poderes. Mariline sabía que era muy importante para su padre que ella tuviera poderes y también estaba preocupada porqué no era capaz de hacer ni el más pequeño de los hechizos que su padre había intentado enseñarle. 
Llegó el día de su cumpleaños, el día decisivo, si ese día no era capaz de hacer magia, era muy probable que nunca lo lograra. Esa mañana al despertarse lo primer que hizo fué abrir el libro de hechizos que tenía y probó el más sencillo que conocía. Nada. No había logrado mover ni una página con la mente, tal vez tenía que empezar a asimilar que no sería como su padre, que nunca lograría hacer magia. 
Bajo a desayunar muy triste y al entrar en la cocina su padre le dió un susto tan grande que esta dio un salto hasta el techo, donde se quedó suspendida unos segundos. ¡Estaba flotando! ¡Tenía poderes!
    • ¡Lo sabia! Sabia que solo te faltaba un poco de impulso, pensar menos y actuar mas. Que feliz soy Mariline, tienes poderes. - El Caminante estaba muy emocionado, por fin podría enseñarle a su hija todo lo que sabía. - Vamos desayuna, tenemos mucho que hacer, tengo mucho que enseñarte.
El Caminante le enseñó todo lo que sabía, desde el hechizo mas simple como pasar las pàginas de un libro con la mente, a volar y crear fuego con las manos. Mariline decidió hacer como su padre y usar el don que tenía para ayudar a la gente de la Montaña, pues con magia todo era más fàcil. La gente del pueblo estaba muy contenta, pues ahora había dos personas en la montana capaces de ayudarlos y lo más importante, montar unas fiestas estupendas. Solo había una persona en la montaña que no estaba contenta, un viejo cura, el cual alegaba que era brujería obtenida mediante pactos con el diablo y que eso solo les proporcionaria desgracias. El cura no hacía más que repetir la existencia de una vieja profecía que hablaba de una pareja formada por un brujo y una humana que engendrarían a una hija con poderes inigualables. Esta hija estaba destinada a engendrar un mal terrible, pero nadie del pueblo le escuchaba, pues la dulce Mariline no tenía ni una pizca de maldad, era la alma más pura que habían conocido nunca. 
 
Un dia mientras Mariline estaba con unos amigos pasando el rato, escucharon gritos y se acercaron para ver qué pasaba. Unos muchachos se estaban peleando y Mariline decidió intervenir para poner paz. Entonces uno de los chicos que estaban en la pelea la empujó tirándola al suelo. Mariline se levantó tranquilamente y le dijo que parase, que no quería hacerle daño, pero que si no dejaban al otro chico en paz acabaría interviniendo. A Nick pareció no importarle la advertencia de Mariline y cuando esta estaba ofreciéndole la mano al chico que estaba en el suelo, para ayudarlo a levantarse recibió un golpe en la cabeza, le habían tirado una piedra. Mariline se giró enfadada, no soportaba la mala fé de la gente y este chico había logrado acabar con la paciencia que tenía, así que lo elevó dejándolo colgado en la rama de un árbol, humillado ante todo su grupo de amigos. Después de que Mariline se fuera con el otro chico, los amigos de Nick lo ayudaron a bajar del árbol y él decidió vengarse, no podía permitir esa humillación y menos de la hija de un estranjero. Estaba harto de ella y de su padre y de la falsa bondad que creía que fingían. 
 
Nick esperó unos días para su venganza, quería que todo saliera bien y que todo el mundo viera cómo era en realidad Mariline. Como faltaba poco para el cumpleaños de Mariline, decidió que la venganza la llevaría a cabo ese día. Toda la gente de la montaña asistiría a la fiesta, así que todos podrían ser testigos de cómo él la humillaba. 
Llegó el día de la fiesta y Mariline estaba en el escenario dando un discurso de agradecimiento por la fiesta. En el momento de ir a cortar la tarta se escuchó un gran estruendo y de repente cayó un enorme cubo de miel encima de ella, seguido de un montón de plumas que dejaron a Mariline como si fuera una gallina. Nick empezó a reírse de forma muy ruidosa, por lo que Mariline dedujo rápidamente que había sido él, así que de nuevo lo lanzó contra un árbol con intención de dejarlo allí y explicarle que con ella no jugaba nadie, pero al ser de noche no calculó bien y en vez de dejarlo colgando, la rama atravesó al muchacho clavándose en su corazón y matándolo en el acto. Todo el mundo quedó muy sorprendido, Mariline acababa de matar a un chico, no podían creérselo. Pero lo peor no fué eso, pues todo el mundo esperaba que Mariline estuviera desolada, pero al mirarla no mostraba un atisbo de remordimiento, al contrario, parecía incluso feliz, como si lo hubiera disfrutado. Entonces Mariline se los quedó mirando y con voz soberbia dijo:

    • Venga, no me digáis que no estáis contentos, a nadie le caía bien Nick, era un matón que no atendía a razones, en verdad os he hecho un favor a todos.
La gente no podía creerse lo que escuchaba, se sentía orgullosa de lo que había hecho, no estaba arrepentida. Su padre vio que eso no acabaría bien, pues esa ya no era su hija, algo oscuro había despertado en su interior, sus ojos se habían vuelto completamente negros y ya no tenía esa sonrisa afable que la caracterizaba, ahora era una sonrisa malvada. El cura del pueblo tenía razón, la profecía era cierta y su hija era la protagonitsta. Entonces decidió que tenía que hacer algo, pero no en ese momento, tenía que pensarlo bien, así que se fue corriendo a su casa a buscar el libro de hechizos. No encontró ninguno para volver a su hija a la normalidad, pero si uno que lograría detenerla, al menos por un tiempo. Se dispuso a volver a la fiesta, pero entonces la puerta de la habitación se abrió de golpe y apareció Mariline.
    •  Hola papá. ¿Que haces con el libro de hechizos? ¿Acaso piensas que puedes detenerme?
    • Tal vez no para siempre, pero si por un tiempo.
El Caminante empezó a rezitar el hechizo, pero Mariline fué mas rapida y lo detuvo con un contrahechizo que provocó que saliera volando contra la pared. Estuvieron luchando durante 3 días y 3 noches, hasta que El Caminante logró por fin realizar su encantamiento. Este no era lo suficientemente poderoso como para detenerla para siempre, pero si para dejarla en un sueño profundo durante 200 años. 
Tal como dice la leyenda, después de que el hechizo pierda su poder Mariline despertarà para vengarse.
    • ¿Va a volver Nath? - Pregunto Raily muy asustado.
    • No bicho, es solo un cuento, además la leyenda también habla de otra chica que al cumplir 21 años adquirirá los poderes suficientes para poder luchar contra Mariline y así derrotarla de una vez por todas. ¿Y que pasa con la barrera?
    • Es verdad, casi me olvido. El Caminante una vez hubo logrado dormir a su hija, creo una barrera alrededor de la montaña evitando que nadie pudiera entrar o salir y que cualquier viajero que se acercara a la montaña se desviara por algún motivo u otro. De este modo Mariline permanece dormida en lo más profundo de la montaña, esperando a recuperar la suficiente fuerza como para llevar a cabo su venganza. Fin.

    • ¿Te ha gustado Raily?
    •  ¡Mucho!  Pero Nath, ¿Esto pasó de verdad? ¿Va a volver Mariline? - Preguntó Raily preocupado.
    • No bicho, ya te he dicho que es solo un cuento. Además si así fuera también habria la chica que tiene que derrotar a Mariline, así que no te preocupes, estamos todos a salvo. Ahora duérmete, que es muy tarde y papá nos va a matar como sepa que aun estàs despierto. Buenas noches bicho - Y le dio un beso en la frente como cada noche.
    • Buenas noches Nath.

Nathaly estaba a punto de salir por la puerta, pero entonces Raily le hizo una última pregunta:

  • ¡Nath espera! Si la leyenda no es cierta, ¿por qué la montaña ya no se llama montaña Perdida como en el cuento? ¿Por qué ahora se llama Mariland?

  • Porque es solo un cuento Raily, es un cuento para explicar el nombre de nuestra montaña.



Vacances +18

Ens ha tocat un d’aquells vals per parelles a un hotel de 5 estrelles, amb tot pagat, no ens ho podíem creure, de tota la gent que participava, a nosaltres! Preparem les maletes i agafem el vol a Hawaii. El trajecte és normal, els dos estem nerviosos, mai hem viatjat tant lluny de casa i ens mereixem unes vacances així. Fa temps que no en tenim unes i menys els dos sols.

Al cap d’unes hores l’avió aterrar i un xofer ens està esperant amb un cartell amb els nostres noms per portar-nos a l’hotel. Ens mirem i esclatem a riure, això sembla de pel·lícula, i més per dos persones de poble que es passen la vida rient-se dels pijos de ciutat i dels seus modals. A l’arribar a l’hotel ens estirem al llit i ens quedem adormits, estem esgotats del viatje i no és fins que tu et mig despertes i veus l’hora, les 21:00, just a temps per baixar a sopar.

Jo em poso un vestit negre de faldilla curta, elegant, per l’ocasió, i tu com ja havíem investigat on anàvem, t’has portat uns pantalons de mudar, una camisa i una corbata. Quan et vaig m’entren ganes de tornar a treure’t tota la roba, però decideixo esperar, anar a sopar i dur a terme la idea que m’ha vingut al cap.

A l’entrar al restaurant de l’hotel quedem bocabadats, és el més elegant que hem vist mai, d’aquells on tens mil cambrers a la teva disposició, on les estovalles de taula arriben al terra i no et permeten veure que passa sota. De sobte un cambrer em fa baixar dels núvols, la taula ja està llesta, al costat d’una paret i amb les altres taules a una distancia considerable, el que et permetia parlar de qualsevol cosa sense que hi hagués xafarders.

Comencem a comentar el lloc, ens sembla surrealista, és tot massa elegant, tots amb masses modals, modals dels quals nosaltres no teníem. Almenys jo no, o com a mínim no vull demostrar-ho. Soc una persona educada, ja ho saps, però en llocs així em surt la nena petita que porto dins i em venen ganes de jugar, de “trencar les normes”, les seves absurdes normes. Així que començo a fer ganyotes, i tu em mires mig enfadat (se t’escapa el somriure per sota el nas). Tens ganes de fer el “nen petit” amb mi, però algú té que comportar-se com els adults que som i ja has vist que jo no ho seré aquesta nit.
Estic a punt de posar-me la cullera al nas a ver si s’aguanta quan arribar un cambrer per portar-nos la carta de vins. Jo d’això no en se massa així que et deixo elegir, i als 2 minuts el teníem a taula, amb les dos copes servides. Jo tinc ganes de jugar i el vi ajuda a que sigui més entremaliada. De sobte, em recordo que no es veu el que passa sota la taula on estem assentats, i decideixo estirar la meva cama i acariciar-te la teva. Tu em mires i entenc de seguida que vols que pari, que aquest no és el lloc adequat, però jo no vull, ningú sap el que està passant, sol tu i jo. Et miro i somric maliciosament, faig un glop a la copa de vi i decideixo treure’m la sabata de tacó que porto. Ara sol estem el meu peu amb les mitges que poc a poc anaven acariciant la teva cama.

Un altre cop som ser interromputs pel cambrer, i com no hem mirat la carta, tu demanes el primer que penses que ens agradarà. I oi tant, un plat sencer d’escamarlans. En aquest moment decideixo deixar el meu joc a part una estona, fins acabar aquest festin. Parlem de mil coses, jo adoro veure’t riure, sempre m’ha agradat, des del moment en que et vaig conèixer, el teu somriure sempre m’ha enamorat.

Un cop acabat el primer i el segon, demanem postres, tu com sempre optes pel tallat directament, jo en canvi no em hem puc resistir al coulant de xocolata i a tornar al joc. Aquest cop el meu peu puja una mica més, i tu em tornes a mirar, però aquest cop somrius i em dius “Vinga acabat el postres i marxem que es fa tard”.

Entenc de seguida a que et refereixes, i a l’acabar ens aixequem i ens dirigim a l’ascensor. Són 15 plantes, estem sols, i tu et recolzes a la paret. Jo que no em rendeixo i vull seguir jugant em recolzo davant teu, i col·loco les teves mans a les meves caderes per que les fessis moure. Una de les teves mans comença a baixar i va directa sota del vestit, quan de cop l’ascensor es para a la planta 10 i al porta s’obra. Ja no estem sols i retires la teva ma. Jo segueixo recolzada a tu, se que no es notarà, que sol tu ho notaràs. T’atanses a l’orella i em dius que em prepari, que això no quedarà així, que porto estona jugant sola i que tu també vols participar.

Somric, he aconseguit el meu objectiu. L’ascensor es torna a parar, planta 15, la nostra. T’agafo de la ma i poso rumb a l’habitació. Tens tu la clau, no et fiaves de que jo la guardés (i raó no te’n falta). Abans d’obrir la porta em fas un petó al coll, passes la targeta i em vas xiuxiuejes “Endavant”.
A l’entrar deixo les meves coses damunt d’una taula de l’habitació i quan vaig a girar-me m’agafes per darrera i m’abraces. Em comences a besar el coll a la vegada que pressiones el teu cos contra el meu. De sobte et separes de mi, lo just per baixar-me la cremallera del vestit, i abans que puguis tornar a immobilitzar-me, em giro. Començo a afluixar-te la corbata, mentre tu em baixes el vestit. Somrius. Sospitaves que no portava sostens, i ara ho has confirmat. Hem quedo amb roba interior de baix i la corbata així que decideixo començar a treure’t roba a tu. Et trec la corbata i la deixo a la taula. Tu l’agafes i me la col·loques. Jo prossegueixo a desbotonar-te la camisa, però m’agafes les mans i me les portes als teus pantalons. Tu ja t’encarregues de la camisa, així no perdem temps tot i tenir tota la nit, volem aprofitar-la al màxim.

Un cop ens quedem els dos en roba interior em gires de nou, i m’acabes de despullar. Únicament tinc la corbata i a tu pressionant el teu abdomen contra la meva esquena.

Em continues besant el coll i acariciant-me els pits, jo sol puc disfrutar, estic immobilitzada, però aconsegueixo passar una ma cap enrere i et faig l’intent de baixar-te els calçotets, i tu ho entens de seguida, ara estem amb igualtat de condicions, disfrutant de la nit, de l’hotel, de nosaltres mateixos i de l’altre. M’agafes per la cintura i et sento dins meu, i els dos com si fóssim un sol ens vam començar a moure endavant i enrere, jo inclinada cap endavant, amb l’esquen corbada i tu separes una de les mans de les meves caderes i m’agafes del cabell.

Amb la veu mig tallada et demano que vull girar-me, tinc ganes de besar-te, de veure’t, de disfrutar-te més. Em giro i immediatament després em puges a l’escriptori, estic sentada, rodejant-te amb les cames i inclinada cap enrere. Em demanes que m’atanci i et responc que ho fessis tu. M’agafes la corbata i tibes d’ella fins que acabo a pocs centímetres de tu. Miro cap cap amunt, estàs més alt que jo, em mossego el llavi i a continuació et torno a donar un petó. Em mori de ganes de tornar a saborejar els teus llavis, no importa la de vegades que ho fagi, sempre en voldré més. Un cop em separo, atanses la teva ma a la meva cara, i me l’acaricies, primer em retires els cabells rere l’orella, perquè no em molestin (o més aviat, per què no et molestin a tu...). Poc a poc vas passant el teu polze pels meus llavis (saps que m’encanta). Em fas un gest per què obri la boca i puguis introduir el teu dit dins. Ho faig. Mentrestant l’altra ma es va aproximant al meu abdomen, primer el melic, desprès baixes més, a les meves cames. Primer per la part externa, i poc a poc vas passant a la part interna, acariciant a prop, però sense passar la frontera, tens ganes de provocar i jo ho se. Cada vegada estic més excitada i les meves cames tenen l’instint de tancar-se, però tu estàs entre elles, no poden tancar-se, però notes com de tant en tant fan pressió contra les teves caderes, quan més s’atansa la teva ma, més m’excito jo, i més provoques tu.

De cop, em tires enrere un altre cop, estic estirada a l’escriptori, rodejant-te amb les cames. Poses les teves mans a la meva cara, agafant-la i em vas besar, un petó suau als llavis, desprès als pits, primer un i desprès l’altre (es una mania que tens, com si pensesis que l’altre es pot ofendre, ets considerat, ets atent, i jo somric). Em mires i em preguntes per mil·lèsima vegada per què somric, però jo callo, son aquestes petites coses que m’agraden de tu i que mai diré en veu alta, petits detalls inconscients teus que fan que m’agradis més.

Els teus llavis segueixen baixant poc a poc, per tot l’abdomen, fins arribar a les caderes. Ara no tinc el teu cos per impedir-me tancar les cames, no soc jo que les vull tancar, son elles que van soles. Per sort no deixes que es tanquin, i comences a donar-me petons una altre cop a la frontera, provocant, però sense acabar d’arribar. De cop noto com entra un dit dins meu, i els teus llavis continuen jugant, provocant. Jo m’agafo amb força a la taula, de nou no puc fer res, no vull fer res més que disfrutar.
Ara ja no noto cap dit dins meu, noto una llengua, el contrast de calor i fred es impressionant. Em mires, saps que estic disfrutant i continues, vas alternant, dits i llengua, i de tant en tant et quedes de nou a la frontera, t’encanta picar-me (i a mi que ho facis).
Els dos estem disfrutant, però vull algo més, necessito algo més. M’aixeco i em mires. Jo somric i d’un bot em pujo damunt teu i m’apropo a la teva orella i et dic amb un sospir: “Seran unes bones vacances”.

He vuelto

Después de 11 años he vuelto. Con mas experiencia en la vida, con mas energía, más ganas y espero que con más talento.

En este blog colgaré historias, relatos y bueno un poco lo que me apetezca que por algo es mi blog.
Dudo que lo lea más gente que mis 4 amigos que saben de su existencia, pero si por casualidad no formas parte ese pequeño grupo bienvenido o bienvenida.

A parte de eso decir que si eres bilingüe mejor. Pues escribiré tanto en catalán como en castellano. Según me sienta inspirada ese día.

Ale, a disfrutar que la vida son dos días.