sábado, 20 de febrero de 2021

VI: EN BUSCA DEL PUEBLO PERDIDO

 VI: EN BUSCA DEL PUEBLO PERDIDO


Llevaban varios días de viaje y todavía no habían encontrado a los bandidos. Nathaly empezaba a temer que se hubieran equivocado de destino, o que fuera demasiado tarde y no los encontraran con vida. Tim no se merecía esto, ya había sufrido bastante y Nathaly más que nadie sabía lo que era crecer sin madre y no quería que Tim pasara por lo mismo, por lo tanto tenían que encontrarlos con vida, no había otra alternativa.

Talía se dio de cuenta que Nathaly estaba preocupada e intentó animarla un poco.

  • Hey Rojita los vamos a encontrar, no te preocupes - Le dijo Talía a Nathaly al tiempo que le guiñaba un ojo. 

  • ¿Rojita? ¿Desde cuándo soy Rojita? 

  • He decidido llamarte así, ¿eres peliroja no? Además Nathaly o Nath lo debes tener muy gastado, así que te he puesto un mote propio. 

  • Hmm, me gusta. Te lo compro. 

  • No está en venta Rojita, lo siento, solo puedo usarlo yo. - Talía la miró con una sonrisa complaciente. - Pero a lo que iba, no te preocupes, vamos a encontrarlos y los vamos a salvar, ya verás. 

  • Eso espero, sino, no se que vamos a hacer con Tim, no nos lo podemos llevar a nuestro viaje. ¿Tú sabes la de peligros que conlleva? ¡¿Y si se cae, o quema por algún motivo, o le hacemos daño nosotros sin querer…?! - Nathaly empezó a balbucear toda la lista de peligros que podría haber, pese a que algunos no tenían sentido, al menos no para Talía que ponía cara extraña. 

  • ¿Peligroso por que? De momento no nos han matado. - Contestó Talía soltando una carcajada sarcástica.

Nathaly se dió cuenta que estaba pensando en sus poderes. Poderes que Talía no conocía. 

  • De momento, pero ¿y si nos encontramos con más bandidos?  O tenemos que coger caminos peligrosos, no es para niños nuestro camino… ¡No es seguro! - Respondió Nathaly muy acelerada. 

  • Lo se, lo se. Solo bromeaba. Tampoco creo que sea bueno para él. Pero si no encontramos a su madre prefiero que se quede con nosotros antes que con algún desconocido. Además creo que mi hermano le ha pillado cariño. - Talia miró a su hermano y a Tim y empezó a reír de nuevo. - Nunca lo he visto tan protector. ¡Ni conmigo! Y eso que se ha pasado media vida ahuyentando a cualquiera tio q se me acercara.

  • A mi Finn me hacía lo mismo. Recuerdo la primera cita que tuve. Estuvo una hora entera hablando con el pobre chico, contándole que le haría si me hacía daño. Le recordó que el pueblo era pequeño y que él se lo conocía todo. El pobre chaval estuvo toda la cita mirándome con miedo y nunca supe nada más de él. - Nathaly estalló a reír también. 

Las dos chicas habían hecho buenas migas y Nathaly cada dia que pasaba tenía más necesidad de contarle a Talía todo lo que le pasaba, el motivo real por el que habían emprendido este viaje, los poderes que no podía controlar, la leyenda absurda de su pueblo que parecía ser una historia real… Todo, quería contárselo todo, pero había algo en su interior que le decía que no, que era pronto, que tal vez sería perjudicial si se lo dijera. No creía que se fuera a asustar, parecía que él y su hermano habían vivido mucho y no parecía que se asustaran con facilidad, pero Talía empezaba a importarle y si se lo contaba tal vez la pondría en peligro también y no quería perderla. Talía era genial, pese a sus incógnitas y sus secretos, tenía la sensación de que la conocía de toda la vida. Nathaly no creía en vidas pasadas, pero lo hiciera estaba segura de que en otra vida habían sido muy buenas amigas o incluso más. Pero pese a las ganas enormes que tenía de contárselo decidió que lo mejor era esperar, ahora tenían cosas más importantes en las que pensar, tenían que ayudar a Tim.


Tim parecía más contento. Se lo había tomado como una gran aventura y todos habían intentado que así fuera. No querían verlo sufrir y de esta forma al menos evitaban que pensara tanto en su madre. Le encantaba ayudar a preparar trampas para los animales y acampar de noche, pero lo que más había triunfado eran los ratos de lucha con Orión, el cual había construido dos espadas de madera y cada vez que paraban a descansar Tim aprovechaba para retarlo a un duelo y la verdad era que no se le daba nada mal, al contrario, aprendía muy deprisa y más teniendo en cuenta su edad. Además Timm sabía hacer piruetas como el mortal en los árboles y cuando lo combinaba con la espada de madera quedaban cosas muy impresionantes. Cada vez que él y Orión se ponían a luchar los demás se sentaban a observarlos como si fuera un espectáculo de feria y al acabar siempre aplaudían como si esa hubiera sido la mejor actuación que habían visto en su vida. Tim siempre se ponía muy contento al ver que les gustaba, y al acabar pasaba un sombrero para hacer ver que pedía monedas. Cómo iban escasos de dinero lo que hacían era darle frutos silvestres que al final acababan comiéndose entre todos igual. Así pese a la incertidumbre de que iba a pasar con la madre de Tim, los días no se les hacían tan largos y pesados.


El cuarto día de viaje estaba llegando a su fin y decidieron empezar a montar las cosas para pasar la noche. Era luna nueva, así que tenían que darse prisa, pues al irse el sol les sería mucho más difícil verse.

Como siempre se repartieron las tareas para montar el campamento. Orión fue a inspeccionar la zona por si veía algún pueblo, al anochecer era más fàcil, pues las luces de las casas contrastaban con la oscuridad del cielo. Al ir él a dar la vuelta, aprovechó para coger leña para la hoguera mientras los demás preparaban la cena y montaban la tienda.


La noche fue muy divertida, el caldo que habían preparado les había quedado muy bueno y las setas que Orión trajo al volver le dieron un toque diferente al que llevaban comiendo desde que encontraron a Tim. Se pasaron la cena explicando historias de aventuras que habían vivido y a cada palabra que pronunciaba uno de ellos hacía que Tim estuviera más y más atento. Estaba fascinado. Él también quería vivir esas aventuras, luchar con los malos y conocer gente nueva. Le habían gustado tanto que todo el sueño que tenía se le había pasado y les costó mucho lograr que quisiera irse a dormir. Cuando al fin lo lograron, Finn y Talía no tardaron en caer rendidos detrás.

El primer turno de vigilancia les tocaba a Nathaly y Orión. A Nathaly no le gustaba cuando le tocaba con él, ella siempre intentaba hablarle, pero obtenía respuestas muy cortas y eso hacía que se sintiera incómoda y que además le entrara sueño, por lo que se le hacía eterno su turno con él. Orión por otro lado no parecía importarle quedarse horas y horas en silencio, tampoco parecía que le entrara el sueño y Nathaly se preguntaba en qué debía pensar durante tantas horas.

Esta vez intentó sacarle un tema que sabía seguro que le interesaría.

  • Tim te ha cogido mucho cariño ¿verdad?

  • Supongo - Contestó Orión sin dejar de mirar el bosque.

Nathaly cogió aire para relajarse y volvió a intentarlo, pero esta vez decidió ser directa.

  • Mira Orión llevo semanas intentando que seamos amigos, o al menos que la situación no sea tan incómoda, pero no sé de qué hablar ya. Sé que eres un chico de pocas palabras y lo respeto, pero las guardias en silencio se me hacen eternas a mi y si pudiéramos tener un poco de conversación te lo agradecería mucho.

Orión se la quedó mirando durante unos segundos y volvió a fijar la mirada en el bosque. En ese momento Nathaly se rindió. No iba a sacar nada de él y nadie la podría culpar de no haberlo intentado. Así que se levantó y se dirigió al otro lado del campamento, al menos allí escuchaba más el río. Todo era mejor que el silencio.

Por fin llegó el cambio de turno y pudo dormir un poco o al menos intentarlo porquè se pasó la noche despertándose, tenía la sensación que algo malo iba a pasar pronto, pero no sabía el qué.

A la mañana siguiente se lo contó a Finn, pero él no le dió importancia, estaba seguro que únicamente era preocupación por Tim y le aconsejó que no se rompiera mucho la cabeza con eso, pues todo lo que podían hacer ya lo estaban haciendo.


Era mediodía y se morían de hambre. Por suerte habían parado en un tramo del río donde había muchos salmones y gracias a la red de Finn lograron pescar un montón.

Mientras preparaban la comida a Tim le entraron ganas de ir de vientre, así que avisó y le dijeron que no se alejara mucho y que fuera entre unos arbustos. Pasó un buen rato y Tim no volvía. Solía tardar mucho, pero siempre iba hablando porquè decía que sino se aburría, pero esta vez no escucharon ni una sola palabra suya así que Talía y Nathaly decidieron ir a buscarlo.

Finn se quedó en el campamento por si volvía Tim y para contarle lo ocurrido a Orión, pues había subido a la montaña para ver si localizaba algún pueblo cercano.

Orión no tardó en aparecer. 

  • Chicos buenas noticias, he visto un pueblo no muy lejos de aquí. Como mucho nos llevará un día de cam… - Orión se cayó al ver que solo estaba Finn. - ¿Dónde están las chicas y Tim?

Finn le contó lo ocurrido a Orión y este empezó a enfadarse mucho. ¿Cómo habían podido perder a un niño de 11 años? Finn intentó que se calmara y hacerle entender que las chicas habían ido a por él, pero Orión no atendía a razones y por un momento a Finn le pareció ver salir humo por la nariz de Orión.

Por suerte las chicas llegaron a tiempo y Talía apartó a Orión de Finn, el cual se había quedado inmóvil por la reacción de su compañero.

  • ¿Lo habéis encontrado? - Preguntó Finn aún en shock.

  • No… Sólo hemos encontrado su espada. - Contestó Nathaly, mientras Talía seguía intentando calmar a su hermano.

  • Le ha pasado algo. Nunca se separa de su espada y no se habría marchado sin decir nada. - Dijo por fin Orión, más calmado.

  • Eso hemos pensado nosotras y por eso hemos vueltolo más rápido que hemos podido. Hermanito tú eres bueno rastreando...

Orión miró a su hermana fijamente contestó:

  • Llévame al lugar donde habéis encontrado su espada. Rápido.


Al llegar al lugar donde habían encontrado su espada Orión se tumbó en el suelo y empezó a oler los alrededores.

  • No huele a orina, y no veo heces humanas por ningún lado, eso significa que no ha tenido tiempo de hacer nada y dudo que se haya escapado.

  • ¡Mirad! ¿No son huellas de zapatos? - Nathaly se había percatado que había huellas en el barro y que estas parecían muy grandes, de adulto.

Todos se miraron los zapatos para comprobar que no fueran de alguno de ellos y ninguna coincide. Eso significaba que alguien había cogido a Timm y se lo había llevado.

Nathaly estaba empezando a plantearse usar sus poderes de alguna forma, intentar volar a ver si veía algo. Sabía que era muy arriesgado, pues los dos hermanos no sabían que los tenía pero era una emergencia ¿no? Propuso separarse  para abarcar más más terreno y así poder usar sus poderes.

  • Finn y yo iremos por la izquierda, vosotros id por la derecha. Si en 10 minutos no lo hemos localizado volvemos aquí y elaboramos un plan.

Cuando ya no los tenía a la vista cogió a su amigo por el jersey y lo detuvo.

  • Espera un momento. Voy a probar de elevarme para tener más visión.

  • ¿Pero qué dices? ¿Estás loca? - Finn no daba crédito a lo que estaba oyendo. - Nath no controlas tus poderes y menos ese que dices de volar o no se que. ¿Y si te ven los demás?

  • ¡Pues me da igual!

  • ¿El que te da igual Rojita?

  • ¿Talia? ¿Lo habéis encontrado?

  • Si…  Pero no está con nosotros aún… 

  • ¿A qué te refieres? ¿Dónde está? ¿Qué ha pasado? - Nathaly volvía a estar muy alterada.

  • Lo tienen los hombres que visteis el otro día… Orión ha encontrado su campamento y ha escuchado que Tim les decía que había venido a buscar a su madre. No le ha dicho nada de nosotros. Es listo el chaval. - Dijo Talía con media sonrisa forzada. - Ahora tenemos que elaborar un plan para rescatarlo, a él y a todos los demás. 

  • Vale, ¿cuántos son? 

  • Orión ha visto 7, pero suponemos que debe haber unos 10 o 12. Son muchos, tenemos que planificarlo bien antes de atacar, sino estamos perdidos.


Al llegar al campamento se pusieron a elaborar un plan. Talía y Orión de mientras se iban mirando y Nathaly no entendía nada. Talía se llevó a su hermano a un rincón para hablar a solas. Al principio no escuchaban nada, pero entonces elevaron el tono de la conversación y pudieron escuchar parte, pese a que no entendieron nada. Pero entonces Talía empezó a hablar en su idioma común.

  • Orión no. Es muy peligroso.

  • No tenemos otra opción hermanita y no me arriesgaré a que le hagan daño, sabes lo que le harán si descubren lo que es.

  • Chicos…  No quiero meterme donde no me llaman, pero... ¿Qué le pasa a Tim? ¿Qué se supone que es?

Orión puso cara de enfadado. Evidentemente no le gustaba que hubieran escuchado lo que estaban hablando y buscó a su hermana con la mirada para que no respondiera a la pregunta, pero Talía no las tenía todas.

  • Tienen derecho a saberlo Orión… ya están implicados de alguna forma…

  • Si, pero no es necesario que lo estén más de momento.

  • ¿De qué estáis hablando? - Preguntaron Nathaly y Finn al mismo tiempo que no entendían nada.

Orión volvió a interrumpir a su hermana.

  • Talía no. Sabes que no podemos.

Talía soltó un bufido y se resignó.

  • Chicos mi hermano tiene razón… De momento no podemos explicar que esta pasando… Tendréis que confiar en nosotros.

Nathaly dudó de que hacer, pero Finn que seguía sin fiarse del todo de ellos encontró la excusa perfecta.

  • Esto es el colmo. ¿Cómo que no podéis contarnos qué está pasando? Tim está en peligro, y por lo que habéis dicho más de lo que nosotros pensábamos. Tenemos derecho a saber toda la información para poder ayudarlo y me da igual que no podáis por el motivo que sea, o nos lo contais o iremos a por Tim nosotros solos.

  • Eso no podéis hacerlo Finn, es muy peligroso. Se que piensas que si, pero no tienes ni idea de lo que son capaces esos tipos.

  • ¿Y tu si?

Talía se dio cuenta que eso no tendría que haberlo dicho y se tapó la boca al instante.

  • ¿O sea que los conocéis? Nos habéis mentido. Llevais todo este tiempo mintiendonos. - Finn cada vez estaba más enfadado.

  • No es verdad. Técnicamente no habeis preguntado si los conocíamos y os hemos contado lo que necesitabais saber. - Talía cada vez estaba más nerviosa. - ¿Rojita tú me crees verdad?

Pero Nathaly evitó la mirada de Talía. En ese momento no sabía qué pensar de ellos. Su instinto le decía que podía confiar, al menos en Talía, pero la razón le decía lo contrario. Les habían ocultado información y ahora se negaban a darles otra que parecía crucial para salvar a Tim.

  • No lo sé… - Respondió Nathaly al cabo de unos segundos. Entonces levantó la mirada y se dirigió a Finn. - Yo tampoco sé si podemos confiar o no en ellos, pero lo que sí sé, es que Tim nos necesita y si nos dividimos tendremos menos probabilidades de ayudarlo.

Finn la miró enfadado, pero sabía que su amiga tenía razón. Solos no harían nada y pese a tener los poderes de Nathaly, esta no los controlaba, y según cómo podrían perjudicarles más que otra cosa.

  • Vale, permaneceremos juntos hasta salvar a Tim, pero luego nos separamos. - Finn quería deshacerse de ellos cuanto antes mejor. - Ah y otra cosa, nos tenéis que contar de que conocéis a esos bandidos y por qué son tan peligrosos.

Talía y Orión se miraron un segundo y asintieron con la cabeza.

  • De acuerdo - empezó Talía - Los conocimos un año después de irnos de casa. Por aquel entonces yo debía tener unos 15 y Orión 17 o 18. En esa época tenían otro jefe, Robin, el cual nos acogió muy rápido. Los dos lo queríamos como un padre, uno bueno al menos.

  • ¿No eran ladrones en ese momento? - Interrumpió Finn

  • Sí - contestó Talía con una medio sonrisa melancólica - pero eran buenos, no robaban al pueblo. De hecho robaban a los alcaldes corruptos o a los banqueros que se aprovechaban de la gente de las aldeas por las que pasábamos y luego les daban la mayoría de ese dinero al pueblo. No era una vida fácil pero la que habíamos tenido era peor así que decidimos quedarnos con ellos.

Estuvimos 5 años con ellos y aprendimos mucho. A luchar de otras formas, idiomas, como camuflarnos en el bosque…

  • Y si estabais tan bien ¿por qué os fuisteis?


Talia hizo silencio unos segundos, cogió aire para tranquilizarse y siguió.

  • Un día estábamos preparados para atracar un carruaje. No era nada difícil, solo necesitábamos 4 personas para la tarea y fuimos Orión, Robin, Nil y yo. Robin saltó encima del carruaje como estaba planeado y Nil se suponía que tenía que disparar a la junta que mantenía el caballo atado al carruaje, pero falló. Le dio a Robin de pleno en el corazón. Orión se quedó para luchar con los guardias y yo salté directa al carruaje para ayudarlo, pero era demasiado tarde, no se podía hacer nada. Entonces en ese momento Robin me dijo que no nos fiáramos de nadie, solo entre nosotros dos y que nos fuéramos del grupo, que Nil no era de fiar. Nos fuimos los tres rápidamente, y dejamos el cuerpo de Robin allí. - A Talía se le empezaba a quebrar la voz y Nathaly la abrazó para tranquilizarla. - Estoy bien tranquila, puedo seguir. Al principio pensé que había entendido mal lo que me había dicho, o qué decía esas cosas debido a que había perdido mucha sangre. Nil y Robin eran mejores amigos. De hecho era su segundo al mando, así que no entendía por qué desconfiaba de él. Pero de camino al campamento me puse a pensar y me di cuenta de que Nil nunca fallaba. Lo había visto disparar a pájaros en pleno vuelo y darles en el ojo. Era imposible que hubiera fallado al disparar.

Entonces llegamos al campamento y empezamos a contar lo que había pasado, pero Nil no nos dejó hablar y contó una versión que no era cierta. Contó que yo había disparado y había fallado dándole a Robin. Los otros miembros de la banda se fiaron de Nil y no nos dejaron ni hablar, así que tuvimos que huir.


Se quedaron unos minutos en silencio hasta que Nathaly habló.

  • ¿Y el jefe actual sigue siendo Nil?

  • Si. - Contestó Orión - Lo he visto y no ha cambiado nada.

  • Bueno, el hecho que los conozcais nos da cierta ventaja. De momento tenemos el factor sorpresa y sabemos cómo actúan y cuáles son sus puntos débiles. Porqué digo yo que algún punto débil tendrán ¿no? - Nathaly prefería ser optimista y tenían que empezar a elaborar un plan de rescate.

  • Bueno sabíamos como funcionaba Robin, pero con él, nunca secuestramos a nadie. Así que tendremos que improvisar un poco.

  • Podemos intentar poner a Rico de nuestro lado - dijo Orión mirando a su hermana.

  • Buena idea, Rico es un buen chico. Ahora debe tener 16 años, así que tenemos que lograr convencerle de que nos ayude.

  • ¿Pero cómo? No podemos entrar así de buenas a primeras. Nos van a reconocer

  • Tienes razón Finn, por eso necesitaremos que Nathaly se infiltre - dijo Orión con su tono impasible.

  • ¡Ni de broma! No voy a dejar que Nathaly se meta allí sola, voy con ella. - Replicó Finn.

  • No puedes hacer eso, solo han raptado mujeres y niños, y perdona pero no tienes pinta de niño pequeño…

  • No pasa nada Finn, no me importa infiltrarme - Nathaly parecía tranquila ante aquella propuesta.

  • Bien, pues decidido. Cuando se haga de noche y todos duerman te pondrás a dormir con ellos. Tendremos que esperar a que sea el turno de guardia de Rico, así será más fácil que puedas ir sin que te vea.

Estuvieron repasando el plan una y otra vez hasta que fue de noche.

  • Bien chicos, ha llegado la hora. ¿Todo el mundo sabe lo que tiene que hacer no? - Preguntó Talía.

Todos contestaron al unisón. Solo tendrían una oportunidad de salvar a Timm, así que todo tenía que salir bien. Era ahora o nunca.



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