Esperaron a que se hiciera de noche, así la mayoría del grupo de Nil estarían durmiendo y sería más fácil entrar. Tal como habían acordado, se separaron en dos grupos. Finn y Orión se dirigieron al noroeste del campamento, para hacer ruido y despistar a los guardias de esa zona, Talía y Nathaly estaban en el otro extremo, donde se encontraba Rico. Esperaron a que se encontrara solo y entonces, Talía se dirigió hacia el lugar donde se hallaba él para intentar convencerlo. Aprovechando la distracción, Nathaly se unió con las demás mujeres y niños para infiltrarse y localizar a la madre de Tim. Tenía que lograr que la entendieran. Habían practicado con Talía cómo comunicarles quien era y lo que habían venido a hacer y las posibles respuestas para que Nathaly pudiera intuir un poco lo que le podían decir.
-
Hola. Me llamo Nathaly. He venido a intentar
ayudaros a salir de aquí. No hablo muy bien vuestro idioma. Mi compañera está
intentando hablar con el guardia, así que por favor sssht (Nathaly se puso un dedo delante de los labios para indicarles que no
hicieran ruido).
Las mujeres con las que Nathaly estaba parecían perplejas, pero parecía que
había logrado hacerse entender. La madre de Timm no parecía encontrarse allí,
así que luego con la ayuda de Talía les preguntarían por ella. Ahora tenían que
esperar a la señal de Talía para saber que había logrado convencer a Rico.
Intentó escuchar la conversación para ver si entendía algo de lo que hablaban.
Pronunció en voz baja un hechizo que había encontrado en el libro para entender
otros idiomas. No sabía si funcionaria, pero tenía que intentarlo. Se apartó un
poco de las mujeres y susurró Intellegere.
Se acercó a la puerta de la tienda y empezó a escuchar. Por desgracia
estaban lejos y el hechizo al ser la primera vez que lo usaba le debió de salir
a medias, pues entendía las cosas a medias.
-
Hola Rico - Talía parecía tranquila
y serena.
-
¿Ta...Talía? ¿Eres tú?
-
Cuánto tiempo ¿no?
-
Si…
A Nathaly le pareció que por el tono de voz de Rico este debía estar
asustado, pero no entendía muy bien lo que él decía. Hablaba muy rápido y
bajito.
-
Tenemos que hablar y no tenemos mucho tiempo.
Nil no puede saber que estoy aquí. - Talía hablaba de forma más clara y le era
más fácil seguirla.
-
¿Pero, qué haces aquí? Como te descubran te
mataran. Y yo no tendría ni que estar hablando contigo. Tendría que alertar a
los demás…
-
Pero no lo vas a hacer.
-
¿Cómo lo sabes? - Rico parecía nervioso, le
temblaba la voz.
-
Por qué si tuvieras intención de avisar a los
demás, ya lo hubieras hecho, estoy sola, sería fácil capturarme. Pero creo que
tú no creíste nunca a Nil, te lo vi en los ojos cuando él nos acusaba de matar
a Robin. Sabías lo que Robin significaba para mi y mi hermano, nos acogió
cuando no teníamos a nadie, igual que a ti. ¿Por qué íbamos a matarlo? No tiene
sentido.
-
Lo se… Después de vuestra marcha intenté
hablar con algunos de la banda pero la mayoría se creyeron la versión de Nil y
los pocos que dudabamos decidimos dejarlo estar por miedo. - Rico parecía
avergonzarse de sus actos. Pero no sabía cómo pedir perdón, así que agachó la
cabeza para evitar mirar a Talía a los ojos.
-
Tranquilo, no pasa nada… entiendo que tampoco
debió de ser nada fácil para tí.
-
Pues no. Me dejasteis solo. Podíais haberme
llevado con vosotros. Yo os consideraba mis hermanos.
-
Lo pensamos muchas veces, de hecho unos meses
más tarde volvimos, para llevarte con nosotros, incluso teníamos un plan… Pero
al llegar te vimos tan bien… y siempre habías sido uno de los protegidos de
Nil, hubiera sido muy peligroso tanto para ti como para nosotros…
-
¿Bien? ¡No estaba bien! Tenía 13 años y me
dejasteis ahí. ¿Sabes cómo cambiaron las cosas desde la muerte de Robin? Nil se
dió cuenta de que ya no me fiaba de el y dejé de ser su protegido. Y ahora ya
no robamos a los ricos para dárselo a los pobres. Ahora somos los malos de la
historia… ¿Sabes a qué nos dedicamos acaso? Traficamos con gente y con...
-
Si, lo se… - Talía cortó a Rico. - Por eso no
podíamos volver, y lo sabes. Orión hubiera estado en enorme peligro… Sabes lo
que es, un...
Nathaly apenas escuchó eso último y supuso que lo había entendido mal.
“Sabes lo que es”. No tenía sentido esa frase. ¿Que podría ser Orión que le
pusiera en tan grave peligro? No tenía sentido. Volvió a repetir el hechizo.
Intellegere.
Pero esta vez no funcionó, no entendía nada. El hechizo parecía que había
dejado de funcionar y no entendía por qué, pero por el tono de voz parecía que
la conversación estaba llegando a su fin y ella tenía que ceñirse al plan, así
que se dispuso a hablar de nuevo con las mujeres, pero de repente escuchó pasos
que se acercaban y se fue a esconder, por si era alguno de la banda de Nil. La
cremallera se empezaba a abrir y Nathaly no sabía qué pensar, esa no parecía
Talía, ella era más bajita, y el plan era que ella fuera a buscarla.
De repente la cremallera se abrió del todo y apareció un chico. Nathaly
estaba temblando, ¿Qué harían ahora?
Entonces apareció detrás de él una melena morena, era Talía, así que el
chico debía ser Rico. Nathaly no había podido verlo bien antes, estaba oscuro y
él estaba lejos. Pero Talía parecía preocupada, algo no iba bien. Nathaly se
levantó y se acercó hacia ella.
-
¿Qué pasa Talía? ¿No nos va a ayudar…?
-
Sisi, pero hay un problema. Tendremos que
matar a Nil.
-
¿Qué? Pero el plan era dormirlos e irnos de
aquí. - A Nathaly esa noticia no le hizo ninguna gracia. ¿Matar a alguien? Ella
no era una asesina.
-
Lo se Rojita, pero Rico me ha contado que la
última vez que alguien se escapó, Nil los persiguió hasta darles caza y
matarlos a todos, y esta gente no se sabrá defender, no podemos permitir que
los maten, y la otra opción es que los esclavicen…
-
Lo se.
-
¿Lo sabes? ¿Cómo? ¿Nos has entendido? - Talía
parecía muy sorprendida ante esa noticia. Nathaly aún no dominaba muy bien el
idioma y era imposible que hubiera entendido toda la conversación.
Nathaly se dió cuenta que Talía no sabía nada del hechizo y que tampoco
podía contárselo, y menos delante de toda esa gente, así que intentó disimular.
-
Si bueno, he intentado escuchar la
conversación y he entendido palabras sueltas, y esta me había parecido
entenderla.
-
Ah vale, entiendo. - Talía no parecía convencida
con la explicación, pero tampoco tenían tiempo para ponerse a hablar de ese
tema en ese momento. - Tenemos que reunirnos con Orión y Finn.
-
Si. - Respondió Nathaly con la mente aún en
la otra conversación. - Pero antes tenemos que contarles el plan a estas
mujeres, me he despistado intentando entender tu conversación, lo siento…
Talía abrió los ojos muy sorprendida, eso les iba a retrasar, Nathaly no
había cumplido su parte del plan y eso le había cabreado. Pero tendrían que
discutirlo más tarde, así que se giró hacia las mujeres y se puso a hablar.
Nathaly no entendió mucho de lo que Talía estaba diciendo y tampoco podía
probar el hechizo porque ella seguramente si se daría cuenta, pero entendió que
preguntaba por Tim y parecía que una mujer lo conocía.
-
¿Es su madre Tal?
Talía se giró con una sonrisa irónica hacia Nathaly. - ¿Ahora me llamas
“Tal”?
-
Si. Respóndeme a la pregunta, por favor.
Talía dejó el tema de nuevo y le respondió.
-
No, no es su madre, es su tía, su madre está
en la cabaña de Nil, así que tenemos un problema más… - Talía estaba cada vez
más preocupada. - Tenemos que reunirnos con los otros dos cuanto antes.
-
Vale. ¿Entonces con ellas qué hacemos?
-
Yo las llevaré al punto de encuentro que me
será más fácil comunicarme con ellas y regresaré tan rápido como pueda, tu ve a
buscar a los chicos y explícales los nuevos problemas. El turno de Rico ha
empezado hace un par de horas, así que tenemos esta ventaja. - Talía parecía
tener las cosas claras y como a Nathaly hacer planes no se le daba bien,
decidió hacer caso y seguir el nuevo plan.
Los tres se dividieron. Rico volvió a su puesto como si no pasara nada,
Talía se fué con las mujeres hacia el bosque y Nathaly se dirigió hacia el
noroeste del campamento, donde se encontraban los chicos.
Talía llegó rápido al punto donde se suponía que tenían que llevar a las
mujeres, y les dijo que allí estarían a salvo y que ella tenía que volver, pero
al girarse para irse alguien le agarró del brazo. Era la tía de Tim, Leticia.
-
No te vas a ir sin mi. Son mi hermana y
mi sobrino, voy contigo.
-
No puedes, es muy peligroso, podrían matarte.
-
No te lo he preguntado, tú estás arriesgando
tu vida por ellos y no son nadie para ti, para mi lo son todo, todo lo que me
queda son ellos. Por favor.
Talía se quedó pensando unos segundos, pero sabía que no la iba a
convencer. Si Orión fuese el que estuviera en esa situación ella no permitiría
que nadie le dijera si podía o no ir.
-
De acuerdo, pero tendrá que hacerme caso en
todo lo que le diga. ¿Si?
-
De acuerdo. - Leticia parecía satisfecha con el trato, así que se pusieron en marcha y
dejaron a las demás mujeres a salvo en el bosque.
Nathaly por otro lado le costó más encontrar a los chicos. Estuvo un rato
buscando pero no aparecía, hasta que de repente escucharon unas voces que
provenían del bosque. Ella se escondió de forma instintiva, pero no tardó en
comprobar que eran ellos.
-
¿Dónde estábais? - Nathaly salió de golpe de
un arbusto y los chicos se asustaron.
-
¡Nath! ¿Qué haces aquí? ¿No tenías que estar
con Talía? - Finn había pegado un bote y de no ser por el árbol que tenía
detrás, se hubiera caído al suelo.
-
Si, pero ha habido un cambio de planes. La
madre de Tim está en la cabaña de Nil, así que será más difícil rescatarla, y
los niños no sabemos donde están aún.
-
Los niños sabemos dónde están y sabemos cómo
sacarlos. - Orión seguía igual de serio que siempre, pero a Nathaly le empezaba
a hacer gracia.
-
Perfecto. Vamos. Tenemos que reunirnos con
Talía de nuevo. Os cuento las novedades por el camino. - Los tres regresaron a
la tienda donde estaban antes las mujeres y Nathaly les puso al día con todo.
Al llegar Talía ya estaba allí, pero no estaba sola, Leticia había vuelto
con ella.
-
Hola chicos. Ella es Leticia, la tía de Tim,
no he podido convencerla de que se quedara con las otras mujeres. Las otras
están en el bosque a salvo, como quedamos.- Talía les presentó a Leticia y se
puso a explicar el plan.
Orión y Talía propusieron usar polvo de amapolas, como la última vez que se
escaparon de ellos, les dió un margen muy grande de tiempo para escapar y era
la opción más buena que tenían. Pero entonces Rico les explicó que a raíz de
eso el grupo de Nil se había dedicado a inmunizarse a esa droga y pese a que no
habían logrado que el efecto fuera nulo si que se despertaban mucho antes y los
efectos solo les duraban media hora o una hora dependiendo de la cantidad. Eso
suponía que el margen de error era muy pequeño, pero valía la pena intentarlo
igual, era su única oportunidad de salir airosos de esa situación, así que se pusieron
manos a la obra.
Se repartieron el polvo de amapolas y durmieron a los guardias de todas las
secciones.
Nathaly y Finn se iban a encargar del que vigilaba la tienda de los niños,
no fué difícil, pues ya estaba medio dormido. Por si acaso lo ataron a un
árbol, así si despertaba pronto, al menos no podría moverse del lugar. Entraron
en busca de los niños, y la sorpresa fue que no encontraron a Tim. Nathaly
sabía que eso conllevaba dos problemas. La comunicación con los niños sería
pésima, por lo que les costaría convencerlos de que fueran con ellos y sin
hacer ruido y más importante aún ¿dónde estaba Tim?
-
Finn escucha, antes he usado un hechizo
cuando estaba en la tienda con las mujeres…
-
¿Qué has hecho, que? - Finn estaba
escandalizado. No podía creerse que su amiga hubiera usado la magia
deliberadamente delante de tanta gente.- ¿Pero tú te has vuelto loca Nath?
-
Lo siento… quería escuchar bien lo que Talía
hablaba con Rico, para saber si la cosa iba por buen camino o no. Y creo que
durante un rato ha funcionado…
Finn iba a decir algo más pero Nathaly le cortó.
-
No me grites por favor… La cosa es que tal
vez sea nuestra única oportunidad para entendernos con estos chicos. Y tenemos
que sacarlos de aquí, sea como sea. O los venderán como mano de obra Finn, ¿no
lo entiendes?
-
No se Nath, no me gusta la idea…
-
Pues no tenemos otra opción. - Nathaly sacó
de nuevo el libro y dijo flojito: Intellegere.
Entonces se dirigió a los niños y empezó a hablar.
-
Hola chicos. ¿Podéis entenderme?
-
Claro. - Dijo un niño con tono
desafiante. - ¿Qué queréis?
-
Ayudaros. Os queremos sacar de aquí y
llevaros con vuestras madres. Ellas ya están a salvo. Pero antes quiero
preguntaros una cosa. ¿Conocéis a un niño llamado Tim?
El niño que había hablado hizo que no con la cabeza, pero entonces un niño
que estaba más lejos dijo muy flojito:
-
Yo si. Pero se ha ido.
-
¿Dónde? - Nathaly lo dijo elevando
su tono demasiado y el niño se retiró unos pasos hacia atrás asustado. - Perdona.
¿Sabes dónde ha ido?
-
Si… Ha dicho que iba a buscar a su madre. Así
que ya está a salvo ¿verdad?
A Nathaly se le heló la sangre al escuchar eso. Había ido a la cabaña de
Nil. Eso no era bueno. Nada bueno. Pero tenían que encargarse antes de esos
niños, así que puso buena cara y mintió.
-
Si, claro. Debe estar allí. Bien niños tenéis
que seguirnos ¿vale? - Nathaly miró a Finn - Finn, tenemos un
problema.
Nathaly le contó que estaba pasando y decidieron dividirse. Ella iría a
llevar a los niños al bosque con sus madres y tías y Finn se dirigiría
directamente a dónde se hallaban los demás, para ayudar. Una vez Nathaly dejó a
los niños con las familias se marchó todo lo rápido que pudo de allí, pues
todas las madres le querían agradecer lo que habían hecho por ellas, pero
Nathaly tenía prisa. Sus amigos estaban en peligro, Tim estaba en peligro. Y
ella tenía que ayudarlos, fuera como fuera.
Mientras tanto los otros ya se habían dirigido a la tienda de Nil. Cuando
llegaron se encontraron que este estaba cogiendo a Tim por el cuello y
sosteniéndolo en el aire contra la pared.
-
Ahora ya no eres tan valiente. ¿Verdad
mocoso? - Nil amenazaba a Tim entre risas. Parecía divertirle esa situación.
-
Suéltalo. - Dijo Talía con voz contundente y
apuntándole con una ballesta.
Nil se giró sin dejar a Tim.
-
Talía querida. Cuánto tiempo sin vernos. ¿A
qué debo este placer?
-
He dicho que lo sueltes Nil, o te juro que la
flecha irá directamente a tu corazón, o lo que sea que te late debajo del
pecho.
Nil soltó una carcajada y bajó a Tim de la pared, sin dejarlo escapar.
Entonces sacó una pistola y apuntó rápidamente a la cabeza de este.
-
Creo que nuestro querido difunto amigo Robin
le llamaba un empate técnico a esto ¿no?
-
¿Cómo te atreves a pronunciar su nombre, y a
llamarlo amigo? ¡Tú lo mataste! - Talía parecía cada vez más furiosa.
-
Calma calma. No dramatices. Robin llevaba una
vida muy peligrosa, y en estos casos los accidentes pasan. Tu lo tendrías que
saber muy bien. ¿Vienes sola no? Por fin han matado a la abominación de tu
hermano? Me gustaría felicitar a la persona que lo logró, la verdad.
Talía no contestó. Parte del plan dependía de que Nil se confiara y pensara
que estaba sola, y parecía que Nil se lo estaba tragando.
-
Querida, no sufras. Estarás mejor sin él. De
hecho yo siempre pensé que él era un lastre para tí. Siempre fue el favorito de
Robin, pero yo sabía que tú tenías el verdadero talento. Si aceptas volver
ahora, te perdonaremos todo lo que nos hiciste. Prometido. - Nil parecía muy
seguro de sí mismo. Como si supiera que nada le podía ir mal.
-
¿Volver con vosotros? ¿Estás loco o qué?
Nunca estaría al lado de un ser tan despreciable como tu.
Entonces aprovechando que Nil estaba concentrado en Talía, Tim abrió la
boca y le mordió fuerte la mano y salió corriendo hacia Talía.
-
¡Aaah! ¡Estúpido niño!
-
Muy bien Nil. Ahora me dirás donde está su
madre y si no, te mataré y la encontraremos por nuestro propio pié. Estás solo,
todos tus guardias están dormidos.
Nil empezó a reír y tiró la pistola encima de la mesa.
-
Muy bien cielo. Una pelea cuerpo a cuerpo,
por los viejos tiempos. Si me ganas prometo llevarte al lugar donde tengo a la
madre de ese mocoso. Pero si pierdes, te tendrás que unir a nosotros y obedecer
todas mis órdenes.
Talía dudó unos instantes y miró de reojo hacia fuera, donde Orión le
indicaba un no rotundo con la cabeza, pero ella sabía que si no aceptaba era
probable que nunca encontraran a la madre de Tim. Así que tras unos segundos de
duda Talía respondió:
-
De acuerdo, acepto. - Y acto seguido tiró la
ballesta. - Tim ve fuera. Rápido. - Tim dudó unos segundos, pero Talía le guiñó
un ojo y él obedeció. Al salir fuera Orión lo cogió al instante y le tapó la
boca para que no hiciera ruido y se retiraron al otro lado de la tienda para
que Talía y Nil no los vieran al salir.
-
Muy bien, como he propuesto yo el duelo, te
corresponde a tí elegir el arma. - Nil parecía muy confiado. En el pasado solía
ganar el cuando entrenaban, pero Talía sabía que en estos años que no se habían
visto, ella había entrenado duro, por si un día se volvían a encontrar, poder
derrotarlo.
-
De acuerdo. Elijo los cuchillos dobles.
Nil volvió a sonreír.
-
Cielo, eres demasiado previsible, pero
acepto. Cuchillos dobles se ha dicho.
Nil sacó dos cuchillos de la parte baja de su espalda y Talía hizo lo
mismo. Talía se puso en posición de defensa, a la espera de que Nil atacara.
Sabía que si daba ella el primer paso era probable que él lo esquivara con
facilidad o incluso la hiriera, así que esperó. Entonces Nil dió dos saltos
hacia delante y le tiró un cuchillo apuntando a la cabeza de Talía. Esta por
suerte inclinó la espalda hacia atrás y lo esquivó, recibiendo únicamente un
pequeño rasguño en la mejilla. Se limpio la sangre con el brazo y añadió.
-
Pensaba que me querías viva.
-
Y te quiero viva cielo, solo estaba comprobando
si aún eres la de siempre, sino, no me servirías de todas formas. Y ya veo que
sigues siendo muy buena, ahora falta saber si has logrado superarme. - Nil
intentaba ponerla nerviosa, pero Talía no pensaba entrar en ese juego.
Iban dando vueltas en círculo, mirándose el uno al otro. Nil ahora solo
tenía un cuchillo, cosa que le proporcionaba una cierta ventaja a Talía, y
tenía que aprovecharla. Sabía que lo más probable era que él tuviera guardada
alguna otra arma, y se estuviera preparando para usarla en caso de necesidad,
pero de momento no lo iba a hacer. El actuaba así, le gustaba divertirse con
sus víctimas. Torturalas psicológicamente y si podía también físicamente, pero
no dejaría que eso pasara.
Vió que se estaba acercando a un árbol con muchas ramas, así que sin dejar
de vigilar a Nil, se puso un cuchillo en la boca para tener una mano libre y
con dos saltos logró subirse a una altura suficiente como para que Nil no la
alcanzara y le costara verla, pues era un árbol con suficientes hojas como para
ocultarla con solo la luz de la luna llena.
-
¿Truco nuevo cielo? Me gusta que innoves,
pero si no bajas no podremos jugar, y yo tengo ganas de jugar.
Silencio. Talía no respondió. Sabía que Nil no era capaz de ver dónde
estaba exactamente ella y quería guiarse por la voz, pero no le iba a dar ese
gusto.
Pasaron 5 minutos y Talía seguía en silencio, en la rama del árbol,
observando como Nil cada vez se ponía más nervioso, pues sabía que él no iba a
subir al árbol, siempre había sido su punto débil y si lo intentaba, ella
atacaría con una clara ventaja.
-
¿Sabes? Me estás empezando a cabrear, niñata
insolente y como no bajes de inmediato, voy a ir a buscar a ese mocoso y voy a
hacer que vea como mato a su madre. ¿Me has oído?
Talía sabía que eso no iba a pasar, pues Tim estaba con Orión, pero la idea
de que ese ser pudiera volver a ponerle las manos encima a Tim la enfadó, así
que cogió un cuchillo y lo lanzó.
-
¡Ah! - Nil chilló de dolor. El cuchillo había
aterrizado justo en su pié y estaba intentando quitárselo. Cuando lo logró lo
limpió un poco con la manga de su camiseta y añadió. - Ahora vuelvo a tener dos
cuchillos. ¡Tendrías que haber apuntado mejor!
Talía pegó un salto y aterrizó de pié en el suelo.
-
He dado donde quería. Ese cuchillo estaba
impregnado de veneno, que ahora mismo corre por tus venas, y en unos minutos
llegará a tu corazón. ¿Te acuerdas? Eso me lo enseñaste tú, mi querido Nil.
Para matar a los animales grandes y me dijiste que en personas también se podía
usar. En su momento pensé que me lo decías en broma, pero más tarde comprendí
que posiblemente iba en serio y hoy he querido ver si tenías razón. ¿Cómo te
sientes? ¿Cansado? ¿Tienes sudores?
A Nil le había desaparecido la sonrisa de la cara, y se había puesto
blanco. Si decía la verdad, no le quedaba mucho tiempo. Intentó dar un paso
hacia delante, pero las piernas le temblaban, y cayó de rodillas al suelo. Miró
a Talía, con miedo en los ojos, y suplicó.
-
El antídoto, por favor. Se que lo tienes.
Prometo decirte donde está la madre de ese mocos. Pero dame el antídoto.
-
Tim. Ese mocoso que dices se llama Tim.
-
Tim. Te llevaré donde está la madre de Tim,
pero dame el antídoto. - Nil cada vez estaba más blanco y parecía que le
costaba respirar.
-
De acuerdo, pero primero te voy a atar. Pon
las manos en la espalda.
Talía ató a Nil y gritó:
-
Chicos ya podéis salir, lo tengo atado.
De detrás de la tienda aparecieron Orión, Nathaly, Finn y Rico, y detrás de
ellos estaban Tim, que iba subida a los brazos de su madre.
-
El antídoto, dámelo. ¡Vamos! Me lo has
prometido.
Talía se lo quedó mirando un rato.
-
De hecho, el trato era que me dirías donde
estaba la madre de Tim y yo te daba el antídoto. Pero por lo que veo, mis
amigos ya la han encontrado. Así que, dime. ¿Porqué tendría que dártelo? Si
mueres, liberaríamos al mundo de un gran mal.
-
Porque no eres como yo. Te pesará en la
conciencia y no podrás vivir nunca jamás en paz contigo misma. ¡Vamos! ¡Dame el
maldito antídoto!
Mientras tanto, Nathaly y Finn se estaban enterando a medias de lo que
estaba pasando, pero lo suficiente como para saber que sin el antídoto, Nil
moriría. Y Nathaly sabía que Talía no podría cargar con ese peso, así que
decidió intervenir.
-
Talía, dale el antídoto. Lo tenemos atado, no
hará nada, y tu no eres una asesina…
-
Tranquila rojita, lo tengo todo controlado. -
Talía parecía muy segura de sí misma, pero Nathaly no las tenía todas consigo.
- ¿Sabes Nil? - Talía se dió la vuelta para mirar a Nil otra vez. - Tienes
razón. No soy como tú, no soy una asesina. Y si te matase pesaría en mi
conciencia toda la vida, por eso lo del cuchillo no era veneno.
-
¿De qué estás hablando? Tengo todos los
síntomas del veneno. No me mientas y dame el antídoto.
Talía seguía muy tranquila y no se inmutaba por la impaciencia de Nil.
-
¿Sabes que me enseñó Robin? Que existe una
sustancia que produce los mismos síntomas que el veneno que usábamos para matar
a los animales, pero sin ser mortal. Por tanto no necesitas antídoto. ¿Realmente
crees que me la iba a jugar a que me robaras el cuchillo y envenenarme yo? Este
ha sido siempre tu problema Nil. Que te crees superior a los demás y nunca te
paraste a escuchar los consejos de Robin.
-
Robin, Robin, Robin. ¡SIEMPRE ROBIN! ¡Me pasé
toda la vida a su sombra! Siempre tenía que escuchar cosas sobre el bueno de
Robin y acabé harto.
-
¿Por eso lo mataste? ¿Por celos? O vas a
negar que lo mataste. - Talía lo había cogido de la camisa y tenía su cara a
pocos centímetros de la de él. - ¡CONFIESA!
Nil la miró fijamente a los ojos, sonrió y respondió.
-
Claro que lo maté yo. Me correspondía ser a
mi el líder, y no a él. La prueba es la evolución que ha tenido la banda. Desde
que nos quedamos lo que robamos todo va mejor.
Talía le echó una última mirada de desprecio y lo empujó al suelo.
-
Eres despreciable. - Dió media vuelta y se
fue.
De repente se escuchó una voz de fondo.
-
¿Tú mataste a Robin? ¿Cómo pudiste? - Un
montón de hombres aparecieron detrás de las tiendas. - Sucio traidor. Vas a
pagar por esto.
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