jueves, 22 de julio de 2021

VII: EL GRAN RESCATE

Esperaron a que se hiciera de noche, así la mayoría del grupo de Nil estarían durmiendo y sería más fácil entrar. Tal como habían acordado, se separaron en dos grupos. Finn y Orión se dirigieron al noroeste del campamento, para hacer ruido y despistar a los guardias de esa zona, Talía y Nathaly estaban en el otro extremo, donde se encontraba Rico. Esperaron a que se encontrara solo y entonces, Talía se dirigió hacia el lugar donde se hallaba él para intentar convencerlo. Aprovechando la distracción, Nathaly se unió con las demás mujeres y niños para infiltrarse y localizar a la madre de Tim. Tenía que lograr que la entendieran. Habían practicado con Talía cómo comunicarles quien era y lo que habían venido a hacer y las posibles respuestas para que Nathaly pudiera intuir un poco lo que le podían decir.

-        Hola. Me llamo Nathaly. He venido a intentar ayudaros a salir de aquí. No hablo muy bien vuestro idioma. Mi compañera está intentando hablar con el guardia, así que por favor sssht (Nathaly se puso un dedo delante de los labios para indicarles que no hicieran ruido).

Las mujeres con las que Nathaly estaba parecían perplejas, pero parecía que había logrado hacerse entender. La madre de Timm no parecía encontrarse allí, así que luego con la ayuda de Talía les preguntarían por ella. Ahora tenían que esperar a la señal de Talía para saber que había logrado convencer a Rico. Intentó escuchar la conversación para ver si entendía algo de lo que hablaban. Pronunció en voz baja un hechizo que había encontrado en el libro para entender otros idiomas. No sabía si funcionaria, pero tenía que intentarlo. Se apartó un poco de las mujeres y susurró Intellegere.

Se acercó a la puerta de la tienda y empezó a escuchar. Por desgracia estaban lejos y el hechizo al ser la primera vez que lo usaba le debió de salir a medias, pues entendía las cosas a medias.

-        Hola Rico - Talía parecía tranquila y serena.

-        ¿Ta...Talía? ¿Eres tú?

-        Cuánto tiempo ¿no?

-        Si…

A Nathaly le pareció que por el tono de voz de Rico este debía estar asustado, pero no entendía muy bien lo que él decía. Hablaba muy rápido y bajito.

-        Tenemos que hablar y no tenemos mucho tiempo. Nil no puede saber que estoy aquí. - Talía hablaba de forma más clara y le era más fácil seguirla.

-        ¿Pero, qué haces aquí? Como te descubran te mataran. Y yo no tendría ni que estar hablando contigo. Tendría que alertar a los demás…

-        Pero no lo vas a hacer.

-        ¿Cómo lo sabes? - Rico parecía nervioso, le temblaba la voz.

-        Por qué si tuvieras intención de avisar a los demás, ya lo hubieras hecho, estoy sola, sería fácil capturarme. Pero creo que tú no creíste nunca a Nil, te lo vi en los ojos cuando él nos acusaba de matar a Robin. Sabías lo que Robin significaba para mi y mi hermano, nos acogió cuando no teníamos a nadie, igual que a ti. ¿Por qué íbamos a matarlo? No tiene sentido.

-        Lo se… Después de vuestra marcha intenté hablar con algunos de la banda pero la mayoría se creyeron la versión de Nil y los pocos que dudabamos decidimos dejarlo estar por miedo. - Rico parecía avergonzarse de sus actos. Pero no sabía cómo pedir perdón, así que agachó la cabeza para evitar mirar a Talía a los ojos.

-        Tranquilo, no pasa nada… entiendo que tampoco debió de ser nada fácil para tí.

-        Pues no. Me dejasteis solo. Podíais haberme llevado con vosotros. Yo os consideraba mis hermanos.

-        Lo pensamos muchas veces, de hecho unos meses más tarde volvimos, para llevarte con nosotros, incluso teníamos un plan… Pero al llegar te vimos tan bien… y siempre habías sido uno de los protegidos de Nil, hubiera sido muy peligroso tanto para ti como para nosotros…

-        ¿Bien? ¡No estaba bien! Tenía 13 años y me dejasteis ahí. ¿Sabes cómo cambiaron las cosas desde la muerte de Robin? Nil se dió cuenta de que ya no me fiaba de el y dejé de ser su protegido. Y ahora ya no robamos a los ricos para dárselo a los pobres. Ahora somos los malos de la historia… ¿Sabes a qué nos dedicamos acaso? Traficamos con gente y con...

-        Si, lo se… - Talía cortó a Rico. - Por eso no podíamos volver, y lo sabes. Orión hubiera estado en enorme peligro… Sabes lo que es, un...

Nathaly apenas escuchó eso último y supuso que lo había entendido mal. “Sabes lo que es”. No tenía sentido esa frase. ¿Que podría ser Orión que le pusiera en tan grave peligro? No tenía sentido. Volvió a repetir el hechizo.

 

Intellegere.

 

Pero esta vez no funcionó, no entendía nada. El hechizo parecía que había dejado de funcionar y no entendía por qué, pero por el tono de voz parecía que la conversación estaba llegando a su fin y ella tenía que ceñirse al plan, así que se dispuso a hablar de nuevo con las mujeres, pero de repente escuchó pasos que se acercaban y se fue a esconder, por si era alguno de la banda de Nil. La cremallera se empezaba a abrir y Nathaly no sabía qué pensar, esa no parecía Talía, ella era más bajita, y el plan era que ella fuera a buscarla.

De repente la cremallera se abrió del todo y apareció un chico. Nathaly estaba temblando, ¿Qué harían ahora?

Entonces apareció detrás de él una melena morena, era Talía, así que el chico debía ser Rico. Nathaly no había podido verlo bien antes, estaba oscuro y él estaba lejos. Pero Talía parecía preocupada, algo no iba bien. Nathaly se levantó y se acercó hacia ella.

-        ¿Qué pasa Talía? ¿No nos va a ayudar…?

-        Sisi, pero hay un problema. Tendremos que matar a Nil.

-        ¿Qué? Pero el plan era dormirlos e irnos de aquí. - A Nathaly esa noticia no le hizo ninguna gracia. ¿Matar a alguien? Ella no era una asesina.

-        Lo se Rojita, pero Rico me ha contado que la última vez que alguien se escapó, Nil los persiguió hasta darles caza y matarlos a todos, y esta gente no se sabrá defender, no podemos permitir que los maten, y la otra opción es que los esclavicen…

-        Lo se.

-        ¿Lo sabes? ¿Cómo? ¿Nos has entendido? - Talía parecía muy sorprendida ante esa noticia. Nathaly aún no dominaba muy bien el idioma y era imposible que hubiera entendido toda la conversación.

Nathaly se dió cuenta que Talía no sabía nada del hechizo y que tampoco podía contárselo, y menos delante de toda esa gente, así que intentó disimular.

-        Si bueno, he intentado escuchar la conversación y he entendido palabras sueltas, y esta me había parecido entenderla.

-        Ah vale, entiendo. - Talía no parecía convencida con la explicación, pero tampoco tenían tiempo para ponerse a hablar de ese tema en ese momento. - Tenemos que reunirnos con Orión y Finn.

-        Si. - Respondió Nathaly con la mente aún en la otra conversación. - Pero antes tenemos que contarles el plan a estas mujeres, me he despistado intentando entender tu conversación, lo siento…

Talía abrió los ojos muy sorprendida, eso les iba a retrasar, Nathaly no había cumplido su parte del plan y eso le había cabreado. Pero tendrían que discutirlo más tarde, así que se giró hacia las mujeres y se puso a hablar. Nathaly no entendió mucho de lo que Talía estaba diciendo y tampoco podía probar el hechizo porque ella seguramente si se daría cuenta, pero entendió que preguntaba por Tim y parecía que una mujer lo conocía.

-        ¿Es su madre Tal?

Talía se giró con una sonrisa irónica hacia Nathaly. - ¿Ahora me llamas “Tal”?

-        Si. Respóndeme a la pregunta, por favor.

Talía dejó el tema de nuevo y le respondió.

-        No, no es su madre, es su tía, su madre está en la cabaña de Nil, así que tenemos un problema más… - Talía estaba cada vez más preocupada. - Tenemos que reunirnos con los otros dos cuanto antes.

-        Vale. ¿Entonces con ellas qué hacemos?

-        Yo las llevaré al punto de encuentro que me será más fácil comunicarme con ellas y regresaré tan rápido como pueda, tu ve a buscar a los chicos y explícales los nuevos problemas. El turno de Rico ha empezado hace un par de horas, así que tenemos esta ventaja. - Talía parecía tener las cosas claras y como a Nathaly hacer planes no se le daba bien, decidió hacer caso y seguir el nuevo plan.

Los tres se dividieron. Rico volvió a su puesto como si no pasara nada, Talía se fué con las mujeres hacia el bosque y Nathaly se dirigió hacia el noroeste del campamento, donde se encontraban los chicos.

 

Talía llegó rápido al punto donde se suponía que tenían que llevar a las mujeres, y les dijo que allí estarían a salvo y que ella tenía que volver, pero al girarse para irse alguien le agarró del brazo. Era la tía de Tim, Leticia.

-        No te vas a ir sin mi. Son mi hermana y  mi sobrino, voy contigo.

-        No puedes, es muy peligroso, podrían matarte.

-        No te lo he preguntado, tú estás arriesgando tu vida por ellos y no son nadie para ti, para mi lo son todo, todo lo que me queda son ellos. Por favor.

Talía se quedó pensando unos segundos, pero sabía que no la iba a convencer. Si Orión fuese el que estuviera en esa situación ella no permitiría que nadie le dijera si podía o no ir.

-        De acuerdo, pero tendrá que hacerme caso en todo lo que le diga. ¿Si?

-        De acuerdo. - Leticia parecía satisfecha con el trato, así que se pusieron en marcha y dejaron a las demás mujeres a salvo en el bosque.

 

Nathaly por otro lado le costó más encontrar a los chicos. Estuvo un rato buscando pero no aparecía, hasta que de repente escucharon unas voces que provenían del bosque. Ella se escondió de forma instintiva, pero no tardó en comprobar que eran ellos.

-        ¿Dónde estábais? - Nathaly salió de golpe de un arbusto y los chicos se asustaron.

-        ¡Nath! ¿Qué haces aquí? ¿No tenías que estar con Talía? - Finn había pegado un bote y de no ser por el árbol que tenía detrás, se hubiera caído al suelo.

-        Si, pero ha habido un cambio de planes. La madre de Tim está en la cabaña de Nil, así que será más difícil rescatarla, y los niños no sabemos donde están aún.

-        Los niños sabemos dónde están y sabemos cómo sacarlos. - Orión seguía igual de serio que siempre, pero a Nathaly le empezaba a hacer gracia.

-        Perfecto. Vamos. Tenemos que reunirnos con Talía de nuevo. Os cuento las novedades por el camino. - Los tres regresaron a la tienda donde estaban antes las mujeres y Nathaly les puso al día con todo.

Al llegar Talía ya estaba allí, pero no estaba sola, Leticia había vuelto con ella.

-        Hola chicos. Ella es Leticia, la tía de Tim, no he podido convencerla de que se quedara con las otras mujeres. Las otras están en el bosque a salvo, como quedamos.- Talía les presentó a Leticia y se puso a explicar el plan.

Orión y Talía propusieron usar polvo de amapolas, como la última vez que se escaparon de ellos, les dió un margen muy grande de tiempo para escapar y era la opción más buena que tenían. Pero entonces Rico les explicó que a raíz de eso el grupo de Nil se había dedicado a inmunizarse a esa droga y pese a que no habían logrado que el efecto fuera nulo si que se despertaban mucho antes y los efectos solo les duraban media hora o una hora dependiendo de la cantidad. Eso suponía que el margen de error era muy pequeño, pero valía la pena intentarlo igual, era su única oportunidad de salir airosos de esa situación, así que se pusieron manos a la obra.

Se repartieron el polvo de amapolas y durmieron a los guardias de todas las secciones.

Nathaly y Finn se iban a encargar del que vigilaba la tienda de los niños, no fué difícil, pues ya estaba medio dormido. Por si acaso lo ataron a un árbol, así si despertaba pronto, al menos no podría moverse del lugar. Entraron en busca de los niños, y la sorpresa fue que no encontraron a Tim. Nathaly sabía que eso conllevaba dos problemas. La comunicación con los niños sería pésima, por lo que les costaría convencerlos de que fueran con ellos y sin hacer ruido y más importante aún ¿dónde estaba Tim?

-        Finn escucha, antes he usado un hechizo cuando estaba en la tienda con las mujeres…

-        ¿Qué has hecho, que? - Finn estaba escandalizado. No podía creerse que su amiga hubiera usado la magia deliberadamente delante de tanta gente.- ¿Pero tú te has vuelto loca Nath?

-        Lo siento… quería escuchar bien lo que Talía hablaba con Rico, para saber si la cosa iba por buen camino o no. Y creo que durante un rato ha funcionado…

Finn iba a decir algo más pero Nathaly le cortó.

-        No me grites por favor… La cosa es que tal vez sea nuestra única oportunidad para entendernos con estos chicos. Y tenemos que sacarlos de aquí, sea como sea. O los venderán como mano de obra Finn, ¿no lo entiendes?

-        No se Nath, no me gusta la idea…

-        Pues no tenemos otra opción. - Nathaly sacó de nuevo el libro y dijo flojito: Intellegere.

Entonces se dirigió a los niños y empezó a hablar.

-        Hola chicos. ¿Podéis entenderme?

-        Claro. - Dijo un niño con tono desafiante. - ¿Qué queréis?

-        Ayudaros. Os queremos sacar de aquí y llevaros con vuestras madres. Ellas ya están a salvo. Pero antes quiero preguntaros una cosa. ¿Conocéis a un niño llamado Tim?

El niño que había hablado hizo que no con la cabeza, pero entonces un niño que estaba más lejos dijo muy flojito:

-        Yo si. Pero se ha ido.

-        ¿Dónde? - Nathaly lo dijo elevando su tono demasiado y el niño se retiró unos pasos hacia atrás asustado. - Perdona. ¿Sabes dónde ha ido?

-        Si… Ha dicho que iba a buscar a su madre. Así que ya está a salvo ¿verdad?

A Nathaly se le heló la sangre al escuchar eso. Había ido a la cabaña de Nil. Eso no era bueno. Nada bueno. Pero tenían que encargarse antes de esos niños, así que puso buena cara y mintió.

-        Si, claro. Debe estar allí. Bien niños tenéis que seguirnos ¿vale? - Nathaly miró a Finn - Finn, tenemos un problema.

Nathaly le contó que estaba pasando y decidieron dividirse. Ella iría a llevar a los niños al bosque con sus madres y tías y Finn se dirigiría directamente a dónde se hallaban los demás, para ayudar. Una vez Nathaly dejó a los niños con las familias se marchó todo lo rápido que pudo de allí, pues todas las madres le querían agradecer lo que habían hecho por ellas, pero Nathaly tenía prisa. Sus amigos estaban en peligro, Tim estaba en peligro. Y ella tenía que ayudarlos, fuera como fuera.

 

Mientras tanto los otros ya se habían dirigido a la tienda de Nil. Cuando llegaron se encontraron que este estaba cogiendo a Tim por el cuello y sosteniéndolo en el aire contra la pared.

-        Ahora ya no eres tan valiente. ¿Verdad mocoso? - Nil amenazaba a Tim entre risas. Parecía divertirle esa situación.

-        Suéltalo. - Dijo Talía con voz contundente y apuntándole con una ballesta.

Nil se giró sin dejar a Tim.

-        Talía querida. Cuánto tiempo sin vernos. ¿A qué debo este placer?

-        He dicho que lo sueltes Nil, o te juro que la flecha irá directamente a tu corazón, o lo que sea que te late debajo del pecho.

Nil soltó una carcajada y bajó a Tim de la pared, sin dejarlo escapar. Entonces sacó una pistola y apuntó rápidamente a la cabeza de este.

-        Creo que nuestro querido difunto amigo Robin le llamaba un empate técnico a esto ¿no?

-        ¿Cómo te atreves a pronunciar su nombre, y a llamarlo amigo? ¡Tú lo mataste! - Talía parecía cada vez más furiosa.

-        Calma calma. No dramatices. Robin llevaba una vida muy peligrosa, y en estos casos los accidentes pasan. Tu lo tendrías que saber muy bien. ¿Vienes sola no? Por fin han matado a la abominación de tu hermano? Me gustaría felicitar a la persona que lo logró, la verdad.

Talía no contestó. Parte del plan dependía de que Nil se confiara y pensara que estaba sola, y parecía que Nil se lo estaba tragando.

-        Querida, no sufras. Estarás mejor sin él. De hecho yo siempre pensé que él era un lastre para tí. Siempre fue el favorito de Robin, pero yo sabía que tú tenías el verdadero talento. Si aceptas volver ahora, te perdonaremos todo lo que nos hiciste. Prometido. - Nil parecía muy seguro de sí mismo. Como si supiera que nada le podía ir mal.

-        ¿Volver con vosotros? ¿Estás loco o qué? Nunca estaría al lado de un ser tan despreciable como tu.

Entonces aprovechando que Nil estaba concentrado en Talía, Tim abrió la boca y le mordió fuerte la mano y salió corriendo hacia Talía.

-        ¡Aaah! ¡Estúpido niño!

-        Muy bien Nil. Ahora me dirás donde está su madre y si no, te mataré y la encontraremos por nuestro propio pié. Estás solo, todos tus guardias están dormidos.

Nil empezó a reír y tiró la pistola encima de la mesa.

-        Muy bien cielo. Una pelea cuerpo a cuerpo, por los viejos tiempos. Si me ganas prometo llevarte al lugar donde tengo a la madre de ese mocoso. Pero si pierdes, te tendrás que unir a nosotros y obedecer todas mis órdenes.

Talía dudó unos instantes y miró de reojo hacia fuera, donde Orión le indicaba un no rotundo con la cabeza, pero ella sabía que si no aceptaba era probable que nunca encontraran a la madre de Tim. Así que tras unos segundos de duda Talía respondió:

-        De acuerdo, acepto. - Y acto seguido tiró la ballesta. - Tim ve fuera. Rápido. - Tim dudó unos segundos, pero Talía le guiñó un ojo y él obedeció. Al salir fuera Orión lo cogió al instante y le tapó la boca para que no hiciera ruido y se retiraron al otro lado de la tienda para que Talía y Nil no los vieran al salir.

-        Muy bien, como he propuesto yo el duelo, te corresponde a tí elegir el arma. - Nil parecía muy confiado. En el pasado solía ganar el cuando entrenaban, pero Talía sabía que en estos años que no se habían visto, ella había entrenado duro, por si un día se volvían a encontrar, poder derrotarlo.

-        De acuerdo. Elijo los cuchillos dobles.

Nil volvió a sonreír.

-        Cielo, eres demasiado previsible, pero acepto. Cuchillos dobles se ha dicho.

Nil sacó dos cuchillos de la parte baja de su espalda y Talía hizo lo mismo. Talía se puso en posición de defensa, a la espera de que Nil atacara. Sabía que si daba ella el primer paso era probable que él lo esquivara con facilidad o incluso la hiriera, así que esperó. Entonces Nil dió dos saltos hacia delante y le tiró un cuchillo apuntando a la cabeza de Talía. Esta por suerte inclinó la espalda hacia atrás y lo esquivó, recibiendo únicamente un pequeño rasguño en la mejilla. Se limpio la sangre con el brazo y añadió.

-        Pensaba que me querías viva.

-        Y te quiero viva cielo, solo estaba comprobando si aún eres la de siempre, sino, no me servirías de todas formas. Y ya veo que sigues siendo muy buena, ahora falta saber si has logrado superarme. - Nil intentaba ponerla nerviosa, pero Talía no pensaba entrar en ese juego.

Iban dando vueltas en círculo, mirándose el uno al otro. Nil ahora solo tenía un cuchillo, cosa que le proporcionaba una cierta ventaja a Talía, y tenía que aprovecharla. Sabía que lo más probable era que él tuviera guardada alguna otra arma, y se estuviera preparando para usarla en caso de necesidad, pero de momento no lo iba a hacer. El actuaba así, le gustaba divertirse con sus víctimas. Torturalas psicológicamente y si podía también físicamente, pero no dejaría que eso pasara.

Vió que se estaba acercando a un árbol con muchas ramas, así que sin dejar de vigilar a Nil, se puso un cuchillo en la boca para tener una mano libre y con dos saltos logró subirse a una altura suficiente como para que Nil no la alcanzara y le costara verla, pues era un árbol con suficientes hojas como para ocultarla con solo la luz de la luna llena.



-        ¿Truco nuevo cielo? Me gusta que innoves, pero si no bajas no podremos jugar, y yo tengo ganas de jugar.

 

Silencio. Talía no respondió. Sabía que Nil no era capaz de ver dónde estaba exactamente ella y quería guiarse por la voz, pero no le iba a dar ese gusto.

Pasaron 5 minutos y Talía seguía en silencio, en la rama del árbol, observando como Nil cada vez se ponía más nervioso, pues sabía que él no iba a subir al árbol, siempre había sido su punto débil y si lo intentaba, ella atacaría con una clara ventaja.

-        ¿Sabes? Me estás empezando a cabrear, niñata insolente y como no bajes de inmediato, voy a ir a buscar a ese mocoso y voy a hacer que vea como mato a su madre. ¿Me has oído?

Talía sabía que eso no iba a pasar, pues Tim estaba con Orión, pero la idea de que ese ser pudiera volver a ponerle las manos encima a Tim la enfadó, así que cogió un cuchillo y lo lanzó.

-        ¡Ah! - Nil chilló de dolor. El cuchillo había aterrizado justo en su pié y estaba intentando quitárselo. Cuando lo logró lo limpió un poco con la manga de su camiseta y añadió. - Ahora vuelvo a tener dos cuchillos. ¡Tendrías que haber apuntado mejor!

Talía pegó un salto y aterrizó de pié en el suelo.

-        He dado donde quería. Ese cuchillo estaba impregnado de veneno, que ahora mismo corre por tus venas, y en unos minutos llegará a tu corazón. ¿Te acuerdas? Eso me lo enseñaste tú, mi querido Nil. Para matar a los animales grandes y me dijiste que en personas también se podía usar. En su momento pensé que me lo decías en broma, pero más tarde comprendí que posiblemente iba en serio y hoy he querido ver si tenías razón. ¿Cómo te sientes? ¿Cansado? ¿Tienes sudores?

A Nil le había desaparecido la sonrisa de la cara, y se había puesto blanco. Si decía la verdad, no le quedaba mucho tiempo. Intentó dar un paso hacia delante, pero las piernas le temblaban, y cayó de rodillas al suelo. Miró a Talía, con miedo en los ojos, y suplicó.

-        El antídoto, por favor. Se que lo tienes. Prometo decirte donde está la madre de ese mocos. Pero dame el antídoto.

-        Tim. Ese mocoso que dices se llama Tim.

-        Tim. Te llevaré donde está la madre de Tim, pero dame el antídoto. - Nil cada vez estaba más blanco y parecía que le costaba respirar.

-        De acuerdo, pero primero te voy a atar. Pon las manos en la espalda.

Talía ató a Nil y gritó:

-        Chicos ya podéis salir, lo tengo atado.

De detrás de la tienda aparecieron Orión, Nathaly, Finn y Rico, y detrás de ellos estaban Tim, que iba subida a los brazos de su madre.

-        El antídoto, dámelo. ¡Vamos! Me lo has prometido.

Talía se lo quedó mirando un rato.

-        De hecho, el trato era que me dirías donde estaba la madre de Tim y yo te daba el antídoto. Pero por lo que veo, mis amigos ya la han encontrado. Así que, dime. ¿Porqué tendría que dártelo? Si mueres, liberaríamos al mundo de un gran mal.

-        Porque no eres como yo. Te pesará en la conciencia y no podrás vivir nunca jamás en paz contigo misma. ¡Vamos! ¡Dame el maldito antídoto!

 

Mientras tanto, Nathaly y Finn se estaban enterando a medias de lo que estaba pasando, pero lo suficiente como para saber que sin el antídoto, Nil moriría. Y Nathaly sabía que Talía no podría cargar con ese peso, así que decidió intervenir.

-        Talía, dale el antídoto. Lo tenemos atado, no hará nada, y tu no eres una asesina…

-        Tranquila rojita, lo tengo todo controlado. - Talía parecía muy segura de sí misma, pero Nathaly no las tenía todas consigo. - ¿Sabes Nil? - Talía se dió la vuelta para mirar a Nil otra vez. - Tienes razón. No soy como tú, no soy una asesina. Y si te matase pesaría en mi conciencia toda la vida, por eso lo del cuchillo no era veneno.

-        ¿De qué estás hablando? Tengo todos los síntomas del veneno. No me mientas y dame el antídoto.

Talía seguía muy tranquila y no se inmutaba por la impaciencia de Nil.

-        ¿Sabes que me enseñó Robin? Que existe una sustancia que produce los mismos síntomas que el veneno que usábamos para matar a los animales, pero sin ser mortal. Por tanto no necesitas antídoto. ¿Realmente crees que me la iba a jugar a que me robaras el cuchillo y envenenarme yo? Este ha sido siempre tu problema Nil. Que te crees superior a los demás y nunca te paraste a escuchar los consejos de Robin.

-        Robin, Robin, Robin. ¡SIEMPRE ROBIN! ¡Me pasé toda la vida a su sombra! Siempre tenía que escuchar cosas sobre el bueno de Robin y acabé harto.

-        ¿Por eso lo mataste? ¿Por celos? O vas a negar que lo mataste. - Talía lo había cogido de la camisa y tenía su cara a pocos centímetros de la de él. - ¡CONFIESA!

Nil la miró fijamente a los ojos, sonrió y respondió.

-        Claro que lo maté yo. Me correspondía ser a mi el líder, y no a él. La prueba es la evolución que ha tenido la banda. Desde que nos quedamos lo que robamos todo va mejor.

Talía le echó una última mirada de desprecio y lo empujó al suelo.

-        Eres despreciable. - Dió media vuelta y se fue.

 

De repente se escuchó una voz de fondo.

-        ¿Tú mataste a Robin? ¿Cómo pudiste? - Un montón de hombres aparecieron detrás de las tiendas. - Sucio traidor. Vas a pagar por esto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario