A la mañana siguiente cuando Nathaly despertó, se acordó de la leyenda de la montaña, la cual le había contado a su hermano hacía poco. Pensó que tal vez no era solo una leyenda, sino que realmente había pasado de verdad, la idea no le pareció del todo descabellada, al fin y al cabo hacía tan solo unas horas estaba lanzando bolas de fuego con las manos.
¡Finn despierta, vamos despierta! - gritó Nathaly mientras zarandeaba a a su amigo para que se levantara.
¿Que pasa Nath? - Preguntó Finn medio dormido. - ¿¡Estás bien?!
Si si tranquilo, no ha pasado nada, solo me he acordado de algo que nos podría ayudar con lo que me pasa. ¿Te sabes la leyenda de la montaña Perdida verdad?
Claro que me la sé Nath, todo el mundo se la sabe, pero ¿que tiene que ver contigo?
¿Qué, qué tiene que ver conmigo? Pues mucho probablemente, te recuerdo que la leyenda habla de una chica con poderes, yo tengo poderes. También menciona que un día una chica al cumplir los 21 años obtendrá sus poderes para poder derrotar a Maryline de una vez por todas. ¿Finn no te das cuenta? Acabo de cumplir 21 años y he descubierto que tengo poderes, todo encaja. ¡Yo soy la chica de la leyenda! Y eso significa que tarde o temprano tendré que enfrentarme a Maryline… ¿Cómo lo voy a hacer Finn? No se usar la magia, necesito a alguien que me enseñe, seguro que tiene que haber alguien, o algún libro donde pueda obtener información. Tenemos que ir a la biblioteca del pueblo, tal vez allí haya algo, y sino tendré que buscar fuera de la montaña.
Nath baja la voz, mis madres nos van a escuchar. Además si la leyenda es cierta tal como dices, es probable que también sea cierto lo de la barrera invisible que evita que podamos salir de aquí…
Tendrá que haber alguna manera. Quiero decir, tengo poderes. ¿De algo me tendrán que servir no?
Finn le dedicó una media sonrisa, no sabia que contestar, era posible que su amiga tuviera razón, pero ni que así fuera, ¿cómo lo harían? Ella misma lo había dicho, no sabía cómo usar sus poderes, ¿cómo podría romper una barrera creada hacía más de dos siglos atrás?
De repente se abrió la puerta de la habitación.
¿Estáis despiertos? Nathaly querida, ¿cómo te encuentras?
Mucho mejor Carmen, gracias.
Te he preparado un batido que va genial para la resaca. Anda vestios y bajad a almorzar que estaréis hambrientos.
Sí mamá, ahora bajamos.
La madre de Finn cerró la puerta y bajó a la cocina.
Los dos amigos no tardaron en bajar y almorzaron rápido. Nathaly quería ir a ver a su hermano lo antes posible y luego tenían que ir al pueblo de al lado a buscar información a la biblioteca, si es que había.
Al llegar a casa el padre de Nathaly se la quedó mirando medio preocupado medio riendo. Le hacía gracia que su hija hubiera caído redonda por beber, pero también quería saber cómo estaba.
¡Nathaly cariño! ¿Cómo estás?
¿Por qué gritas papá?
Para ver el nivel de resaca que tienes, pero ya veo que Carmen te habrá dado su remedio para eso.
Si, me he tomado su batido de verduras y huevo, me encuentro mucho mejor. Siento decepcionarte. - Le respondió ella en todo de burla.
Lástima, pero tengo que admitir que ese batido es milagroso. Finn tu no sabrás qué lleva exactamente verdad? Tu madre nunca ha querido revelármelo. Dice que es un secreto familiar.
Lo siento señor, no puedo decírselo. Ya sabe que usted es como un padre para mi, pero mi madre me lo tiene estrictamente prohibido. No se lo he contado ni a Nathaly. - Mintió. A ella si se lo había contado. Un dia salieron de fiesta y a la mañana siguiente él no podía ni levantarse de la cama debido a lo que había bebido la noche anterior, así que después de hacerle jurar que no se lo contaría a nadie, le reveló la fórmula secreta.
Es una lástima… Bueno cariño, tendrás que casarte con Finn, así serás de la familia y podremos beber sin temor a la resaca. - Dijo el Sr. Owins haciendo broma.
Sí claro papá y tu te puedes casar con una de las Carmen si te parece. Anda deja de decir tonterías y dime como esta Raily.
Está en su cuarto hija, el médico le ha ordenado reposo unos días por qué cree que tiene algún hueso roto. Además se ha pasado la noche llorando, está muy preocupado por ti y hace apenas unas horas que hemos logrado que se duerma. Pero ve a verlo, se pondrá contento si te ve y comprueba que estás bien.
Gracias papá - Nathaly le dió un beso en la mejilla y fue corriendo a ver a su hermano.
Entró sigilosamente al cuarto de Raily, dudaba que estuviera durmiendo y suponía que fingía estarlo para que su padre no se preocupara aún más.
¿Bicho? ¿Estás despierto?
¿¡Nath!? ¿Eres tú? - Preguntó Raily con los ojos aún llorosos.
Si Bichito, soy yo. ¿Cómo estás?
Raily intentó levantarse de la cama para ir a abrazar a su hermana pero al poner la pierna herida en el suelo soltó un gemido de dolor y cayó en la cama de nuevo.
Ya vengo yo, papá me ha dicho que te han ordenado hacer reposo.
Si, el médico dice que debo tener algún hueso roto. Pero ¿has visto que vendaje más chulo me ha puesto? Le pedí al doctor si podía llevar una pata de palo, pero me dijo que para eso haría falta cortar la pierna y papá no me dejó.
Nathaly soltó una carcajada al escuchar la idea de su hermano
¿Bicho no te das cuenta que entonces no podrías ir por la montaña? Las patas de palo son para los piratas que viven en el mar y no les hace falta trepar por los barrancos o los árboles.
Raily estuvo analizando lo que le había dicho su hermana y pensó que tal vez tenía razón. Entonces cayó en la cuenta de que estaba enfadado con su hermana y puso morros de nuevo.
¿Dónde estabas? - Le recriminó de golpe.
Perdóname. Ayer estaba muy cansada y me desmayé. Finn pensó que lo mejor era llevarme a un sitio donde pudiera descansar bien y hoy por la mañana cuando me he despertado hemos vuelto lo más rápido posible.
¿Y dónde te ha llevado? ¿A vuestro escondite secreto verdad? Yo quiero saber dónde está Nath, así también podré protegerte.
Nathaly lo miró con ternura, sabía que Raily haría lo que fuera por ella.
Sí, me llevó allí, pero sabes que eres demasiado pequeño para saber el lugar, sabes que hasta que no cumplas 15 no puedes ir.
Raily hizo morros, pero estaba acostumbrado a esa respuesta. Alguna vez había intentado seguirlos, pero siempre lo pillaban. No era muy bueno haciendo de “espía”, siempre hacía algo que provocaba que lo descubrieran y lo mandaran de vuelta a casa. Una vez pensaba que lo había logrado, pero entonces pasó un pájaro volando muy cerca suyo y lo asustó, provocando que soltara un grito que alertó a su hermana y a Finn.
Al final Nathaly logró que su hermano la perdonara y al rato entró Finn para ver como iba todo y si Raily estaba bien. Aprovechó para recordarle a Nathaly que tenían que pensar en qué hacer. Tenían que ir a la biblioteca a investigar y hallar la manera de cruzar la barrera. No podían quedarse mucho más tiempo en la montaña, o la gente de esta correría un grave peligro. Con la excusa de dejar reposar a Raily se fueron de la casa y se dirigieron a Villa Verde. Al llegar a la biblioteca se dividieron las secciones. Nathaly se dirigió a la sección de novelas y fantasía y Finn a la parte histórica. Como era de esperar Finn no encontró nada así que se dirigió a la zona infantil donde encontró el cuento infantil que hablaba de la leyenda, pero no ponía nada que él no supiera, así que decidió ir a ayudar a Nathaly. Ella había tenido más suerte, pues tenía una pila de 3 o 4 libros en la mesa y parecía que estaba cogiendo un par más. Así que decidió empezar a leer los que su amiga tenía en la mesa. La suerte parecía que seguía sin estar de su parte, ya se habían mirado 3 libros cada uno y todo lo que ponían sobre magia y leyendas era muy vago y demasiado general. Habían encontrado algo acerca de un tal Merlín, pero decía que era un viejo mago de tierras lejanas y pensaron que probablemente no tendría relación.
Les quedaba un libro por ver, sus esperanzas estaban allí, si no encontraban nada probablemente no podrían salir nunca de la montaña ni encontrar respuestas acerca de lo que le pasaba a Nathaly. Leyeron todo el libro y nada, no decía nada útil, nada relacionado con lo que le pasaba a Nathaly, era solo un libro de supuestas pócimas mágicas que había resultado ser un simple libro de recetas. Resignados se levantaron para marcharse cuando de repente a Finn le cayó un viejo libro en la cabeza. Nathaly se agachó para recogerlo y guardarlo de nuevo en la estantería, pero entonces se fijó en el nombre de este “Libro de hechizos de Merlín”.
¿Merlín? ¿No hemos leído algo acerca de un tal Merlín en algún libro Finn?
Si creo que si. Juraría que era este.
Finn buscó en el libro hasta encontrar el capítulo donde hablaba de él.
¿Leo lo que pone?
Sí, por favor. - Respondió Nathaly
Finn se aclaró la garganta y empezó a leer.
“Merlín está considerado el mago más poderoso de la historia, pues aparte de ser el primer mago conocido. Se dice que sus poderes fueron concedidos por los mismísimos dioses, como son de paz. Los antiguos dioses estaban cansados de ver a la humanidad pelearse, no les gustaban las guerras y estaban dispuestos a destruir la tierra. Cuenta la leyenda que un hombre suplicó piedad, argumentando que no todo el mundo era malo, que había bondad en los hombres y que si hacía falta él se sacrificaría si así lograba salvar a su pueblo. Los dioses al ver ese acto de sacrificio y bondad decidieron darle una segunda oportunidad a la humanidad y le concedieron poderes a Merlín, haciendo de él un puente entre el ser humano y la poderosa naturaleza. De esta manera Merlín obtuvo todos los poderes imaginables. Podía transformarse en cualquier objeto, animal o humano, podía controlar los 4 elementos a su parecer y el don de la inmortalidad. Solo había dos condiciones: sus poderes debían ser usados siempre para hacer el bien, pues surgían de la bondad humana y segundo, no podía tener hijos, pues la profecía decía que su primera hija estaría destinada a encarnar el mal más profundo y condenar al mundo a mil años de oscuridad.”
¿Crees que es real Finn? ¿Crees que existió realmente Merlín?
Si, y creo que era El Caminante de nuestra leyenda y Mariline la hija que nunca debió tener.
Se quedaron unos segundos en silencio y entonces cayó en la cuenta de una cosa que había leído Finn. Merlín tenía el don de la inmortalidad, eso significaba que tal vez no estaba muerto, tal vez estaba en algún lugar recóndito del mundo esperando a que alguien le ayudara a recuperar fuerzas. Pero si así era, ¿cómo iban a encontrarlo?
Tal vez encontremos algo útil en el libro que me ha caído a la cabeza. Pero espera, ¿donde dices que pone algo de este tal Merlín? - Finn se extrañó, porque él solo veía un libro que ponía “Las recetas de tía Petunia”.
Nathaly se quedó mirando extrañada. Ponía claramente “Libro de hechizos de Merlín”, bien grande y con letra clara.
Finn lo pone en grande, ¿no lo ves?
Pues no.
Tal vez sólo pueda verlo yo que tiengo… bueno ya sabes, eso. - Nathaly prefirió no mencionar lo de los poderes en voz alta. Lo malo de vivir en un sitio tan pequeño es que todo el mundo se conocía y era difícil ocultar cualquier cosa.
Tal vez sí, sea como sea nos lo tenemos que llevar Nath.
Nathaly asintió y se guardó el libro en la mochila y los dos se dispusieron a volver a casa.
Al llegar de nuevo a casa empezaron a elaborar un plan para marchar. Sabían que no podían quedarse mucho más, pero no sabían cuánto tiempo les llevaría cruzar la montaña y no podían desaparecer así como así y arriesgarse a que su padre y las Carmen empezaran a buscarlos y los encontraran antes de que lograran cruzar. Así que después de hablarlo un rato a Finn se le ocurrió la idea de fingir que su regalo de cumpleaños era llevar a Nathaly de acampada este fin de semana, cosa que les iba muy bien porque era viernes. Así que al llegar su padre Nathaly le contó que estarían fuera 3 noches. Al sr Owins no le extrañó, pues no era la primera vez que se iban por el monte los dos, así que no puso ninguna objeción en ello.
Nathaly se dirigió a su habitación a escribir una carta donde pretendía explicar a su padre que estaría bien, pero que tenía que marcharse una temporada para arreglar unos asuntos importantes y pese a que le dolía tenía que ser sin él.
Querido papá,
Sé que esta carta te va a sorprender y escribirla es probablemente lo más doloroso que he hecho nunca, no por la carta en sí, sino por lo que esta conlleva. Me tengo que ir un tiempo de casa, pero no te preocupes, no voy sola, Finn estará conmigo en todo momento. Nos vamos de la montaña, por lo que te pido por favor que no nos busques, estaremos bien. Necesito arreglar unos asuntos y la única manera de hacerlo es saliendo de la montaña. No podía pedirte que vinieras pese a que sé que te hubiera gustado. Tienes que cuidar de Raily, él te necesita más que yo en estos momentos. Se que a veces nos olvidemos que es un crío, pero recuerda que solo tiene 11 años, así que no puedes derrumbarte en mi ausencia, tienes que ser fuerte por los dos. Prometo que voy a volver sana y salva. No sé cuánto tiempo estaré fuera, tal vez unos meses o puede que un año, pero tienes que confiar en mí como lo has hecho estos últimos 21 años. Sabes que no me iría de esta manera si no fuera la única forma.
Te quiero,
Nathaly
PD: No te enfades con Raily, yo le he pedido que me ayude, él no tiene la culpa de nada.
Nathaly tuvo que escribir la carta un montón de veces o bien porque no le salían las palabras o la hoja se le llenaba de lágrimas. Sabía que su padre entraría en pánico, pero confiaba en que acabaría por comprenderlo. En parte no tenía otra opción, si ella estaba en lo cierto, la muralla mágica no le permitiría salir. Ahora faltaba ver si ella y Finn serían capaces de hacerlo, sino estarían perdidos.
Una vez zanjado eso, quedaba una sola cosa por resolver. Asegurarse de que su padre pasados 3 días no se volviera loco buscándolos y para eso necesitaba alguien que le ayudará dentro de la montaña y ¿quien mejor que su hermano Raily?
Sabía que no podía contárselo todo, para evitar ponerlo en peligro así que le contó únicamente lo indispensable, que ella y Finn tenían que irse una temporada para arreglar unos asuntos importantes. A él no le hizo mucha gracia que su hermana mayor se marchara y menos sin él, pero lo entendió y aceptó ayudarles. Pese a sus 11 años, era muy maduro y siempre estaba dispuesto a ayudarla en lo que fuera. Nathaly le encargó que pasados los 3 días le diera a su padre la carta que había escrito donde le contaba la situación.
Una vez tuvo hecha la mochila con todas las cosas se despidió de su padre y de su hermano y se dirigió a casa de su amigo. Una vez llegó allí también se despidió de las Carmen, pues tampoco sabía cuando las volvería a ver, ni si lo haría algún día. Los dos amigos se dirigieron a la cueva para pasar la noche allí, era el lugar más seguro, nadie lo conocía y podrían investigar un poco más acerca del libro y con un poco de suerte encontrarían la forma de cruzar la barrera.
Al llegar a la cueva revisaron juntos todo lo que llevaban por si les faltaba algo, pues aún estarían a tiempo de ir a buscarlo. Ropa para 3-4 días, varios calzados, dinero (que no sabría si valdría fuera de la montaña), unas cerillas para hacer fuego (eso le hizo sonreír, pensó que no era indispensable debido a su habilidad de lanzar bolas de fuego cuando se enfadaba). Miró lo que quedaba y estaba segura que no le faltaba nada, pese a tener esa odiosa sensación de que así era.
Finn no te lo he preguntado ¿cómo te ha ido con tus madres? ¿Crees que sospechan algo?
No. Me han mirado un poco raro porque les he dado un abrazo de forma voluntaria para despedirme pero se lo han tomado a broma por suerte. ¿Le has dado mi carta a Raily, Nath?
Si si, tranquilo. Sabe lo que tiene que hacer, ahora solo espero que nosotros también lo descubramos. - Contestó ella con media sonrisa. Estaba realmente asustada y le preocupaba arrastrar a Finn a esta locura, pero también sabía que él no la hubiera dejado ir sola y en parte la tranquilizaba, pues estaba segura de que necesitaría su ayuda.
No te preocupes Nath, yo voy a estar aquí, ni que no pueda leer ese libro te voy ayudar ¿vale? - El también estaba asustado, pero le daba más miedo que su amiga se fuera sola, sabía que lo necesitaba y no pensaba quedarse cruzado de brazos sin hacer nada.
Como Finn no podía ver lo que ponía en el libro, Nathaly le dijo que se fuera a dormir y que ella se quedaría haciendo guardia un rato y buscando alguna solución en el libro. Después de un par de horas leyendo encontró un dibujo de un símbolo dibujado en una piedra que le resultaba familiar, pero no caía en la cuenta de que era así que decidió ir a dormir también y mañana ya se lo dibujaría a Finn para que la ayudase.
Finn se despertó con el primer rayo de sol y aprovechó para preparar el almuerzo para él y su amiga. Pasada una hora decidió despertarla, no podían entretenerse tampoco y el desayuno ya estaba listo. Intentó despertarla con delicadeza, pues conocía los despertares de su amiga y no le apetecía que le lanzaran ninguna bola de fuego de buena mañana.
Para sorpresa de Finn cuando entró en la cueva, Nathaly ya estaba levantada y estaba dibujando en el suelo. Al acercarse la miró y le preguntó extrañado:
Nath, ¿por qué dibujas tu marca de nacimiento en el suelo?
¿Mi marca? ¡Claro! De eso me sonaba tanto. Verás Finn, este símbolo está dibujado en el libro, ayer lo vi en grande, pero hoy me he fijado y está en todas partes, incluso en la misma tapa. ¿No puede ser coincidencia verdad?
Después de todo lo que hemos vivido estos dos últimos días ya no creo en las coincidencias. ¿Y dice algo del símbolo a parte de estar dibujado?
Pues si. Debajo del dibujo de la piedra te pone una especie de acertijo, pero no logro descifrarlo.
Sigue el sol hasta su despedida,
con su último rayo de luz
iluminará la Luna escondida.
Sigue el camino mostrado
y al llegar a tu destino
el lugar te será revelado.
Finn se quedó un rato pensando y después habló:
Lo primero es obvio, ¿no? Tenemos que esperar hasta que anochezca para ver la puesta de sol, cosa que nos viene fatal porque el sol se pone por el Oeste y nosotros estamos en el Este de la montaña. Así que recojamos todas las cosas y nos ponemos en marcha que nos espera un día largo. Por el camino ya pensaremos qué significan las otras partes del acertijo.
Nathaly asintió con la cabeza y se puso a recoger todas sus cosas, cogió el almuerzo para comerlo por el camino y se pusieron en marcha. Los dos se pasaron la mañana pensando en que podía ser eso de la Luna escondida. No tenía sentido. ¿Cómo iba el sol a iluminar la Luna con su último rayo de luz? Vale que la luz de la Luna era un reflejo de la luz del sol, pero entonces les valdría toda la noche y tampoco tenía ningún sentido que la luz de la Luna les mostrara un camino.
Al llegar el mediodía iban bastante bien de tiempo, era el segundo día de verano, así que la noche era corta y les daba margen para llegar a la puesta de sol. Pararon a comer y decidieron desconectar un rato del acertijo, pues no habían logrado avanzar y tal vez si despejaban un poco la mente lograrían aclararse. Finn intentaba mantener a su amiga tranquila en todo momento, no les convenía que se alterara y empezara a lanzar llamas por el bosque y de momento parecía estar dando resultado. Al acabar de comer se pusieron en marcha otra vez. Pese a ir bien de tiempo no querían arriesgarse a que ocurriera ningún imprevisto y no llegaran a tiempo. Ya tendrían tiempo de descansar una vez allí.
Hacia media tarde el cielo empezó a taparse y eso no les hacía ninguna gracia, si estaba nublado no verían el sol y por más que descifraran el hechizo no les serviría de nada. Al caer la noche Finn y Nathaly se encontraban refugiados en una cueva para protegerse de la tormenta, esa noche tenían claro que no lograrían salir de la montaña.
A la mañana siguiente al despertarse, Finn vio a Nathaly muy sumergida en el libro de Merlin. Ella al ver que Finn se había despertado se levantó ilusionada y le dijo:
Mira Finn, he descubierto una cosa.
¿Sabes como salir? - Finn estaba emocionado, tal vez su amiga había logrado descifrar el enigma.
Ah, no, eso sigue igual, pero en el libro de Merlín se explica formas de controlar el fuego. Pone que al ser un elemento muy destructivo está ligado a las emociones y que por lo tanto cuando uno se altera o se enfada es común descontrolarse si no se ha practicado antes. Pone que debo empezar por cosas pequeñas, como encender un pequeño montoncito de hojas secas o algo así. ¡Y mira, hago saltar chispas!
Finn se quedó mirando a su amiga medio dormido.
Muy bien Nath, pero ¿eso de que nos sirve ahora?
Pues de mucho Finn, con este libro puedo empezar a controlar mis poderes, ¿no lo entiendes?
Entonces crees que tal vez no necesitemos irnos?
No. En el libro pone que la capacidad para aprender uno mismo es limitada, y que para lograr un control absoluto necesito un maestro o algo así. Lo malo es que no pone como encontrar uno…
Bueno no te preocupes, eso lo solucionaremos más tarde. Ahora nos tenemos que centrar en salir, porque si no salimos seguro que no encontraremos ningún maestro.
Tienes razón. Propongo que inspeccionemos la zona y tal vez encontremos algo que nos ayude. ¿Estas seguro que este es el oeste de la montaña no?
Segurísimo.
Vale pues nos dividimos y nos encontramos aquí para comer.
Los dos amigos se separaron para registrar los alrededores y al volverse a reunir a la hora de la comida se reencontraron decepcionados, pues no habían encontrado nada. Pasaron la tarde leyendo el acertijo, intentando leerlo del revés, girando frases, pero nada tenía sentido y se les acababa el tiempo, apenas quedaba una hora para que el sol se pusiera y no tenían nada.
Nathaly salió de la cueva a tomar el aire y a contemplar la puesta de sol, en busca de señales que no parecían tener intención de aparecer. Solo se veía la mitad del sol y Nathaly decidió entrar en la cueva cuando de repente notó como un leve escozor en el brazo. Su marca de nacimiento estaba iluminada. Entonces se fijó que al lado de la cueva había una especie de dibujo igualito a su marca, en forma de Luna, y de repente se iluminó con el rayo de sol, y este rebotó a una piedra y a otra y a otra.
¡Finn corre ven! Tenemos que irnos, mira esto. ¡Es el camino!
Los dos amigos recogieron las mochilas y empezaron a seguir el camino formado por los rayos de luz. Al llegar al final no parecía haber nada, entonces Nathaly se acercó a la última piedra iluminada y el rayo de luz rebotó en su brazo, justo en la marca, provocando que este revotara en la nada y de repente se abrió una especie de portal.
Corre Finn cruza, no creo que pueda aguantar mucho más.
Finn se apresuró en pasar por el agujero, y Nathaly fue después, pero al cruzar volvía a estar ardiendo y se desmayó.
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