IV: UN NUEVO COMIENZO
Finn intenta desesperadamente despertar a su amiga, pero esta no reacciona, así que decide ir en busca un río para enfriarla como la última vez. La carga a su espalda y pese a que su amiga está ardiendo, intenta resistir el dolor porque sabe que si no logra enfriarla probablemente morirá y todo habrá sido en vano.
Se pone en marcha y al cabo de media hora bajando la montaña, encuentra un pequeño lago donde deja a su amiga con mucho cuidado. Acto seguido se mete de lleno en el para mojarse y así aliviar el dolor, pues tiene toda la espalda llena de quemaduras debido a la alta temperatura corporal de su amiga. Una vez ha logrado que se reduzca un poco el dolor de las heridas, va a buscar hojas para mojarlas y enfriar a su amiga.
Después de un rato y muchos viajes al lago, Finn logra que su amiga vuelva a su temperatura corporal habitual, pero esta sigue sin despertarse. Decide esperarse un rato, pues su amiga ha hecho muchos esfuerzos hoy, lleva todo el día practicando y está seguro que lo único que necesita es descansar así que se tumba a su lado y acaba por dormirse también.
De repente se escucha un ruido muy fuerte y muy estridente y Finn se despierta de golpe. Parece que procede del otro lado del lago, donde hay dos hombres con un artefacto extraño que corta árboles, pero de forma muy rápida. Finn no logra identificar el objeto, pues no se parece en nada a un hacha ni a una sierra. Al girarse para preguntar a su amiga se da cuenta que esta sigue dormida así que decide ir a pedir ayuda, lleva demasiado tiempo inconsciente.
Finn empieza a gritar y hacer señales con los brazos para que lo vean, al tiempo que se va acercando a ellos. Parece que ha logrado captar su atención y al llegar a ellos intenta explicarles la situación, pero estos parecen no entenderlo. Finn les señala a su amiga con la esperanza de que lo sigan y les ayuden, pero estos parecen no fiarse de él y lo amenazan con el extraño artefacto que estaban usando para cortar los árboles. Finn al ver que no logrará nada bueno sale corriendo con la cara llena de lágrimas hacia donde está su amiga. No sabe qué hacer, está desesperado, tiene que encontrar ayuda como sea, pero no sabe cómo hacerlo. Si esos dos hombres no lo han entendido, es probable que nadie lo haga, por lo que no le servirá de mucho su ayuda. Finn se da cuenta que la montaña ha estado aislada mucho más tiempo del que pensaban, han vivido aislados, sin evolucionar, incluso se da cuenta que su ropa y la de los dos hombres del bosque es muy distinta. También es probable que el dinero que llevan no les sirva, así que tienen que conseguir comida de otra forma, pues las provisiones que tenían se están agotando y si consigue que su amiga despierte tendrá que reponer fuerzas.
Al cabo de un rato Finn se encuentra un poco mejor y decide llevarse a su amiga de allí, no quiere volver a encontrarse con gente que podría dañarlos, así que siguiendo el curso del río, sube de nuevo la montaña hasta encontrar una cascada, la cual por suerte tiene una cueva escondida como la de su pueblo. Acuesta a su amiga de nuevo en el suelo y le coloca su mochila a modo de almohada, enciende un fuego para que no pasen frío y decide esperar a que anochezca, pues es menos probable que encuentre a gente, o al menos será más difícil que los vean.
Antes de marcharse decide escribirle una nota a su amiga, por si se despierta, que no se asuste. Una vez lo tiene todo listo empieza a bajar la montaña, con la oscuridad de la noche ha podido localizar algunas casas y con un poco de suerte encontrará algo.
Finn no tarda en llegar al pueblo, es ágil por la montaña. Al llegar ve ropa tendida en un jardín y decide coger algo para él y para su amiga, así al menos a simple vista pasaran desapercibidos. Cerca de la casa ve un granero y decide entrar y coger una gallina para hacer un cocido y algunos huevos. Aprovecha y coge algunas verduras del huerto que hay al lado, se asegura de tenerlo todo bien guardado y después de asegurarse de que no hay nadie cerca se pone en marcha de nuevo hacia la cueva donde está Nathaly.
Al llegar su amiga estaba despierta y se había encargado de que el fuego no se apagara.
¡Estás despierta! - Finn se alegró mucho de encontrar a su amiga despierta y viva.
Si, he visto tu nota. ¿Has encontrado comida?
Si, he cogido una gallina y huevos y algunas verduras. Para hoy nos servirá, mañana tenemos que empezar a cazar.
¿Pero no has encontrado ningún pueblo? ¿No podemos comprar cosas allí?
Entonces Finn se acordó que Nathaly no llevaba todo el día inconsciente y que no sabía todo lo ocurrido, así que decidió empezar des del principio y le contó todo lo ocurrido hasta el momento.
Al terminar Nathaly se quedó unos minutos callada, era mucho que asimilar y el hecho de no poder comunicarse con la gente les complicaba mucho las cosas. ¿Cómo iban a encontrar ayuda si nadie podía entenderlos?
Por la mañana Nathaly se dedicó a buscar algo que les pudiera ayudar en el libro de Merlín y Finn empezó a preparar trampas por los alrededores, pues tenían que conseguir comida y no podían robar cada noche.
Decidieron quedarse en ese sitio unos días, así Nathaly podría practicar un poco y si algo salía mal tenían agua cerca para apagar lo que fuera.
Nathaly había logrado encender una hoguera sin descontrolarse pero si se pasaba mucho rato practicando notaba cómo le subía la temperatura corporal y eso era peligroso. Buscó en el libro como evitarlo, pero no encontró nada y Finn no la podía ayudar en ese aspecto, pues él no era capaz de leer nada allí.
Pasados 5 días decidieron ponerse en marcha de nuevo. No podían quedarse allí para siempre y tal vez en otro pueblo hablaran su idioma o al menos harían el esfuerzo por entenderlos ahora que llevaban ropa similar a la suya.
Después de caminar varias semanas siguiendo el curso del río, empezaban a perder la esperanza, pues no habían encontrado nada. Ningún pueblo, ni una triste casa, no parecía haber señales de vida humana cerca y empezaban a plantearse volver. Realmente no sabían nada de lo que había pasado en estos dos últimos siglos, o tal vez fuera más tiempo, tal vez había habido alguna guerra que hubiera provocado la muerte de la mayoría de la gente.
Pararon a comer y analizar la situación.
Yo propongo que si en una semana no hemos encontrado nada demos media vuelta y probemos de nuevo en el primer pueblo. Tal vez sólo fueran esos dos hombres los peligrosos, realmente no probamos a hablar con nadie más de ese pueblo.
Tal vez tengas razón Finn. - Entonces Nathaly se quedó callada y se levantó de repente hacia el bosque.
¿A donde vas? - Finn no entendía nada.
He visto a alguien Finn. Te juro que lo he visto. Tenía la estatura de un niño pequeño, pero parecía un adulto…
Yo no veo a nadie, te lo debes haber imaginado.
No Finn, te prometo que allí había alguien, no puede haber desaparecido.
Nathaly se había quedado muy confundida, ella estaba segura de haber visto a alguien, o algo, pero no tenía pruebas, así que decidió dejarlo estar por el momento.
Al hacerse de noche Nathaly como cada noche se subió a la copa del árbol más alto que tenían cerca para ver si lograban hallar algún pueblo. Subió con poca esperanza, fijándose más en si veía a la extraña persona de la mañana que en si veía algún pueblo. Al llegar a la copa por inercia le dijo a Finn:
No hay ningún pueblo a la vista… Espera ¡Si! Veo uno Finn, no está muy lejos de aquí, mañana podríamos llegar.
Nathaly bajó rápidamente y se puso a dormir. Le tocaba primera guardia a Finn. A la mañana siguiente se levantaron temprano, desayunaron y se pusieron en marcha hacia el pueblo.
Al llegar, como era de esperar, no lograron entenderse con nadie, pero esta vez la gente parecía ser más gentil, pués mostraban interés por ayudarlos. Pero pese a los esfuerzos de esta, parecía misión imposible que los pueblerinos entendieran algo de lo que ellos decían. Solo lograron hacerles entender que buscaban un sitio donde poder pasar la noche y poder comer algo, por suerte había señales universales que nunca cambian.
Al llegar a la caverna, la mujer que les había indicado el lugar se puso a hablar con el tabernero, cosa que agradecieron, pues no se veían capaces de volver a explicar lo que querían. Por suerte el dinero que llevaban le valió al tabernero y pudieron quedarse.
A la hora de la cena Finn se dio cuenta de que un extraño muchacho los llevaba observando desde hacía un buen rato.
Nath no te gires, pero creo que hay alguien que nos vigila. Hay un chico que no ha parado de mirarnos desde que hemos bajado a cenar.
Pues claro Finn, somos extranjeros, no hablamos su idioma, les debemos parecer bichos raros. Es normal que nos miren. - A Nathaly parecía no preocuparle la situación, incluso parecía divertirle.
Si, se que todos nos miran, pero hablan entre ellos, el chico que te digo no ha apartado la mirada en todo el rato y no parece llevarse muy bien con la gente de la taberna tampoco.
¿Está solo? Pobrecito, ¿quién es? Tal vez deberíamos ir a hacerle compañía.
¿Pero que dices? Creo que ya has bebido suficiente cerveza Nath, vamos a dormir.
¿A dormir? Pero si es muy temprano, y hemos venido a hablar con la gente de este pueblo ¿no? ¡Pues qué mejor manera que de fiesta! - Lo último lo dijo gritando y levantando la jarra de cerveza.
Todo el mundo se la quedó mirando, pero esta vez la gente levantó sus jarras y gritaron también. Acto seguido se puso todo el mundo a bailar y saltar, menos Finn que intentaba que su amiga bajara de la mesa, pero no lo logró hasta que esta hubo terminado su jarra y se dispuso a tomar otra, pero Finn fué más rápido y la cogió en brazos y se la llevó a la habitación. De camino miró de reojo hacia el sitio donde había el chico misterioso, pero este ya había desaparecido.
A la mañana siguiente Nathaly se levantó con un dolor de cabeza terrible.
¡Buenos días Nathaly! ¿Has dormido bien? - Preguntó Finn alzando la voz
No grites. Dios como me duele la cabeza. ¿Qué pasó a noche? Recuerdo estar sentada cenando contigo y que me empezaste a hablar de un chico raro o no se que, y lo demás está muy borroso.
Finn cogió aire y le respondió:
Pues pasó que ayer bebiste mucho e iniciaste una buena fiesta en la taberna.
¿A si? ¿Y que tal fué? - A Nathaly la situación le parecía divertida. Hacía más de un mes que se habían ido de casa, y en este mes solo se había relacionado con Finn, y pese a ser su mejor amigo echaba de menos ver a otra gente. Además durante todo este tiempo no había podido parar de pensar en su padre y Raily y por una noche, había logrado despejarse un poco.
No te rías, que no es divertido - Finn intentaba aguantar la risa, tenía que haber alguien serio y esa mañana no parecía que Nathaly estuviera dispuesta a ello. - Pues pasó lo mismo que pasa en las fiestas del pueblo, mucha cerveza, mucha gente bailando y cantando y no se como tu acabaste cantando con ellos.
¿Yo? Pero si no hablamos el mismo idioma.
Lo se, pero te aprendiste sus letras. Incluso les enseñaste un trozo de una de nuestras canciones.
Pues no me acuerdo de nada. ¿No quemé nada al menos no?
No tranquila, sino dudo que siguieramos aquí.
También tienes razón. ¿Bajamos a desayunar? Me muero de hambre.
Si por favor.
Los dos amigos bajaron a desayunar y al llegar vieron al extraño chico. Nathaly propuso acercarse a él, pues estaba solo, pero Finn se negó rotundamente, así que decidieron coger otra mesa y sentarse. Tocaba hacerle entender al tabernero que querían comer.
Nathaly se puso a hacer de gallina para que el hombre entendiera que querían huevos fritos y luego se puso a señalar el café de un hombre. Al final entre risas lograron entenderse y en 10 minutos tenían su comida servida.
Hola ¿Qué tal? Me llamo Talía. - Una chica se acababa de sentar al lado de Nathaly. - ¿No sois de aquí verdad?
Hola yo me llamo Nathaly, pero espera un momento ¿Nos entiendes? ¿Cómo es que hablas nuestro idioma? - preguntó Nathaly muy desconcertada.
Finn y Nathaly no entendían nada. Estaba hablando su idioma.
Pues verás, ayer por la noche te vi bailando y me pareciste muy graciosa, pero cuando empezaste a cantar esa canción me dí cuenta que yo la conocía. Nos la cantaba mi abuelo cuando mi hermano mayor y yo éramos pequeños. Que por cierto no se donde se ha metido. Ah está allí. Orión ven a desayunar con nosotros. - De repente el chico misterioso de anoche se levantó y se sentó a su lado. - Este es Orión, mi hermano.
Hola.
Disculpadle, no es muy hablador. Pero al final se le pilla cariño. Como iba diciendo, mi abuelo nos cantaba esa canción de pequeños y nos enseñó a hablar vuestro idioma, pero creía que era una lengua muerta. ¿De dónde sois?
Finn y Nathaly se quedaron mirando unos segundos sin saber qué decir.
Eh… Bueno no creo que lo conozcas, vivimos muy lejos de aquí la verdad, en un pueblo muy pequeño - respondió Finn al final.
Que guay, y ¿que os trae por aquí…? Perdona, que no me habéis dicho vuestros nombres.
Si perdona. Yo soy Nathaly y él es mi mejor amigo Finn.
Encantada. - Talía les tendió la mano a modo de saludo. - ¿Y a dónde os dirigís?
¿Haces muchas preguntas no?
¡Finn! Solo está intentando ser amable. Relájate un poco. - Nathaly no entendía a su amigo. Era la primera persona en semanas que los entendía, y él pretendía echarlos.
No te preocupes, tiene razón. Me pasa a menudo. Soy muy curiosa y me meto donde no me llaman. Lo siento. Solo pretendía ayudar. - Talía se levantó con intención de irse.
No espera. Disculpa a mi amigo. No estamos acostumbrados a conocer gente nueva. Es la primera vez que salimos de nuestro pueblo. - Nathaly se disculpó nuevamente. - Siéntate por favor.
Talía sonrió amablemente y se volvió a sentar.
Así que es la primera vez que salís de casa. ¿Y a qué se debe si puedo preguntar? - Talía le dedicó una breve mirada a Finn, la cual él decidió ignorar.
Pues la verdad es que no tenemos un destino concreto, decidimos ir a conocer mundo, llevábamos toda la vida en nuestro pueblo y teníamos curiosidad.
¡Pues me parece una idea fantástica! - respondió Talía con una gran sonrisa.
En ese momento Orión se levantó y se fué. A Finn le pareció una buena idea e hizo lo mismo.
¿Te vienes Nath?
No, me quedo un rato más hablando con Talía si no te importa.
Finn la miró con el ceño fruncido y se fué.
Creo que no le he caído muy bien a tu amigo… - Dijo Talía bajito
No te preocupes, ya se le pasará. Por cierto, me preguntaba si me podrías enseñar alguna cosa con el idioma que se habla aquí, porque no entiendo nada de lo que dicen.
¡Pues claro que sí! Vamos a pasear y te enseño cosas.
Las dos chicas se fueron a dar una vuelta por el pueblo. Talía la llevó al mercado, le enseñó a decir un montón de cosas en su idioma, especialmente nombres de comida. Compraron varias cosas. Nathaly se compró un pañuelo muy bonito y le regaló uno a Talía como agradecimiento por su ayuda con el idioma. Al terminar las compras decidieron volver a la posada, pero de camino Nathaly resbaló y se llenó de barro. Talía estalló a reír y cuando pudo vocalizar alguna palabra le propuso a Nathaly de ir al lago a limpiarse. Al llegar Nathaly había caído en la cuenta que hacía muchos días que no se metía en el río a parte de para bajar su temperatura corporal cuando se excedía con la magia, así que se metió de lleno al lago con la ropa puesta y se limpió el barro que tenía. Una vez limpia se la sacó y la tendió en un árbol y volvió al agua a nadar. Talía se la quedó mirando e hizo lo mismo. Estuvieron allí un buen rato, jugando, haciendo carreras, hundiéndose una a la otra. A Nathaly le estaba cayendo muy bien esa chica, le daba buena espina y tal vez había la posibilidad de que fuera el inicio de una bonita amistad.
¡Nathaly! Por fin te encuentro. ¿Dónde te habías metido? - Finn acababa de llegar
Hola Finn. ¿Qué haces aquí?
Venir a buscarte. ¿Sabes que hora es? Te estaba esperando para comer y al ver que no venías pensaba que te había pasado algo - Finn le dedicó una mirada de desprecio a Talía. No se fiaba de ella y conocía a su amiga, no tenía criterio para detectar a la gente buena de la mala.
Perdona Finn, esque me he resbalado en el barro y hemos venido a limpiar la ropa y luego nos hemos metido en el agua para nadar y se nos ha pasado el tiempo volando. ¿Quieres meterte? ¡Esta buenisima!
No Nath, no quiero. Quiero ir a comer. - Finn estaba muy enfadado.
Vale vale, ya vamos, nos vestimos y vamos para la taverna. Ve tirando.
¿Vamos? ¿Ella también viene?
Si. De hecho tenemos que contaros algo a ti y a su hermano. Así que si lo ves por la taberna podéis ir cogiendo una mesa.
Finn se volvió a marchar enfadado por segunda vez en un día. Al llegar a la taberna se alegró de no ver al hermano. Así no tendría que hablar con él y con un poco de suerte Talía iría a buscarlo y podrían estar él y Nathaly solos.
Cuando llegaron las dos chicas Finn se dió cuenta que no había tenido suerte, pues Orión venía detrás de ellas. Cuando se sentaron las dos chicas les contaron el día que habían tenido, Nathaly enseñó las palabras que había aprendido y finalmente les contaron que debido a que ninguno de los dos grupos tenía un rumbo específico habían pensado en ir los cuatro juntos. A Orión pareció serle indiferente la noticia, pero a Finn no. Se levantó y dijo:
Nath, ¿Podemos hablar un momento por favor? A solas.
Si claro. Ahora volvemos.
Nada más salir de la taverna Finn miró a su amiga y le preguntó:
¿Pero a ti qué te pasa? No los conocemos de nada, y ¿quieres irte con ellos de viaje?
Pues si. ¿Tienes una mejor idea? Ellos nos entienden, pueden enseñarnos el idioma de esta gente, sus costumbres y con un poco de suerte encontramos alguna otra biblioteca donde haya más pistas sobre ese tal Merlín.
Finn se quedó callado unos segundos, pensando en lo que había dicho su amiga. Razón no le faltaba, solos no les había ido muy bien, pero seguía sin fiarse.
Mira Finn, te propongo una cosa. Vamos con ellos, unos días, si vemos que tienen algo raro nos separamos, pero al menos el tiempo que pasemos juntos aprenderemos cosas.
No lo se Nath. ¿Y si te da por lanzar llamas descontroladamente, o te vuelves a desmayar? ¿Qué haremos entonces?
Pues ya veremos qué hacer. Llevo un mes sin desmayarme, y solo aumento mi temperatura corporal cuando llevo mucho rato practicando, así que lo que tengo que hacer es no practicar durante una temporada. Además, en el caso de que descubrieran que tengo poderes podemos salir huyendo, dudo que nadie les crea si dicen que hay una chica con poderes. - Nathaly empezó a reír imaginando la escena.
En eso tienes razón. Vale acepto, pero nada de fiarnos, y los turnos de vigilancia por la noche los hacemos por parejas, no quiero que estemos los dos durmiendo mientras ellos vigilan.
Vale vale. Entendido. No son de fiar, solo ser amables y vigilar. ¿Podemos entrar ya?
Si
Volvieron a entrar y les contaron que habían decidido ir con ellos. Era el inicio de una nueva aventura.
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