viernes, 10 de abril de 2020

V: EMPIEZA EL VIAJE



V: EMPIEZA EL VIAJE


A la mañana siguiente se levantaron temprano para emprender el viaje. Nathaly recogió todo muy rápido y en silencio, pero notó que su amigo también estaba callado, cosa rara en él, así que decidió guardar su mal humor mañanero y hablar.

  • Oye, ¿Te pasa algo Finn?

  • No.

  • Ajá, y ese no tan rotundo es de felicidad ¿no? Venga Finn, qué soy yo, suéltalo.

  • Pues que no me hace gracia ir con ellos. - Finn parecía muy enfadado.

  • ¿Otra vez con eso? - Nathaly estaba cansada del tema, y más con la poca paciencia que tenía de buena mañana - Pensaba que ayer lo habíamos dejado claro, es nuestra única opción de lograr algo. 

  • Ya lo se. Pero ayer por la noche le estuve dando vueltas y no me fío Nath, no me fío.

  • Esque no te tienes que fiar Finn…

“Toc Toc” - Llamaron a la puerta y de repente esta se abrió ligeramente.

  • ¿Interrumpo algo? - Era Talía

  • No no tranquila. Ahora bajamos - Contestó Nathaly rápidamente.

  • Perfecto. Os esperamos fuera en la puerta. - Y con una sonrisa se despidió y cerró la puerta.

Nathaly se giró con cara de muy mala leche hacia Finn y le dijo con un tono muy tajante.

  • Mira, tu haz lo que te dé la gana. Yo me voy con ellos, con o sin tí. - Dió media vuelta y salió de la habitación dando un portazo.

Finn se quedó allí unos minutos en silencio. Pensando. No quería ir con esa gente, pero le hacía menos gracia que su amiga fuera sola con ellos. Así que no tenía más remedio que tragarse su orgullo y bajar con los demás.


Al salir de la posada Finn vió que estaban los tres fuera, listos para marchar.

  • ¡Ya estamos todos! ¡Genial! ¡Vámonos! - Talía estaba entusiasmada, pero era la única. Cerca de los demás se respiraba un ambiente mucho más tenso.


Entonces pasó algo inédito. Orión dijo su primera frase desde que lo habían conocido.

  • ¿Nos ponemos en marcha, o qué?

  • Si, sí claro - Respondió Nathaly muy sorprendida y un poco acojonada por el tono de voz de Orión.


Emprendieron la marcha de inmediato. Talia y Orión hacían de guías, mientras que Nathaly y Finn iban detrás en silencio, pues estaban peleados y no tenían ganas de hablar entre ellos. Nathaly no entendía porque su amigo se ponía así, no tenían otra opción y ella sí se fiaba, al menos de Talía, le había parecido una buena chica, había algo en ella que le transmitía confianza, no sabía explicar qué era, pero estaba dispuesto a conocerla más. Respecto a Orión, le parecía un chico un tanto extraño, tanto físicamente como de carácter, pero pensó que tal vez solo necesitaba tiempo, al fin y al cabo no hacía ni dos días que se habían conocido, así que entraba dentro de las posibilidades que solo fuera tímido.

El día se le hizo muy largo a Nathaly, no habló con nadie en ninguna ocasión. Con Finn estaban peleados, y los hermanos al ir más adelante le dio corte ponerse a hablar entre ellos. A la hora de la comida tampoco hubo mucha conversación, pues todos la llevaban preparada y no les hizo falta hablar de muchas cosas. Talía intentó iniciar un par de veces conversación, pero al ver que los demás no estaban por la labor decidió dejarlo correr y callar como todos.


Al fin llegó el anochecer y Talía le propuso a Nathaly de ir a buscar leña juntas, así tendrían la ocasión de conocerse un poco más. A Nathaly le pareció bien, pues pese a haber estado la mañana anterior juntas no sabían mucho una de la otra y menos de su hermano y le picaba la curiosidad. Los chicos mientras tanto se quedaron deshuesando los conejos que Finn había cazado, a diferencia de las chicas, en silencio absoluto.


Nathaly no descubrió mucho sobre ella ni su hermano. Al intentar hablar de temas más personales Talía se mostró más esquiva y respondía todo el rato con evasivas. Tampoco la culpaba, ella hacía lo mismo cuando recibía alguna pregunta un poco personal. Aún no sabía realmente si podía confiar en ellos, pese a lo que le dijera su instinto, por lo que de momento prefería no contar mucho, ni de dónde venían exactamente ni porque viajaban solos, y menos aún cuál era el objetivo real de su viaje.

Una vez la cena estuvo hecha, se sentaron junto a la hoguera en silencio, pues el día había sido largo y seguían sin ganas de hablar mucho entre los cuatro.


Los días fueron pasando y Talia y Nathaly parecía que habían logrado estar igual que el día que se conocieron. Nathaly le había contado que tenían un problema que tenían que solucionar, pero que no sabían cómo. Talía no preguntó qué tipo de problema era, le dijo que cuando se viera preparada ya se lo contaría y Nathaly agradeció mucho su comprensión. La verdad era que quería contárselo, pero no sabía cómo hacerlo ni cómo reaccionarían los dos hermanos si se enteraban que tenía poderes. Tal vez intentarían entregarlos a algún tipo de autoridad, o podrían intentar matarlos por miedo.


Talía por otro lado le había contado a Nathaly que ella y su hermano se habían fugado de casa porque estaban cansados de su padre, el cual los pegaba constantemente. Con la única persona que se llevaban bien de su familia era con su abuelo, el cual les había enseñado su idioma. Le contó que el día en que su abuelo murió ella y Orión decidieron marcharse de casa, pues ya no había nada que les importara. De eso hacía ya casi 8 años, ahora Talía tenía 22 y Orión 25. Como a los dos se les daba muy bien la lucha se dedicaban a ir de pueblo en pueblo haciendo espectáculos y a veces también vendían armas que hacía Orión. Era lo único bueno que había aprendido de su padre, ya que era herrero. También le contó que estaban cumpliendo la última voluntad de su abuelo, pero que era difícil de explicar y de momento no sabía como hacerlo, pero le prometió que un día le contaría en qué consistía.


Nathaly estaba contenta porque hacía días que no tenía ningún accidente con sus poderes, no había practicado más por miedo a ser descubierta, pero tampoco le importaba, tener poderes no le hacía ilusión, ella no los había pedido. De hecho, odiaba tenerlos, si no fuera por los estúpidos poderes ahora podría estar en su pueblo, con su padre y Raily, los echaba mucho de menos. Esperaba que estuvieran bien, su pueblo era un lugar seguro, pero Railly era especialista en encontrar problemas y ella ahora no estaba allí para ayudarlo. Sabía que había hecho lo correcto, si se hubiera quedado podría haber causado mucho daño a todo el mundo, por eso necesitaba controlar los poderes de una vez, entenderlos y así poder volver. 


Nathaly se había distraído pensando en sus poderes y en su familia y no se había fijado por donde había pasado mientras buscaba leña para la hoguera. Miró a su alrededor y no logró ver a ninguno de los tres. Entonces pensó que tal vez no se había alejado mucho y que si gritaba sus compañeros la oirían.

  • ¡Talía! - espero unos segundos, pero no obtuvo respuesta. - ¡Finn! - nada - ¡Orión! - Ni una palabra, tal vez si se había alejado demasiado. 

Al ver que no obtenía respuesta decidió subirse a un árbol para ver si era capaz de reconocer algo o ver a alguien. Al subirse logró ver una columna pequeña de humo y supuso que serían sus amigos, así que decidió bajar para ir a su encuentro. Al bajar una rama se rompió y Nathaly cayó a toda velocidad hacia el suelo. Estaba a punto de quedar aplastada por la fuerza de la gravedad, cuando se vio suspendida en el aire. No se había matado, estaba viva y estaba ¿flotando? Acababa de descubrir otro poder y no sabía cómo tomárselo. De repente chocó contra el suelo, no se hizo mucho daño, pues estaba a unos 5 centímetros de este, pero estaba enfadada, no quería más poderes, llevaba unos días muy tranquila. Entonces recordó que haber leído en el libro algo de las emociones y el descontrol de los poderes. Abrió su mochila y sacó el libro, asegurándose antes de que no hubiera nadie cerca. Pese a que era la única que podía leerlo no quería arriesgarse. Empezó a pasar las páginas rápidamente, sabía donde se encontraba más o menos lo que buscaba.

  • ¡Aquí está! - Gritó alegremente de forma automática. Entonces leyó para ella misma.

Los magos y brujas que no han recibido nunca una instrucción ni ningún tipo de enseñanza suelen descubrir la existencia de sus poderes en situaciones límite, pues la magia actúa como mecanismo de defensa en estas.”


Ahora tenía claro cómo aparecían de forma involuntaria, solo le faltaba evitar encontrarse en situaciones límite. Pensó que no podía ser tan complicado. En una tierra nueva donde nadie los entiende excepto dos completos desconocidos ¿Qué podía salir mal?


Necesitaba contarle esto a Finn, estaban enfadados, pero la aparición de un nuevo poder era prioritario así que decidió ponerse en marcha en dirección a la columna de humo, cuando de repente alguien la cogió por detrás y le tapó la boca. Nathaly le dió un codazo en la barriga para separarse y al girarse para ver quien era se dió cuenta que era Finn.

  • ¿Pero qué haces? - preguntó Nathaly enfadada. 

  • ¡Shhht! Nath no puedes ir hacia allí, y baja la voz por favor.

  • ¿Por qué no? Allí están nuestros compañeros, he visto la columna de humo.

  • Si, yo también he visto la columna de humo y me he acercado, pero no son ellos, son un grupo de hombres que parecen bandidos. Es mejor que busquemos a los otros dos y nos larguemos, no podemos buscarnos problemas.

  • ¿Ahora si quieres ir con ellos? - preguntó Nathaly muy enfadada y con un poco de retintín. Llevaban días sin dirigirse la palabra, ella lo había intentado varias veces, pero Finn la había ignorado y al final decidió que ella no insistiría más.

  • No, no quiero, no me fio de ellos. Pero tienes razón en que son nuestra única opción y además sabes que no te voy a dejar ir sola. Así que, por favor, ¿podemos firmar una tregua?

  • De acuerdo, pero no te creas que esta te la voy a perdonar tan fácilmente. Por cierto tengo que contarte algo. He descubierto un nuevo poder.

Nathaly le contó lo ocurrido y Finn se limitó a escuchar, el hecho que tuviera un nuevo poder no le sorprendía, de hecho le extrañaba que hubiera tardado tanto en aparecer uno nuevo.


Al cabo de unos minutos se encontraron a los dos hermanos, los cuales también los estaban buscando. Se habían topado con uno de los bandidos y habían logrado despistarlo, pero ahora sabían que estaban allí y tenían que largarse. Estuvieron un par de horas andando hasta que encontraron una cueva y decidieron instalarse allí.


La noche fue tranquila, todos se durmieron rápido y al día siguiente decidieron que era un buen lugar para quedarse un par de días. Llevaban muchos días de viaje donde solo andaban, comían y dormían lo justo. Descansar les iría bien, además al lado de la cueva había unas aguas termales. Llevaban días sin bañarse, y el verano estaba llegando a su fin así que la idea de meterse en el agua fría del río no gustaba, excepto a Orión que parecía relajarle y todo. Esa noche se bañaron todos.

Talía y Nathaly se fueron a una con un arboleda relativamente grande al lado, de esta forma podían estar más tranquilas y hablar entre ellas. Estas últimas semanas se habían hecho muy amigas y pese a que cada una tenía sus reservas respecto a su vida privada, empezaban a conocerse mejor. Nathaly la consideraba su mejor amiga, cosa que no era difícil, pues no había tenido nunca ninguna. Había otras chicas en el pueblo, pero las consideraba más conocidas que otra cosa, ya que eran muy diferentes a ella. A Nathaly le encantaba ir por la montaña con Finn, cazar, escalar, ensuciarse… y las otras chicas del pueblo preferían quedarse en casa y coquetear con alguien que les gustara. Además estaba harta de que las chicas solo se le acercaran porque querían conocer a Finn. De hecho le extrañaba que Talía no se hubiera interesado aún por él, Finn parecía ser su tipo.

  • ¿Nath puedo preguntarte una cosa? - preguntó Talía de repente. 

  • Si claro. Dime. - Respondió Nathaly que estaba absorta por sus pensamientos. 

  • ¿Qué pasó con Finn? Es decir, decidisteis hacer el viaje juntos, pero en estas semanas no os he visto dirigiros la palabra prácticamente.

  • Eso es debido a que la mañana en que nos pusimos en marchar nos nos peleamos, pero hoy lo hemos arreglado, ya está todo bien, no te preocupes.

  • Me alegro pues - Respondió Talia con una sonrisa.

  • Ahora me toca a mi preguntar. - dijo Nathaly decidida - ¿Sabes a dónde va tu hermano por las noches? Me he fijado que las noches que no tiene guardia se va después de cenar y no vuelve hasta la salida del sol.

  • Es una extraña costumbre que ha cogido, le gusta tener sus momentos de soledad. Y se lo que me vas a decir, se pasa los días andando solo sin hablar con ninguno de nosotros. Y tienes toda la razón - Talía soltó una carcajada al decir lo último - pero incluso así, le gusta tener sus momentos de soledad supongo. Tu no te preocupes, él se sabe cuidar solito.

Nathaly decidió hacer caso a Talía, tenía razón, Orión sabía cuidarse solo y por lo que había podido ver era un chico bastante solitario, así que tampoco le extrañó el motivo de sus escapadas.

Al cabo de un rato las chicas decidieron salir e ir a la cueva. Al regresar vieron que los chicos ya estaban allí y por sorpresa de ambas estaban hablando. No era una gran conversación, solo discutían de como hacer una trampa para conejos, pero teniendo en cuenta que no los habían visto hablar nunca entre ellos, ese era un gran avance.


A la mañana siguiente mientras Nathaly y Talía estaban cazando, escucharon gritos que parecían de Finn y Orión, así que salieron corriendo a ver qué pasaba. Al llegar, se encontraron con una escena muy divertida, pues Finn estaba colgando de un árbol dentro de una red de caza y Orión se sostenía de un pie boca abajo al lado de Finn. Las chicas al verlos estallaron de la risa hasta caer al suelo. Era una situación muy divertida para ellas, pues verlos atrapados por las trampas que ellas mismas habían preparado para cazar animales no tenía precio. Los chicos empezaron a quejarse y no tuvieron más remedio que bajarlos. Nathaly se quedó impresionada al ver a Orión, pues cuando Talía cortó la cuerda, este hizo un mortal y cayó de pié al suelo, sin ningún esfuerzo. Finn en cambio cayó como la mayoría hubiera hecho, pero por suerte no se hizo nada grave, únicamente unos rasguños en las rodillas al caer.


Ese día las chicas estuvieron mofándose de ellos a la mínima que podían y ellos de morros por la vergüenza que habían pasado. Los dos eran luchadores expertos y dejarse atrapar por unas trampas para animales no les hacía especial ilusión. Debido al accidente y a las burlas de las chicas, los chicos empezaron a hablar más y pese a que aún no se fiaban del todo uno del otro, ya no se odiaban, lo cual era un gran paso para los dos. Esto alivió a las chicas tambien, pues estaban cansadas de ver sus miradas de odio.


Después de unos días dejaron la cueva y se pusieron en marcha de nuevo. Talía estaba segura que cerca tenía que haber un pueblo, llevaban muchos días de camino y ella recordaba haber estado en un pueblo cercano hacía unos años. Pasaron un par de días y al fin vieron a la lejanía un pueblo. Al ritmo que iban, por la noche ya estarían allí y con suerte podrían dormir en camas esa noche. Al llegar se encontraron el pueblo destruido, los habitantes muertos y la mitad de las casas incendiadas y la otra con ventanas y puertas rotas. A juzgar por el estado de los cadáveres no debía hacer mucho que había sucedido. Entraron en todas las casas en busca de algún superviviente al que pudieran ayudar, pero todos parecían estar muertos, hasta que Finn vio que un barril se movía y al quitar la tapa encontró a un niño llorando, el cual no debía tener más de 11 años. Cuando vio a Finn el niño empezó a gritar y decir cosas que Finn no era capaz de entender. Talía vió lo que pasaba y se acercó para tranquilizar al niño. Logró convencerlo de que no le harían nada, que ellos eran viajeros que acababan de llegar y no sabían que había pasado.


Cuando el niño logró calmarse, les dijo que se llamaba Tim y les contó que hacía unos días habían llegado unos hombres a la ciudad, los cuales la noche anterior habían empezado a destrozarlo todo y a matar a todo el mundo que intentaba detenerlos. A los pocos que quedaron con vida se los llevaron con ellos. Les dijo que él logró esconderse en el barril con ayuda de su madre y que esta le había dicho que regresaría a buscarlo y que la estaba esperando. 

Los cuatro se quedaron mirando temiendose lo peor.

  • Te ayudaremos a encontrarla si quieres - Dijo Orión con un tono muy amable. Nathaly pensó que incluso era amigable.

  • Psst. Talía, ¿Qué le ha dicho tu hermano? - Finn al igual que Nathaly no habían entendido a Orión. Estaba hablando el mismo idioma que el niño, al cual había traducido todo el rato Talía.

  • Le ha ofrecido nuestra ayuda para buscar a su madre.

Tim hizo una mueca al escuchar hablar a Talía en esa lengua y esta se dió cuenta y sonrió y le explicó que Nathaly y Finn eran de muy lejos y hablaban otro idioma, pero que no se preocupara porquè era amigos suyos y los iban a ayudar a buscar a su madre.


Le pidieron a Tim que les describiera a su madre para poder buscarla y el les contó que le faltaba el pié derecho, pues lo había perdido hacía muchos debido a un corte mal curado que había provocado que se le gangrenara parte del pié y el médico del pueblo decidió que lo mejor era cortarlo entero y que usara una pata de palo. Nathaly se estremeció al pensar en el pié de esa pobre mujer. Estuvieron buscando durante una hora por todo el pueblo, pero no encontraron nadie más vivo y ningún cadáver coincidía con la descripción de la madre de Tim. Eso tenía su parte buena, pues significaba que aún había esperanza, su madre podía estar viva.


Después de hablarlo por un buen rato decidieron que no podían dejar al niño huérfano y que irían en busca de los bandidos para encontrar a la madre de Tim y ayudar a la gente del pueblo que había sobrevivido. 

Intentaron convencer al niño para que se quedara en el pueblo con Talía, pero este insistió en que si se iban sin él, se escaparía e iría a buscar a su madre solo, así que no tuvieron más remedio que llevárselo.


A la mañana siguiente se levantaron todos temprano para elaborar un plan, pues tampoco sabían dónde habían ido los bandidos, pero suponían que eran los mismos que se habían encontrado días atrás, así que descartaron una dirección. Tim les contó que a unos 3 días en burro había otro pueblo (una semana a pié), así que todos estuvieron de acuerdo en que ese era el destino más probable. Una vez se llenaron de provisiones con lo que encontraron entre los escombros se pusieron en marcha. 


Nathaly se encariñó rápido de Tim, pese a no entender muchas cosas de las que decía, pues hablaba muy rápido y ella aún llevaba muy verde el nuevo idioma, pero le recordaba a su hermano pequeño. Pese a lo ràpido que hablaba Tim, les fue bien que solo supiera un idioma, así no podían comunicarse de otra forma con él. Talía les daba clases, pero la mayoría del tiempo hablaban en el idioma que tenían en común porque era más práctico. Con Timm no había esa opción así que si querían hablar con él, tenían que esforzarse y usar el otro idioma. A veces era complicado, pues cuando se emocionaba o enfadaba empezaba a hablar muy rápido y a Finn y Nathaly les resultaba imposible entender algo. Timm se pasaba el día jugando con todos, pero en especial se encariñó de Orión, se pasaba el día encima suyo explicándole cosas. Este como de costumbre respondía con monosílabos, pero Nathaly estaba segura de haberlo visto sonreír cuando miraba a Tim y por las noches más de una vez lo había visto tapandolo para que no pasara frío.




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